-Tanto para mí
como para la mayoría del público uruguayo,
Alejandro Figueroa es un perfecto desconocido.
Sería bueno, entonces, que te des a conocer...
-Nací en 1950. En 1967 empecé a
militar en política, en el marco del MLN. En 1972
fui uno de los que logró irse a Chile. Allí seguí
militando, y figuré como actor en una película de
Helvio Soto llamada Metamorfosis de un jefe de
policía política. En la lotería que determinaba el
futuro de los que corríamos peligro a causa del
golpe de 1973, me tocó exiliarme en la embajada de
Francia como refugiado de la onu. Entre ese año y
1995 residí permanentemente en Francia. Empecé, en
cierto modo, otra vida: hice varios cursos de
lenguaje audiovisual, trabajé en muchas
producciones de televisión y de cine, sin que casi
nunca mi nombre apareciera en los créditos, me
contacté con varios productores y directores que
me ayudaron mucho, como el chileno Alejandro
Jodorowsky, que era mi vecino en París y que
siempre insistió en que algún día tenía que
encarar un proyecto personal, y el uruguayo
Gonzalo Arijón, que allí se dedica a realizar
documentales y me consiguió varios trabajos de
posproducción. Poco a poco empecé a volver a
Uruguay, y durante los primeros años de la
restauración democrática hice algunos cortos para
la embajada de Francia que editábamos en CEMA.
Durante los últimos años seguí trabajando como
editor para la televisión francesa. Entre otras
cosas, armé de apuro un reportaje que filmaron
unos camarógrafos que habían viajado a Argentina
buscando a Maradona y se encontraron con la
movilización popular que echó a De la Rúa de la
Casa Rosada.
-Luego vino tu proyecto personal de
un documental sobre Raúl Sendic...
-En realidad lo de Sendic me lo
propusieron en Francia en el año 2000. Pero no me
dieron dinero; sólo la idea. Pasé todo 2001
interiorizándome en el tema. Y comenzando un largo
proceso de ruptura emocional, lo que quizás haya
sido lo más difícil, pese a que no llegué a
conocer personalmente a Sendic. Siempre tuve el
propósito de buscar cierta objetividad, de evitar
partidizarlo, de no adscribirlo a ninguno de los
sectores que reivindica su herencia ideológica. Su
legado nos pertenece a todos.
-Pero no a la derecha. Por algo
entre los veinte entrevistados sólo hay notorios
militantes de izquierda, casi todos vinculados
directa o indirectamente al MLN.
-La investigación que inicié en 2001
y que continuó hasta el mismo instante del montaje
final condicionó el guión. De a poco, llegué a dos
conclusiones básicas: que lo mejor era contar la
historia de Sendic a través de un orden claramente
cronológico, y que la narración estaría
fuertemente marcada por las entrevistas, sobre
todo teniendo en cuenta que el material visual con
el que se podía contar era escaso y de difícil
obtención. El que me salvó un poco en este aspecto
fue Jorge Selves, que por suerte conservó un
material que hoy tiene un valor enorme, y que pude
incluir en la película. También fueron muy útiles
el apoyo y los contactos que me brindó otro de mis
entrevistados, Washington Rodríguez Belletti. Y ni
que hablar del peso que tiene en el resultado
final la música de Jorge “Negrito” Trasante. De
todos modos, y volviendo a tu pregunta, quienes
conocieron realmente bien a Sendic, sobre todo en
su etapa militante, fueron sus compañeros de
lucha. Por supuesto hubo algunos ciudadanos
blancos y colorados que en ciertas circunstancias
lo ayudaron, pero no me interesaba incorporar
flashes del tipo “un día Sendic durmió en mi
casa”.
-El documental también privilegia el
perfil militante sobre otros, como el afectivo o
el familiar.
-Cierto, pero eso tiene varias
explicaciones. Una consiste en que realmente no ha
sobrevivido mucha gente que lo haya conocido de
niño o adolescente. Otra es que durante mi
investigación me encontré con un Sendic siempre en
obra, siempre haciendo. Y eso que por razones de
espacio tuve que dejar material afuera, como el de
su participación junto a los arroceros de Treinta
y Tres en 1955 y sus primeros trabajos sindicales
de comienzos de los años sesenta, lo que me llevó
a empezar la narración con su llegada a Bella
Unión para organizar a los cañeros. En todo caso,
lo que queda claro es que toda la vida de Sendic
estuvo absolutamente marcada por su política. Fue
una vida en movimiento. Hasta sus opciones
sentimentales tuvieron que ver con su
clandestinidad y sus acciones directas. Fue su
opción de vida. Y es muy sintomático que en el
documental uno de sus hijos -;y que no
es Raúl- diga “prefiero que haya hecho
eso en vez de cuidarnos más a nosotros”. Sendic no
tuvo una vida privada en el sentido en que la
entendemos normalmente hoy. Recorrió el país y
tuvo hijos con varias mujeres igual que Artigas,
que también se brindó por entero en luchar por los
más desfavorecidos.
-¿No es una comparación un poco
forzada, y además polémica?
-No. Sendic se fue, igual que
Artigas, a vivir con los más desfavorecidos. Y
mientras uno terminó en el exilio y negado por
casi todos, ya sabemos qué pasó con Sendic a
partir del 72. Creo que es la figura histórica más
admirable de este país en el siglo XX. A esa
conclusión llegué mientras filmaba la
película.
-Digamos que tu visión de Sendic es
la de una suprema figura histórica, o mismo la de
un mito...
-Una figura capaz de exponer un
ideario lo suficientemente amplio como para que lo
reivindiquen hoy todas las vertientes políticas
desprendidas del MLN, y que ideológicamente lo
analizan desde una perspectiva similar, aunque en
la práctica luego apliquen esa herencia de forma
muy diferente. En cuanto a lo del mito, debo
decirte que nunca lo muestro como un líder
solitario o como un iluminado, sino como alguien
que pertenece a una obra que es de todos. Incluso
de quienes en su momento no estuvieron de acuerdo
con su estrategia, en especial dentro de los
partidos Comunista y Socialista.
-¿Cómo evaluás la lucha política de
Sendic en particular y del MLN en general hoy, y
cómo se refleja esta evaluación en tu
documental?
-Fue una lucha válida porque
correspondió al pensamiento que había en América
Latina en aquel momento, con todos los movimientos
revolucionarios que existieron entonces, muchos de
ellos inspirándose en la guerrilla urbana del
MLN.
-Por lo tanto, tu perspectiva no es
crítica, sobre todo teniendo en cuenta que el MLN
tomó varias decisiones que sin duda influyeron en
su derrota posterior.
-Como la del 14 de abril, cuando se
ejecutan a integrantes del Escuadrón de la Muerte.
Nada prueba que fue Sendic quien ordenó esas
ejecuciones, dado que él nunca fue individualista,
ni mucho menos el dueño del MLN.
-En cambio tú fuiste individualista
al realizar este documental...
-No. En primer lugar, intervinieron
activamente todos los entrevistados, y en ningún
momento yo soy el hilo conductor. Ni siquiera se
escucha mi voz en off preguntando. Además, este
fue un trabajo discutido con mi asistente y
montajista Andrés Esperón, sin que hayamos
impuesto dictatorialmente una visión determinada
de la historia.