Culturales - rodelu.net
25 de marzo de 2005
-
 
Brecha de Uruguay - 24 de marzo de 2005

Alejandro Figueroa

Una vida en acción

Dentro del denominado Espacio Uruguay, una de las películas que, a priori, más llaman la atención, es el largometraje documental Raúl Sendic, tupamaro. BRECHA entrevistó a su realizador.

Ronald Melzer
-Tanto para mí como para la mayoría del público uruguayo, Alejandro Figueroa es un perfecto desconocido. Sería bueno, entonces, que te des a conocer...

-Nací en 1950. En 1967 empecé a militar en política, en el marco del MLN. En 1972 fui uno de los que logró irse a Chile. Allí seguí militando, y figuré como actor en una película de Helvio Soto llamada Metamorfosis de un jefe de policía política. En la lotería que determinaba el futuro de los que corríamos peligro a causa del golpe de 1973, me tocó exiliarme en la embajada de Francia como refugiado de la onu. Entre ese año y 1995 residí permanentemente en Francia. Empecé, en cierto modo, otra vida: hice varios cursos de lenguaje audiovisual, trabajé en muchas producciones de televisión y de cine, sin que casi nunca mi nombre apareciera en los créditos, me contacté con varios productores y directores que me ayudaron mucho, como el chileno Alejandro Jodorowsky, que era mi vecino en París y que siempre insistió en que algún día tenía que encarar un proyecto personal, y el uruguayo Gonzalo Arijón, que allí se dedica a realizar documentales y me consiguió varios trabajos de posproducción. Poco a poco empecé a volver a Uruguay, y durante los primeros años de la restauración democrática hice algunos cortos para la embajada de Francia que editábamos en CEMA. Durante los últimos años seguí trabajando como editor para la televisión francesa. Entre otras cosas, armé de apuro un reportaje que filmaron unos camarógrafos que habían viajado a Argentina buscando a Maradona y se encontraron con la movilización popular que echó a De la Rúa de la Casa Rosada.

-Luego vino tu proyecto personal de un documental sobre Raúl Sendic...

-En realidad lo de Sendic me lo propusieron en Francia en el año 2000. Pero no me dieron dinero; sólo la idea. Pasé todo 2001 interiorizándome en el tema. Y comenzando un largo proceso de ruptura emocional, lo que quizás haya sido lo más difícil, pese a que no llegué a conocer personalmente a Sendic. Siempre tuve el propósito de buscar cierta objetividad, de evitar partidizarlo, de no adscribirlo a ninguno de los sectores que reivindica su herencia ideológica. Su legado nos pertenece a todos.

-Pero no a la derecha. Por algo entre los veinte entrevistados sólo hay notorios militantes de izquierda, casi todos vinculados directa o indirectamente al MLN.

-La investigación que inicié en 2001 y que continuó hasta el mismo instante del montaje final condicionó el guión. De a poco, llegué a dos conclusiones básicas: que lo mejor era contar la historia de Sendic a través de un orden claramente cronológico, y que la narración estaría fuertemente marcada por las entrevistas, sobre todo teniendo en cuenta que el material visual con el que se podía contar era escaso y de difícil obtención. El que me salvó un poco en este aspecto fue Jorge Selves, que por suerte conservó un material que hoy tiene un valor enorme, y que pude incluir en la película. También fueron muy útiles el apoyo y los contactos que me brindó otro de mis entrevistados, Washington Rodríguez Belletti. Y ni que hablar del peso que tiene en el resultado final la música de Jorge “Negrito” Trasante. De todos modos, y volviendo a tu pregunta, quienes conocieron realmente bien a Sendic, sobre todo en su etapa militante, fueron sus compañeros de lucha. Por supuesto hubo algunos ciudadanos blancos y colorados que en ciertas circunstancias lo ayudaron, pero no me interesaba incorporar flashes del tipo “un día Sendic durmió en mi casa”.

-El documental también privilegia el perfil militante sobre otros, como el afectivo o el familiar.

-Cierto, pero eso tiene varias explicaciones. Una consiste en que realmente no ha sobrevivido mucha gente que lo haya conocido de niño o adolescente. Otra es que durante mi investigación me encontré con un Sendic siempre en obra, siempre haciendo. Y eso que por razones de espacio tuve que dejar material afuera, como el de su participación junto a los arroceros de Treinta y Tres en 1955 y sus primeros trabajos sindicales de comienzos de los años sesenta, lo que me llevó a empezar la narración con su llegada a Bella Unión para organizar a los cañeros. En todo caso, lo que queda claro es que toda la vida de Sendic estuvo absolutamente marcada por su política. Fue una vida en movimiento. Hasta sus opciones sentimentales tuvieron que ver con su clandestinidad y sus acciones directas. Fue su opción de vida. Y es muy sintomático que en el documental uno de sus hijos -;y que no es Raúl- diga “prefiero que haya hecho eso en vez de cuidarnos más a nosotros”. Sendic no tuvo una vida privada en el sentido en que la entendemos normalmente hoy. Recorrió el país y tuvo hijos con varias mujeres igual que Artigas, que también se brindó por entero en luchar por los más desfavorecidos.

-¿No es una comparación un poco forzada, y además polémica?

-No. Sendic se fue, igual que Artigas, a vivir con los más desfavorecidos. Y mientras uno terminó en el exilio y negado por casi todos, ya sabemos qué pasó con Sendic a partir del 72. Creo que es la figura histórica más admirable de este país en el siglo XX. A esa conclusión llegué mientras filmaba la película.

-Digamos que tu visión de Sendic es la de una suprema figura histórica, o mismo la de un mito...

-Una figura capaz de exponer un ideario lo suficientemente amplio como para que lo reivindiquen hoy todas las vertientes políticas desprendidas del MLN, y que ideológicamente lo analizan desde una perspectiva similar, aunque en la práctica luego apliquen esa herencia de forma muy diferente. En cuanto a lo del mito, debo decirte que nunca lo muestro como un líder solitario o como un iluminado, sino como alguien que pertenece a una obra que es de todos. Incluso de quienes en su momento no estuvieron de acuerdo con su estrategia, en especial dentro de los partidos Comunista y Socialista.

-¿Cómo evaluás la lucha política de Sendic en particular y del MLN en general hoy, y cómo se refleja esta evaluación en tu documental?

-Fue una lucha válida porque correspondió al pensamiento que había en América Latina en aquel momento, con todos los movimientos revolucionarios que existieron entonces, muchos de ellos inspirándose en la guerrilla urbana del MLN.

-Por lo tanto, tu perspectiva no es crítica, sobre todo teniendo en cuenta que el MLN tomó varias decisiones que sin duda influyeron en su derrota posterior.

-Como la del 14 de abril, cuando se ejecutan a integrantes del Escuadrón de la Muerte. Nada prueba que fue Sendic quien ordenó esas ejecuciones, dado que él nunca fue individualista, ni mucho menos el dueño del MLN.

-En cambio tú fuiste individualista al realizar este documental...

-No. En primer lugar, intervinieron activamente todos los entrevistados, y en ningún momento yo soy el hilo conductor. Ni siquiera se escucha mi voz en off preguntando. Además, este fue un trabajo discutido con mi asistente y montajista Andrés Esperón, sin que hayamos impuesto dictatorialmente una visión determinada de la historia.

 
CULTURALES