Antonio Mora Vélez - rodelu.net
24 de marzo de 2005
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Diez años que son una historia...
Antonio Mora Vélez
La celebración de los diez años de El Meridiano de Córdoba son un motivo de orgullo para sus propietarios y colaboradores, para la comunidad cordobesa –que se ve en sus páginas como en un espejo, según el escritor David Sánchez Juliao-- y también un motivo para repasar a las volandas la historia del periodismo en Córdoba (Colombia), que está llena de muchos ejemplos valiosos que también tuvieron sus diez años pero que al final sucumbieron ante el inevitable acoso de la iliquidez. 

El Meridiano de Córdoba --que es propiedad de la familia Salleg pero que le pertenece en el corazón a todos los cordobeses—no nació hace diez años. Si la historia es la secuencia de hechos concatenados, muchos de los cuales determinan los subsiguientes, y la experiencia de nuestros antecesores sirve de algo, El Meridiano es el fruto de un largo trecho de esfuerzos, de ideas y sentimientos, de hombres como Rafael González Argumedo, Edilberto Kerguelén-Eka, Santander Suárez Brango, Yadala Jalilíe Silva, y más atrás en el tiempo, a comienzos del siglo XX, de Rafael Grandett y Moisés Pinaud, quienes llenaron con sus ideas el espacio que hoy llena El Meridiano con sus páginas diarias de información y crítica.

No por modestos, sus antecesores –desde Fiat Lux (1911) pasando por El Liberal (1946) hasta Poder Costeño (1975)-- dejan de tener arte y parte en esta historia. Más importante que la forma es el contenido y en esos viejos tiempos, el mensaje de los escritores y periodistas caló bien hondo en el corazón de los cordobeses y contribuyó a denunciar, al menos, el engendro de exclusión, intolerancia y corrupción que empezaba a gestarse en las entrañas de la sociedad feudal que se resistía al cambio que la modernidad imponía y que todavìa hoy mantiene atado a nuestro pueblo a un pasado que otros paìses superaron hace tiempo. Sus columnistas Rafael Yances Pinedo., Edmundo López Gòmez, Jorge Valencia Molina, Eduardo Pastrana y Edgardo Nieto Visbal, entre muchos, y los poetas Hernando Santos Rodríguez y Guillermo Valencia Salgado, le señalaron el rumbo a la Patria pero infructuosamente. Pudo màs la mezquindad y el egoìsmo de las clases dirigentes de entonces.

Por esos tiempos, el verbo encendido era libre, e irreverente la palabra que denunciaba. El Esfuerzo (1929) fue uno de los voceros de las ideas socialistas que por esa època agitaba en la regiòn el sindicalista italiano Vicente Adamo y sus editores convirtieron la bicicleta del Teniente Alfredo Navas –jefe de la Policìa-- en símbolo de autoritarismo y de sus andanzas "non sanctas". El Liberal (1946) fue un defensor de las ideas progresistas de Jorge Eliècer Gaitàn, el caudillo popular asesinado, y un òrgano de denuncia de las tropelìas cometidas por los dirigentes y funcionarios conservadores del Sinù. Al Palacio de Naín de Monterìa (de Gobierno) se le llamaba "Palacio de Cachichí" y a más de un gobernador calificaron los editores de El Rebelde (1960) de incapaz y de corrupto. Este periòdico, òrgano del Movimiento Revolucionario Liberal, fue uno de los primeros en saludar el triunfo de la Revoluciòn Cubana.

Hoy, cuando ya no se puede ser iconoclasta, a menos que se quiera morir en el intento, existe la conciencia de un mínimo compromiso ético para evitar que el Estado continúe siendo un botín electoral, en detrimento del país y del pueblo, que lo ve màs lejos de sus necesidades y aspiraciones. El Meridiano, desde la orilla derecha, aporta su grano de arena a este propósito nacional.

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BALOTAS BLANCAS para El Meridiano de Córdoba por haber escogido al escritor David Sánchez Juliao y al dirigente empresarial Juan Francisco Pérez, como representativos de la cultura y del civismo en Córdoba en este decenio de su existencia.

23 de marzo de 2005

Antonio Mora Vélez
Escritor colombiano
antonio_moravelez@yahoo.com.ar

 
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