Figueroa habló con LA REPUBLICA, e hizo un breve recorrido por
su vida profesional. A partir de 1974 comenzó un largo exilio político que
lo llevó a Chile y Francia y llegó a tiempo para sorprendernos con un
trabajo documental sobre la figura del mítico líder guerrillero que abarca
desde los orígenes de su militancia política hasta su muerte ocurrida en
París en el año 1989.
¿Qué fue primero, la política o el cine?
En mi vida siempre fueron de la mano. Desde mi adolescencia
me gustaba contar historias que yo inventaba y que dejaban atónitos a mis
amigos. El cine fue una de mis pasiones igual que los poemas que en alguna
oportunidad se presentaron a la Feria del Libro que en sus comienzos se
hacía en el atrio municipal. Luego en los años oscuros tuve que hacer una
opción política como la hicieron miles de orientales.
¿Pero seguía viendo cine?
Sí, estando clandestino me metía en los cines como refugio
para dormir pero también para ver películas como Queimada o
Sacco y Vanzetti.
Su película coincide en un momento político de
cambios...
No es una película oportunista, ya que es un proyecto que
nació en Francia hace tres años. El guión fue escrito con la paciencia que
se necesita para asesorarse objetivamente sobre una figura histórica de
nuestro país. Yo no conocí personalmente a Raúl Sendic y el material sobre
su vida es escaso y llevó mucho tiempo recomponerlo.
Ha tenido muy buenos colaboradores, ¿no?
Han sido testimonios excepcionales como es el caso de
Beletti, José Mujica, Fernández Huidobro, Jorge Torres, Mauricio Rosencof,
Jessie Macchi, Lucía Topolanski, Sonia Itté, Riverita y tantos otros y
para mí ha sido una suerte contar con la palabra viviente de todos ellos.
Me han ayudado un montón, así como los familiares de Raúl.
¿Hubo en el pasado otros intentos por recrear la vida de
Sendic?
Hubieron tres proyectos a lo largo de veinte años y uno de
ellos era de Alberto Silva.
¿Es cierto que hay más de cuarenta horas de filmación sobre el
tema?
La gente estaba muy ávida de hablar de ese período y con la
certeza de que en este momento político, en que la izquierda llega al
poder en este país, la resonancia de una película de estas características
es un hecho cultural de primera línea; les hacía falta a ellos también
poder explicar ese período. Para mí es una gran responsabilidad. En el
futuro, trataremos de ampliar el registro testimonial con personajes que
puedan aportar más elementos, quizás polémicos, a la historia política del
Uruguay.
Este retrato muy bien elaborado demuestra una técnica depurada
y sólidos conocimientos sobre la técnica cinematográfica. Se nota un
"metier".
Yo hice cursos de cine en Francia en la Universidad de Vincennes
durante tres años como becario. He hecho de todo y tengo una formación de
abajo.
Su filme ha sido bien recibido por el público del Festival con
cerrados aplausos y la presencia de figuras importantes en todos los
niveles.
Quiero que la película sea vista por la mayor cantidad de
gente posible y en particular los jóvenes que tienen que reelaborar la
historia de aquellos años pues ha habido tergiversaciones y ocultamientos.
En junio se verá en Argentina y otros países latinoamericanos. Luego
trataremos de hacerla llegar a Europa. Por ahora, todos los viernes de
abril se verá en la sala Florencio Sánchez del Cerro a las 21.00 horas y
quizás más adelante en Cinemateca 18.
¿Cree que la historia le hará justicia a Raúl Sendic?
La ética, la vida, la conducta que marcó Raúl es algo
imperecedero. Igual que Artigas. Hay mucho paralelismo en sus vidas,
Sendic no será olvidado y su ejemplo militante y revolucionario perdurará
para siempre en la conciencia política de este pequeño y gran país. El es
el Artigas contemporáneo.