Latinoamérica - rodelu.net
7 de abril de 2005
.
 
La República de Uruguay - 7 de abril de 2005

Aseguró que nunca se pudo probar
que hubiera armas en la casa de la calle Amazonas 1440

Declaró ayer el juez que vio, ya sin vida,
los cuerpos de los tupamaros Martirena

El juez en lo penal de 10º Turno, Rolando Vomero, tomó testimonio ayer en carácter de "testigo" al ex juez de Instrucción de 3er. Turno, Daniel Echeverría, quien, junto al forense Guaymirán Ríos vio, el 14 de abril de 1972, los cuerpos sin vida de los esposos y militantes tupamaros Martirena-Giménez, que fueron ejecutados por efectivos de las autodenominadas "Fuerzas Conjuntas", en su casa particular de la calle Amazonas 1440, en el barrio de Malvín.

El doctor Echeverría aseguró al juez Vomero que nunca se pudo comprobar que dentro de la casa hubiera armas que justificaran el feroz acribillamiento, que incluyó la utilización de metralletas antiaéreas calibre .30, capaces de perforar varias paredes a la vez.

No obstante, Echeverría testificó que pudo ver el "desorden" en el que se encontraba la casa luego de la irrupción militar y policial, así como los "destrozos" ocasionados en los techos y en las paredes por el pesado armamento usado en el cuestionado allanamiento.

El forense Ríos, quien concurrió al lugar de los hechos a pedido del juez Echeverría, ese día de turno, había sido citado también como testigo, pero el juzgado comprobó que había fallecido años atrás. Sin embargo, el ex juez Echeverría, un testigo directo del estado en que se encontraron los cuerpos de Luis Nelson Martirena Fabregat y de Ivette Rina Giménez Morales, debió explicar al juez Vomero que no completó la instrucción de la causa, ya que, al día siguiente, el Poder Legislativo votó una polémica ley que concedió todas las facultades a la Justicia Militar en los casos relativos a "la sedición".

Al final del operativo fueron detenidos los dirigentes tupamaros Eleuterio Fernández Huidobro y David Cámpora, quienes estaban escondidos en un "berretín" que había sido instalado en el ático de la casa, al cual se entraba por un falso techo en un placar del baño. Echeverría se limitó, en aquel entonces, a devolver a prisión a Fernández Huidobro y Cámpora, que se encontraban "prófugos" desde el día que escaparon de la Cárcel de Punta Carretas, junto a casi un centenar de reclusos políticos, y algunos presos sociales.

Tres días después del asesinato del matrimonio Martirena y la captura de los dos dirigentes tupamaros, la instrucción de la causa quedó en manos de la Justicia Militar, que nunca aclaró el destino padecido por ambos esposos, que habrían sido ejecutados a tiros.

Cámpora acusó por el homicidio del matrimonio al ahora ascendido coronel Carlos Calcagno, y a los ya extintos jefes policiales Víctor Castiglioni y Hugo Campos Hermida. Castiglioni habría ejecutado a Giménez de un tiro en el cráneo, en la cocina de la casa. Campos habría acribillado a Martirena, en el primer piso del domicilio, y luego lo dejó desangrar, sin prestarle ninguna asistencia médica.

En reiteradas oportunidades, Cámpora sostuvo que él y Fernández Huidobro permanecieron con vida gracias a la oportuna llegada al lugar del entonces magistrado Echeverría y del ex médico forense. Ayer fue la primera vez desde el retorno a la democracia que el ex juez Echeverría pudo brindar testimonio ante la Justicia Penal.

 
LATINOAMERICA