| La
República de Uruguay - 7 de abril de 2005
No se ve solución militar
al conflicto
si no llega la ayuda económica
comprometida
Uruguay
y los países del Mercosur
estudian
retiro de tropas de Haití
El tema
fue analizado por Tabaré Vázquez y Lula en la reunión
de Brasilia. Hace 20 días Uruguay amplió su contingente en
200 soldados y en mayo está previsto relevar a los 584 efectivos
enviados hace un año. También el presidente Rodríguez
Zapatero amenazó con regresar a las tropas españolas. Rumsfeld
presionó en Argentina para mantener la ocupación del país
donde hace un año fue derrocado Bertrand Aristide.
Roger
Rodríguez
Uruguay, Argentina,
Brasil y Chile analizan plantear ante la Organización de Naciones
Unidas (ONU) el retiro de los efectivos que asignaron a la misión
de paz en Haití, si no se concreta el envío de ayuda económica
y humanitaria que se había prometido hace un año cuando los
"cascos azules" intervinieron en el país caribeño.
El gobierno
de España se adelantó esta semana al tema, que viene siendo
estudiado a alto nivel entre los gobierno del Mercosur, y anunció
que también se replantea mantener la presencia de sus tropas en
la Misión de Estabilización de la ONU en Haití (MINUSTAH)
si no llega la ayuda acordada por la comunidad internacional.
El contingente
español, compuesto por una unidad de Infantería de Marina
de 200 soldados instalados desde hace cinco meses en la base "Miguel Cervantes",
en Fort Liberté, fue relevado a principios de marzo pasado, pero
el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero amenaza con retirar
sus tropas y no renovarlas a fin de año.
Voceros oficiales
indicaron a LA REPUBLICA que el gobierno uruguayo, como los del resto de
la región, entiende que "Haití no tiene una solución
militar a su conflicto y se debe exigir a la ONU la ayuda comprometida,
porque no habrá un rédito militar sin un programa de desarrollo",
se expresó.
Fuentes militares,
por su parte, dijeron a LA REPUBLICA que la misión de paz a Haití
es un "tema político" que el gobierno resolverá, pero reconocieron
que un retiro de las tropas uruguayas (784 efectivos) implicará
para los soldados la pérdida de salarios mensuales promedio de 900
dólares con los que solventan a sus familias.
Vázquez
lo habló con Lula
La situación
de Haití, cuya misión de paz comanda Brasil con 1.200 efectivos,
fue analizada en Brasilia el jueves 1º de abril en el encuentro relámpago
de los presidentes Tabaré Vázquez, y José Inácio
Lula Da Silva, quienes manifestaron su preocupación por la demora
en la ayuda humanitaria para el país insular.
El punto 55
de la declaración conjunta dice que ambos mandatarios "reconocieron
que los esfuerzos en el campo militar deben ser complementados con iniciativas
de cooperación que contribuyan a la superación de los graves
problemas sociales de Haití", e "instaron a la pronta concreción
de la cooperación internacional prometida".
El ex presidente
uruguayo Jorge Batlle también había reclamado el apoyo para
Haití, cuando habló en la ONU en setiembre de 2004: "Una
pequeñísima nación como Haití, de 27.000 kilómetros
cuadrados de superficie, con nueve millones de habitantes, donde el promedio
de niños por madre es de 4,7, sin la infraestructura institucional
y material necesaria, no resuelve sus problemas porque un núcleo
de fuerzas militares de naciones del Mercosur aseguren la paz", advirtió.
Hace sólo
20 días, Uruguay concretó el envío de un nuevo contingente
de 200 soldados que el Parlamento había aprobado con votos de todos
los grupos políticos en diciembre pasado a través de la Ley
Nº 17.860, cuando se amplió el contingente inicial de 542 efectivos
aprobados en junio de 2004, cuyo relevo se haría a fines de mayo.
Un año
atrás, la participación uruguaya en la Minustah generó
duros debates parlamentarios, cuando el gubernamental Partido Colorado
y el Partido Nacional impusieron su mayoría al Encuentro Progresista,
que, sin embargo, aceptó ampliar el contingente en diciembre, cuando
ya había ganado las elecciones y el futuro gobierno.
El senador
Eleuterio Fernández Huidobro, presidente de la Comisión de
Defensa, dijo que el Encuentro Progresista discrepaba con la presencia
uruguaya en Haití, pero "no podemos comprometer la política
actual ni la del futuro gobierno -del futuro Ministerio de Relaciones Exteriores
y del futuro Ministerio de Defensa Nacional-", especificó.
La plata
que no llega
El representante
especial del secretario general de la ONU en la Minustah, el chileno Juan
Gabriel Valdés, denunció varias veces que la ayuda económica
no se ha implementado pese a que la ONU, el Banco Mundial, Estados Unidos,
Canadá y la Unión Europea aprobaron en julio de 2004 una
ayuda de 1.370 millones de dólares. Valdés afirma que sólo
se ha entregado una quinta parte de los comprometido (250 millones de dólares);
sin embargo, un informe divulgado días atrás por la Universidad
de Harvard acusó a los responsables de la misión de ONU en
Haití de una mala gestión militar y administrativa. Cargos
que fueron rechazados por todos los países.
Casualmente,
el tema Haití también estuvo presente en una visita que el
secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, realizó
el 22 de marzo en Buenos Aires, donde elogió la actuación
de las tropas argentinas (600 soldados), pero no hizo referencia a "la
demorada ayuda de las naciones ricas", según destacó la agencia
IPS.
"El pueblo
argentino debe estar muy orgulloso del papel vital que tienen sus militares
en Haití", sostuvo Rumsfeld en Buenos Aires, tras reunirse con su
par de Defensa, José Pampuro. Argentina está prestando "un
servicio muy importante al hemisferio" y "a la seguridad global", declaró.
Los países
del Mercosur forman parte del contingente internacional de 34 países
que con el mandato de ONU de mantener la paz, fueron autorizados a ocupar
el territorio de Haití --inicialmente hasta el próximo 1º
de junio y luego por otros seis meses--, después que el presidente
constitucional, Bertrand Aristide, fuera derrocado.
El gobierno
de Aristide fue desestabilizado por bandas armadas e integrantes del ejército
que él mismo había disuelto y el 29 de febrero de 2004 debió
salir del país. La versión oficial de la ONU indica que dejó
una carta de renuncia, pero Aristide denunció mundialmente que fue
obligado a abandonar su cargo por marines estadounidenses. El vacío
de poder en Haití permitió que, con el argumento de evitar
una matanza genocida, el país fuera invadido por una "fuerza multinacional"
integrada por efectivos norteamericanos y franceses, quienes en junio de
2004 al aprobarse la misión de paz Minustah fueron sustituidos por
cascos azules mayoritariamente latinoamericanos. |