| La
Jornada de México
- 6 de abril de 2005
Aumenta el número de países
renuentes a criticar a otros
estados en la CDH
Washington,
con problemas para asegurar
votos
en Ginebra contra La Habana
Kyra
Nuñez Corresponsal
Ginebra, 5
de abril. A dos semanas de que se vote la resolución contra
Cuba en la Comisión de Derechos Humanos (CDH), el gobierno de Estados
Unidos tiene problemas para obtener garantías de votos en favor
porque cada vez hay más países renuentes a criticar a otros
estados.
El senador
republicano estadunidense Christopher Smith admitió que "hay países
que no quieren darle apoyo a quienes sufren por violaciones a sus derechos
en Cuba", y citó entre ellos a los del sur de Africa.
Smith dijo
esperar que los países que tienen esta actitud reconozcan la situación
de violaciones sistemáticas a las libertades y garantías
fundamentales del pueblo cubano, especialmente sus derechos políticos,
de asociación y de opinión.
Hoy comenzó
a circular la información -sin confirmar- de que México se
abstendría de votar contra Cuba, con el argumento de que ha comenzado
un diálogo importante entre La Habana y el sistema de derechos humanos,
que podría fructificar.
En la CDH las
menciones sobre Cuba no son sobre la negociación política
en la que está enfrascada la delegación estadunidense, sino
sobre la situación de los prisioneros en la base de Guantánamo.
Dicho tema
acaparó el debate del punto 11, relacionado con la tortura, detenciones
arbitrarias y ejecuciones extrajudiciales.
Relatores especiales
y presidentes de los grupos de trabajo, junto con decenas de organizaciones
no gubernamentales, exigen al gobierno del presidente George W. Bush respeto
a las convenciones y leyes internacionales, así como a las decisiones
de la Corte Suprema estadunidense.
Sin embargo,
otros atribuyen las dificultades de Estados Unidos para lograr apoyo a
la decisión planeada de Washington de negociar directamente la condena
contra el gobierno de Fidel Castro en la 61 Comisión de Derechos
Humanos.
"Fue una decisión
de Estado, acción planeada en Washington", dijo a La Jornada Mark
Lagan, secretario de Estado adjunto. Aseguró que "no fue un tropiezo
pues tuvimos muchos estados interesados, inclusive latinoamericanos, como
se verá con la lista de copatrocinadores".
El senador
Smith, por su parte, alegó que "Fidel Castro se la pasa llamando
por teléfono a mandatarios amigos para rogarles que no voten en
favor de la resolución".
Interrogado
al respecto, el representante de Cuba dijo hoy que efectivamente, quizá
por el clima de la propuesta de reforma, hay estados en la CDH que consideran
la obsesión estadunidense de derrocar a Castro como tema selectivo
y politizado.
Por otro lado,
durante dos días seguidos se exigió a Estados Unidos respetar
los instrumentos internacionales de prevención de abusos, así
como autorizar a los mecanismos de derechos humanos a que puedan acceder
a las cárceles y contactar a los prisioneros en Guantánamo,
pero también en Afganistán, Irak e Irán.
Leandro Despouy,
relator sobre la independencia de jueces y magistrados, insistió
en que "la lucha contra el terrorismo debe realizarse dentro del máximo
respeto al estado de derecho".
Manfred Nowak,
relator sobre tortura, expresó su preocupación de que existan
estados que intentar atenuar la obligación absoluta de no recurrir
jamás a la tortura cuando se relaciona con la lucha contra el terrorismo,
tema sobre el cual ha entrado en diálogo directo con Estados Unidos
con el fin de que pueda realizar una misión a Guantánamo,
"muy posiblemente antes de fin de año", dijo en rueda de prensa. |