| La
receta teológica de Hans Küng es sencilla: "Decir una palabra
clara, con franqueza cristiana, sin miedo a los tronos de los prelados".
Fiel a esta postura, este polémico teólogo suizo, que fue
uno de los asesores más influyentes del Concilio Vaticano II, se
ha convertido en el más agudo de los críticos del papado
de Juan Pablo II. Aunque siempre negó ser un enemigo del Pontífice,
Küng (76) llegó a calificar este pontificado como "una gran
decepción y un desastre" para la Iglesia, críticas que mantiene
tras la muerte de Karol Wojtyla.
Nacido el 19 de marzo de 1928 en
Sursee, Suiza, en el seno de una familia católica, Küng se
licenció, en 1951, en Filosofía por la Universidad Pontificia
Gregoriana de Roma con un trabajo sobre el humanismo ateo de Jean Paul
Sartre. Tras su ordenación sacerdotal, en 1954, se licenció
un año más tarde en Teología por la misma casa de
estudios con un trabajo sobre la doctrina de la justificación del
teólogo evangélico Karl Barth.
En 1957, Küng consiguió
su doctorado en Teología por la Universidad de La Sorbona de París,
con la tesis "Justificación. La doctrina de Karl Barth y una reflexión
católica". Esta publicación marca el inicio de sus problemas
con la Curia romana. El departamento del entonces Indice del Santo Oficio
del Vaticano (actual Congregación para la Doctrina de la Fe) habilitó
el "Dossier Küng" con la apuesta de censurar su libro. Pero, finalmente,
la entidad declinó de su intención.
Entre 1960 y 1962, el teólogo,
quien ya había conseguido su primera cátedra en la Universidad
de Tubingen (Alemania), participó en numerosas conferencias preparatorias
para el Concilio Vaticano II. ¿Llega el concilio demasiado pronto?
y ¿qué esperan los cristianos del concilio? eran algunos
de los temas de sus exposiciones.
En 1962, Juan XXIII lo nombró
oficialmente consultor (perito) teológico del Concilio Vaticano
II, realizando numerosas conferencias a grupos de obispos de distintos
continentes y a miembros de la prensa internacional sobre el encuentro.
Küng marcó con sus primeros escritos la agenda reformista del
concilio y deslumbró al Papa, quien lo protegió como el más
"joven teólogo rebelde" del concilio, junto al ahora cardenal alemán
Joseph Ratzinger.
Se aleja de la línea oficial
Tras la muerte de Juan XXIII en 1963,
el Vaticano y Küng sostuvieron tempestuosos desencuentros de resonancia
mundial. El pensamiento del teólogo había comenzado a apartarse
de la línea oficial. A fines de 1963 tuvo lugar el proceso contra
su libro "Estructuras de la Iglesia". Sin embargo, siguió publicando
nuevas obras. Eso hasta 1967, cuando se le prohibió difundir y traducir
el libro "La Iglesia" mientras no tuviera lugar un coloquio en Roma.
En 1970, Küng expresó
su disidencia más radical con el Vaticano en su libro "¿Infalible?
Un interrogante", donde cuestionó el dogma de la infalibilidad papal,
reclamó la abolición del celibato sacerdotal, abogó
por la libertad de la mujer a acceder al sacerdocio y exhortó a
que los |
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Sanción del
Vaticano en 1979
Su salida de la Facultad de Teología
de Tubingen
El 18 de diciembre de 1979, el cardenal
de Colonia, Joseph Höffner, había convocado a una conferencia
de prensa, sin anunciar el asunto que se trataría. Poco antes del
encuentro, un emisario de la embajada del Vaticano entregó en la
Universidad de Tubingen una carta de la Congregación para la Doctrina
de la Fe. "El profesor Hans Küng se aparta de la integridad de la
fe católica en sus escritos. Por eso, él no puede ser considerado
como teólogo católico ni continuar enseñando como
tal", dijo Höffner.
Ese día terminó la
carrera de Küng como académico de la Facultad de Teología
Católica de Tubingen, cátedra que ocupaba desde 1960. Cuando
Juan Pablo II fue elegido Papa el 16 de octubre de 1978, el proceso abierto
contra el teólogo ya llevaba en curso tres años.
Las diferencias con el Vaticano se
referían básicamente a cuestiones relativas a la infalibilidad
del Papa, al magisterio de los obispos y a la Eucaristía. El teólogo
suizo manifestó su malestar hacia los obispos alemanes y hacia sus
compañeros de docencia por obedecer a Roma en lugar de respaldarlo.
El propio Juan Pablo II le dirigió
una carta abierta unos meses después en la que le invitaba, en tono
conciliador, a un "encuentro en la verdad proclamada y profesada por la
Iglesia" para que Küng pudiera volver a "ser llamado teólogo
católico". El Papa se preguntaba en la misiva si un teólogo
"que no acepta íntegramente la doctrina de la Iglesia tiene todavía
el derecho de enseñar en nombre de la Iglesia".
El Vaticano le permitió a
Küng seguir enseñando "desde una posición secular".
De hecho, siguió como director y profesor del Instituto de Investigación
Ecuménica de la misma universidad hasta 1996. |
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