| Página12
de Argentina - 9 de abril de 2005
Se confirma que el pontífice
pensó en renunciar
Cómo
falsificar un testamento
E.
G.* desde Roma
El testamento
de Juan Pablo II fue entregado, antes de su publicación, a los “vaticanistas”
de las principales agencias informativas: poco antes de las 14 del jueves
se los encerró en una habitación, se les dio el texto y se
les concedió media hora para leerlo, con el fin de que lo difundieran
al mismo tiempo y no hubiera “exclusivas”. Todos ellos, una vez liberados
del embargo informativo, encabezaron sus despachos con la noticia de que
Juan Pablo II había considerado la hipótesis de que una salud
declinante le obligara a renunciar. Era algo obvio, que se desprendía
del propio texto.
Por la tarde, ante la repercusión
de una noticia de gran importancia porque demostraba que incluso un Papa
tan tenaz como Karol Wojtyla dudaba de que el pontificado tuviera que durar
siempre hasta el fallecimiento, desde algunos teléfonos vaticanos
se difundió una interpretación distinta, basada en que una
expresiva frase latina subrayada en todas las informaciones, Nunc dimittis,
no guardaba relación con dimisión alguna. Lo cual era muy
cierto, porque se trataba del arranque de un conocido himno del Evangelio
de Lucas, Nunc dimittis servum tuum, Domine, traducido como “Ahora, Señor,
puedes ya dejar ir a tu siervo” en la popular Nácar-Colunga y referido
a la muerte.
Esa interpretación fue difundida
ayer de forma vigorosa por medios episcopales como el italiano Avvenire.
Pero el Nunc dimittis era una cortina de humo, porque las frases importantes
venían a continuación: “Aquel que es único Señor
de la vida y de la muerte, El mismo me ha prolongado esta vida, en cierto
modo ha vuelto a dármela. Desde aquel momento pertenece aún
más a El. Espero que El me ayudará a reconocer hasta cuándo
debo continuar este servicio (...) Espero que hasta que pueda realizar
el servicio petrino en la Iglesia, la Misericordia de Dios me preste las
fuerzas necesarias para ello” (según la traducción al español
a partir de la traducción italiana del original polaco, efectuada
por la Oficina de Prensa de la Santa Sede).
Resulta difícil entender
que Juan Pablo II, al pedir auxilio divino para “reconocer hasta cuándo”,
se refiriera a la muerte.
* De El País de Madrid. Especial
para Página/12. |