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4 de Abril de 2005
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Se murió el Pope
Antonio Martínez-Uribe *
En presencia del maestro de ceremonia y de los prelados de la casa pontificia, el camarlengo se acerca a la cama, retira el pañuelo que cubre el rostro del Papa e inclinándose hacia el difunto llama tres veces al Papa por su nombre de pila.

Después golpea su frente con un pequeño martillo de plata y mango de marfil. Después de verificar dice: "vere papa mortuus est"  (De verdad el Papa ha muerto).

A continuación retira del dedo el anillo del Pescador, símbolo del poder pontificio. Esta es la señal de que el reinado ha concluido. El anillo será machacado junto con el sello de plomo del Papa ante los cardenales. Se hace para evitar cualquier eventual falsificación de documentos papales.

El cuerpo del Papa es llevado hasta la Basílica de San Pedro en una solemne procesión encabezada por el cardenal decano y el camarlengo, mientras los coros entonan: ”Libera me, Domine, de morte aeterna” (Líbrame Señor de la muerte eterna).

Después el cuerpo del Papa es entregado a los embalsamadores. Salvo que el Papa haya dicho lo contrario, el procedimiento exige que se le extraigan las vísceras, que son depositadas en urnas que se conservan en la cripta subterránea de la iglesia de San Vicente y San Anastasio, frente a la Fontana de Trevi, en Roma.

El cadáver es colocado en un féretro de ciprés forrado de terciopelo carmesí y encajado en otro de plomo de cuatro milímetros de espesor, a su vez encajado en otro de madera de olmo barnizada.

Un prelado lee los hechos más importantes de su pontificado y al final mete el pergamino en un tubo de cobre que se introduce en el féretro junto con saquito de terciopelo con monedas y medallas de su pontificado.

Después los camareros sellan la caja de ciprés y la de plomo y colocan la de olmo. Sobre esta última colocan un simple crucifijo y una Biblia abierta.

El féretro pesa unas 600 libras y es llevado al final de la ceremonia en un carro fúnebre hasta el Altar de la Confesión…Donde todo finaliza solemnemente con un …. Amén. 

Es entonces que, luego, se lleva a cabo la pelea furiosa pero disimulada entre ortodoxos y reformadores, para elegir al nuevo Pope, tal como es la esencia de toda empresa hermosa y humanamente humana…

El Salvador, 2 de Abril del 2005

Antonio Martínez-Uribe
Sociólogo salvadoreño
amaruribe@navegante.com.sv

 
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