Se murió
el Pope
Antonio
Martínez-Uribe *
En presencia
del maestro de ceremonia y de los prelados de la casa pontificia, el camarlengo
se acerca a la cama, retira el pañuelo que cubre el rostro del Papa
e inclinándose hacia el difunto llama tres veces al Papa por su
nombre de pila.
Después golpea su frente con
un pequeño martillo de plata y mango de marfil. Después de
verificar dice: "vere papa mortuus est" (De verdad el Papa
ha muerto).
A continuación retira del
dedo el anillo del Pescador, símbolo del poder pontificio. Esta
es la señal de que el reinado ha concluido. El anillo será
machacado junto con el sello de plomo del Papa ante los cardenales. Se
hace para evitar cualquier eventual falsificación de documentos
papales.
El cuerpo del Papa es llevado hasta
la Basílica de San Pedro en una solemne procesión encabezada
por el cardenal decano y el camarlengo, mientras los coros entonan: ”Libera
me, Domine, de morte aeterna” (Líbrame Señor de la muerte
eterna).
Después el cuerpo del Papa
es entregado a los embalsamadores. Salvo que el Papa haya dicho lo contrario,
el procedimiento exige que se le extraigan las vísceras, que son
depositadas en urnas que se conservan en la cripta subterránea de
la iglesia de San Vicente y San Anastasio, frente a la Fontana de Trevi,
en Roma.
El cadáver es colocado en
un féretro de ciprés forrado de terciopelo carmesí
y encajado en otro de plomo de cuatro milímetros de espesor, a su
vez encajado en otro de madera de olmo barnizada.
Un prelado lee los hechos más
importantes de su pontificado y al final mete el pergamino en un tubo de
cobre que se introduce en el féretro junto con saquito de terciopelo
con monedas y medallas de su pontificado.
Después los camareros sellan
la caja de ciprés y la de plomo y colocan la de olmo. Sobre esta
última colocan un simple crucifijo y una Biblia abierta.
El féretro pesa unas 600 libras
y es llevado al final de la ceremonia en un carro fúnebre hasta
el Altar de la Confesión…Donde todo finaliza solemnemente con un
…. Amén.
Es entonces que, luego, se lleva
a cabo la pelea furiosa pero disimulada entre ortodoxos y reformadores,
para elegir al nuevo Pope, tal como es la esencia de toda empresa hermosa
y humanamente humana…
El Salvador, 2 de Abril del 2005
Antonio
Martínez-Uribe
Sociólogo salvadoreño
amaruribe@navegante.com.sv
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