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6 de abril de 2005
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Periodista Digital de España - 4 de abril de 2005

Darío Fo / Dramaturgo y Premio Nobel de Literatura

«Era el único comunista
que quedaba en Italia»

Giuseppina Manin
Corriere della Sera
«Lo siento, lo siento realmente. Era un hombre simpático, un Papa valiente, evidentemente mejor que otros muchos Papas».Dario Fo estaba ayer siguiendo por TV el largo adiós de Juan Pablo II. «Él era el único comunista que quedaba en Italia con permiso de Berlusconi», asegura. Y añade: «¿Cómo definir a alguien que no perdía ocasión de disparar contra la utilización de las personas, contra el consumismo, contra la globalización y contra la avidez del capitalismo? Como un comunista y un pacifista.Sus gritos contra la guerra eran auténticos anatemas. Si los poderosos del mundo que, estos días, fingen llorarlo y desgranan sus hipócritas rosarios, le hubiesen escuchado bien, temblarían».

La sintonía con el Papa en estos temas ha sido total, cuenta también Fo, que, durante la primera Guerra de Irak, le escribió una carta. «Lo invitaba a ir a Bagdad. Y me ofrecí a acompañarlo.¿Con el Papa allí, quién se atrevería a bombardear? No me respondió, quizás me tomó a broma». 

El escritor también valora el que Wojtyla realizara una profunda autocrítica sobre los errores históricos de la Iglesia. «Las torturas, las inquisiciones, la violencia, la persecución de Galileo... No quiso disculpar nada ni a nadie. Pidió perdón por todo». Incluida la reciente historia delictiva en torno al Vaticano: «No tergiversó ni intentó evitar el problema como tantos colegas suyos». 

Durante algún tiempo, Wojtyla también fue colega de Fo. «Del teatro aprendió una lección importante. Aprendió a hablar con potencia y con énfasis, evitando esa aburrida retórica tan frecuente en los eclesiásticos». Y también era dramaturgo. «Recuerdo haber leído una comedia suya, pero no me pareció buena». 

Hay cuestiones en las que Fo no sigue al Papa. «Las mujeres y su manera de considerarlas. Las mantuvo fuera de cualquier papel de responsabilidad en la Iglesia, las mortificó en el tema del aborto y de la procreación. Estudiando el Evangelio descubrí que la relación entre Cristo y el universo femenino era muy diferente.Las mujeres le seguían y él mostraba hacia ellas un gran respeto». 

Tampoco comparte Dario Fo con el Papa difunto la «promoción» entre el coro de los santos de un personaje como Josemaría Escrivá de Balaguer. «El fundador del Opus Dei estuvo comprometido a fondo con el régimen fascista de Franco. Quizás Wojtyla no fuese libre en todo momento de poder decidirlo todo por sí mismo. Quizás también él, debía atender y tener en cuenta los compromisos de la corte cardenalicia del Vaticano...».

Pero lo que desde el principio llamó la atención de Dario Fo fue el potente físico del Papa. «Un auténtico hombre, atlético, deportista, alguien al que fácilmente imaginas con el mono de obrero, al lado de todos esos cardenales con sus cuerpos gordos, hinchados y fofos, como los frescos del Bosco... Era por sí sólo una cierta provocación». No en vano lo llamaban Super Papa.

 
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