| ALAI
Agencia Latinoamericana de Información - 14 de abril de 2005
El gobierno
Lula
y el
destino del Partido de los Trabajadores
Theotonio
dos Santos *
El llamado
"campo mayoritario" del Partido de los Trabajadores se reunió este
fin de semana para consagrar su apoyo al gobierno Lula y en particular
a su política económica y para asegurar su posición
mayoritaria en el partido. Se calcula que esta mayoría es del 60%.
La preocupación mayor es, sin embargo, contener la tendencia a la
divergencia del otro 40%. Si ella ocurre, el gobierno Lula habría
dado origen a un adversario peligroso a su izquierda. El centro del debate
está en la política económica.
Lo grave para el grupo mayoritario
es que los últimos datos indican una inflexión negativa de
la economía del país después de un modesto repunte
de crecimiento en 2004. En el último bimestre se constata una caída
de la producción industrial y un acenso de la inflación que
obligan a revisar la previsión oficial de un modesto crecimiento
del 3% del PBI en 2005.
Este estado de cosas no sería
tan grave si el país no viviera ya 20 años de crecimiento
casi igual al de la población, es decir cero crecimiento del PBI
per cápita, y si durante la gestión Lula no se presentara
un primero año de recesión del 0% de crecimiento del PBI
y un modesto crecimiento del 5,1% (a ser confirmado).
Al lado de las variables de crecimiento
pero relacionado con ellas está el espectacular comportamiento de
las exportaciones del país. Estas llegaron a doblar su valor en
3 años, elevándose de cerca de 50 mil millones en 2001, a
más de 100 mil millones en 2005. Esto generó inmensos superávits
de la balanza de pagos que permitieron liquidar todos los compromisos cambiarios
y financieros externos en 2003 y 2004, además de contribuir para
el crecimiento del PBI significativamente y permitir generar más
de 40 mil millones de dólares de reserva.
A pesar de estos acontecimientos,
absolutamente imprevistos e independientes de la política económica,
los datos del crecimiento económico fueron extremamente modestos
y la razón es solamente una: la alta tasa de interés que
mantiene el Banco Central para saldar el pago de los intereses de una deuda
interna en crecimiento espectacular y permanente en contra de las tendencias
internacionales de bajas tasas de interés.
Lo más grave es que durante
el año de 2005, el modesto crecimiento del 5,1% (abajo de la ya
modesta media de crecimiento de América Latina que llegó
a los 5,7% en 2004) fue presentado al país como el inicio de un
crecimiento sostenido a largo plazo, al ser precedido por medidas financieras
presentadas como ejemplo de responsabilidad fiscal.
Se crearon así falsas expectativas
de crecimiento sostenido en una campaña publicitaria espectacular.
Como habrá elecciones presidenciales en octubre de 2006, será
muy difícil sostener la ventaja actual de la candidatura Lula si
este comportamiento de la economía persiste.
Por esto los "técnicos" del
Banco Central empiezan a revisar su política de metas inflacionarias
extremamente rígida que exigirían una inflación del
5% en 2005 y del 3 y pico por ciento en 2006 para proponer una revisión
de estas metas anuales hacia metas de 18 meses que proporcionarían
mayor poder de maniobra a esta política económica, la cual
es muy "científica" pero no acierta con una sola previsión
desde su creación hace unos 6 años. Y no hablo de previsiones
de valores solamente, ellos no aciertan ni siquiera con las tendencias
de las variables básicas de la economía.
La razón para un fracaso teórico
tan grave es sobre todo el carácter pragmático y subjetivo
de la construcción de su modelo básico. En primer lugar ellos
se rehúsan a poner en primer lugar los stocks para concentrarse
en los flujos que son determinados por estos stocks.
Véase el caso de los valores
de la tasa de interés. Aumentar la tasa de interés puede
ser un factor favorable para contener la inflación. Pero cuando
la tasa de interés es superior en muchas veces a la mundial y a
la tasa de crecimiento de la economía ella no es parte de una política
para detener la inflación.
Ella es una simple transferencia
de recursos públicos generados por una receta fiscal cada vez mayor
hacia un sector de la población totalmente inútil y cuya
conducta tiene muy poco que ver con el comportamiento posible de un inversor
normal. Cuando el Estado transfiere 10 a 12% del PBI a esta minoría
social en forma de pago de interés, está reforzando de manera
dramática la concentración del ingreso en el país
para su sector más gastador y menos inversor, está creando
un sector social que perjudica dramáticamente al país en
todos los sentidos.
Asimismo, esta tasa de interés
influye dramáticamente en la formación de precios elevándolos
a niveles absurdos sin hablar de la presión inflacionaria que genera
el inmenso déficit fiscal provocado por el pago de estos intereses
que consumen cerca del 30% de los gastos públicos, estúpidamente
rebajados para generar un superávit fiscal de cerca del 4,5% del
PBI para pagar solamente parte de estos intereses. Los otros 5 a 6% solo
se puede pagar con nuevas deudas. Es decir más deudas y más
presión inflacionaria hechas para detener la inflación.
Comprometer el Partido de los Trabajadores
con esta política económica puede tener consecuencias dramáticas
y aumenta el peligro de una fuerte oposición por la izquierda que
no tiene ninguna figura nacional de peso electoral y debilitaría
el enorme frente de sindicalistas, movimientos sociales, iglesia, militares
y sobre todo empresarios que se ven profundamente amenazados por esta política
de altos intereses y buscan desesperadamente alterar esta política
económica.
Al lado de la alta tasa de interés,
el Banco Central y el Ministerio de Economía se rehúsan a
atender las demandas de los exportadores a favor de una devaluación
del real frente a un dólar en constante devaluación. Mientras
el dólar se desvaloriza, disminuyendo los ingresos de los exportadores
en reales, inesperadamente la inflación se refuerza disminuyendo
todas las rentas en real. Se produce así una coyuntura extremamente
delicada como consecuencia de un conjunto de equívocos económicos
muy serios orientados a favor de un sector diminuto de la población.
Cuidado Lula, cuidado Dirceu, cuidado
"tendencia mayoritaria". Los hechos pueden hacerse irreversibles y entonces
se hará muy difícil mantener el poder que el 64% del pueblo
brasileño les entregó.
*Profesor titular de es profesor
titular de la UFF. Director de la Cátedra y Red de la UNESCO y de
la ONU sobre Economía Global y Desarrollo Sostenible.
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