Antonio Mora Vélez - rodelu.net
15 de abril de 2005
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El Terrorismo
Antonio Mora Vélez
La ex-presidenta panameña, Mireya Moscoso, unos días antes de entregar el Poder, indultó a varios anticastristas cubanos acusados y condenados por habérseles comprobado la organización de un atentado terrorista encaminado a asesinar a Fidel Castro durante su comparecencia en el auditorio de la Universidad de Panamá. Tal decisión fue sugerida por el exilio cubano y el gobierno norteamericano, según las autoridades de La Habana. Al menos uno de tales condenados participó hace años en la destrucción en vuelo de un avión de Cubana con cientos de pasajeros, delito por el cual es procesado y solicitado por la justicia venezolana.

La decisión de amnistiar, con pocos meses de cumplimiento de la condena, a unos terroristas internacionales, y con base en peticiones o imposiciones del gobierno de Washington, pone en entredicho la seriedad y honestidad de la pretendida cruzada contra el terrorismo de la cual se ufana el gobierno de Bush. Con actitudes como esa queda al descubierto que para el gobierno de los "halcones" de la Casa Blanca solo es terrorismo el que se comete contra sus dominios y contra los gobiernos que siguen al pie de la letra sus mandatos imperiales. Y que no lo es o pertenece a un terrorismo aceptable para el Tio Sam, el que se realiza contra los enemigos del Imperio, lo cual quiere decir que hay un terrorismo bueno y otro malo, tesis peregrina y oportunista que no resiste el menor análisis.

El terrorismo es perverso y criminal desde su concepción hasta sus fines y resultados, venga de donde viniere. Tan terrorista es Osama Bin Laden cuando destruye las Torres Gemelas y asesina a miles de personas, como los cubanos que destruyeron el avión de Cubana o que intentaron asesinar a Castro y con él a centenares de estudiantes panameños que fueron a escucharlo. O los guerrilleros que lanzan un cilindro bomba contra varias casas de un pueblo. O los paramilitares que masacran campesinos desarmados. El terrorismo no es una política, ni una ideología, es un método de guerra y exterminio que convierte a la población civil en objetivo militar o que no la respeta y la involucra irresponsablemente en los planes de exterminio del enemigo. Y tan terroristas son, pues, los de derecha y los de izquierda, los amigos y enemigos del Imperio, y el Imperio mismo cuando lanza sus bombas contra la población civil de los pueblos que invade.

Si la guerra es la consecuencia del fracaso de la razón, el terrorismo es la confesión de que la política y la estrategia militar convencionales han fracasado, que no es posible derrotar al enemigo ni con los votos ni con las armas y que es necesario golpearlo moralmente en sus bases de apoyo y sustentación. Es la confesión de que los terroristas se sienten aislados y sin apoyo popular y recurren por esto a semejantes procedimientos cuando podrían ocurrir a la fuerza de las masas, si la tuvieran. El terrorismo es un método desesperado de lucha militar que no produce sino rechazo y descalabro político. La opción más degradada de esa tendencia cobarde del hombre de producir la derrota del adversario a distancia, sin correr el riesgo de perder la vida en la acción. El terrorismo es el polo opuesto de la política, puesto que ésta no se hace con armas sino con pueblo. Es la negación de la civilidad, del humanismo, de la democracia y de la religión. Y están condenados por la historia quienes pretendan continuar utilizándolo, así lo disfracen de aparente acción vindicatoria o justiciera.

En contra del terrorismo debieran alzarse los pueblos y gobiernos del mundo para exigir un tribunal internacional que juzgue los actos terroristas, todos ellos de lesa humanidad, sin tener en cuenta la filiación de los autores ni los motivos que tuvieron para tan execrable acción.

15 de abril de 2005

Antonio Mora Vélez
Escritor colombiano
antonio_moravelez@yahoo.com.ar

 
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