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16 de abril de 2005
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La Tercera de Chile - 16 de abril de 2005

Estados Unidos y la OEA

Riordan Roett
Director de estudios occidentales y latino americanos
de la Johns Hopkins university (EEUU)
El estancamiento en la elección de un nuevo secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) es sintomático del papel cambiante de los Estados Unidos en el Hemisferio Occidental. La presencia una vez hegemónica de Washington está cambiando en vista de nuevas realidades en la región. Las negociaciones para celebrar un Area de Libre Comercio de las Américas (Alca) se han congelado por la falta de disposición o incapacidad de EEUU de dar su brazo a torcer en el problema de los subsidios agrícolas. La formación del G-20 en la reunión ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC) señala una nueva militancia en las negociaciones comerciales por parte de mercados emergentes. La oposición de Chile y México en el Consejo de Seguridad de la ONU a apoyar la acción de EEUU en Irak fue otra indicación de la falta de disposición de la región de seguir ciegamente su política.

La actitud militante del Presidente argentino sobre la negociación de la deuda morosa de su país es otra señal a Washington -y al Fondo Monetario Internacional (FMI)- de que ya no dicta el enfoque sobre política económica. Tal vez el ejemplo más dramático de la disipación de la posición dominante de EEUU en la región sea el rápido surgimiento de la República Popular de China, a través de una nueva y agresiva política comercial de parte de Beijing que ha sido bien recibida en la región.

Estados Unidos cometió el error táctico de apoyar primero al ex presidente salvadoreño en la OEA y la única razón aparente fue el respaldo de éste a la guerra en Irak. Cuando se hizo obvio que su candidatura se tambaleaba, tuvo el buen sentido de retirarse y anunciar que lo hacía para fortalecer la región "Mesoamericana" de México y Centroamérica. Esto confirmó la realidad geopolítica de dos grupos geográficos en el hemisferio. El primero aún dominado por EEUU comprende a Canadá, México y Centroamérica con alguna participación del Caribe. Derbez fue una elección lógica para secretario general después del colapso de la candidatura de Flores y en vista de la creciente solidaridad en Sudamérica, es lógico que surgiera un candidato regional, Insulza.

La candidatura chilena representa las nuevas realidades regionales. Ya sea que el Mercosur juega un rol en las relaciones internacionales o que la Cumbre del Cusco busca unir a la Comunidad Andina con aquel durante la próxima década, o que Brasil está agresivamente buscando un asiento en el reformado Consejo de Seguridad de la ONU, todas estas tendencias indican un patrón más agresivo y maduro de parte de la sub-región sudamericana.

La OEA está en crisis. En general, la percepción es que tiene exceso de personal y está a la deriva. Sus esfuerzos para mantener la paz son insignificantes. Aunque sincera, su mediación en Venezuela resultó ineficaz. Hay una "cláusula democrática", pero poca voluntad para hacerla cumplir en países como Ecuador, que ha tenido dos Cortes Supremas y pronto, quizás, una tercera; o en otros como Bolivia, donde un Presidente debió dejar el cargo, mientras su sucesor sobrevive mediante amenazas de renunciar cuando existe riesgo de violencia social. 

La elección del ministro Insulza no debería ser vista como una decisión anti-americana de los 34 Estados miembros de la OEA, sino como el respaldo de un continente sudamericano más independiente, con un deseo de reformar y modernizar una de las pocas instituciones hemisféricas que incluye todos los países de la región (menos Cuba). Una OEA actualizada tendrá que reenfocar sus metas. Deberá hablar valientemente y sin preocuparse de la opinión de Washington sobre los desafíos de mantención de la paz y consolidación democrática. Y tendrá que entrar al espinoso debate sobre las relaciones comerciales justas, regionales y globales. 

Dada esta agenda potencial y en auge, Washington puede creer -correctamente- que una victoria de Derbez neutralizará los esfuerzos por avanzar en ella, mientras que si Insulza llega a ser secretario general se energizará la discusión. El resultado de la próxima ronda de votación es crucial para el futuro de la OEA y la dispersión de influencia norteamericana en el hemisferio.

 
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