| Quito, en calles y plazas,
resiste a la dictadura de Gutiérrez. Manifestaciones multitudinarias
y pacíficas que duraron hasta las 2am se repitieron este mediodía
y tarde. Gral. Myers, Jefe de las fuerzas armadas de Estados Unidos lo
visitó antier y le habría dado espaldarazo. Presión
popular busca derogatoria de decreto dictatorial que revive Doctrina de
Seguridad Nacional.
Ecuador pide solidaridad mundial
Informe de urgencia:
La dictadura
en Ecuador no se consolida
Altercom
Hacia las
9 de la noche del 15 de abril, los medios de comunicación radiales
y televisivos, se enlazaban para dar paso a la cadena nacional, en la que,
el Presidente de la República, rodeado del alto mando Militar, cruzado
en el pecho la banda presidencial con la leyenda «Mi poder en la
Constitución», y amparado y fortalecido por el espíritu
protector que había dejado la visita del General Myers, Jefe del
Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, leía
el Decreto de Emergencia a través del cual se eliminaban las garantías
constitucionales al pueblo de Quito. Fortaleza que arranca, según
comentarios salidos del propio palacio de Gobierno, del acuerdo entre el
Jefe del Estado Ecuatoriano y el más alto oficial de las Fuerzas
Armadas de los Estados Unidos mediante el cual Gutiérrez tiene el
respaldo de la gran potencia y su embajada en Ecuador a cambio de la inmunidad
a los soldados estadounidenses en nuestro país y otros acuerdos
de orden militar que no se los ha podido identificar aún.
Para «equilibrar» la
reacción popular también en el Decreto se disolvió
la Corte Suprema de Justicia. De acuerdo a los retazos constitucionales
que todavía quedan en el país, el Congreso Nacional deberá
conocer y ratificar el Decreto Presidencial. Se presume que la mayoría
parlamentaria no ratificará el Decreto de Emergencia lo que traerá
una nueva pugna entre la oposición parlamentaria y el Presidente
de la República.
Horas antes, ya la ciudadanía
sabía sobre la medida presidencial y salió a las calles de
forma masiva, desafiando al régimen de forma pacífica, con
la voz y la creatividad como únicas armas. Para sostener el argumento
de «conmoción interna» o de cumplir «su obligación
de mantener la seguridad nacional» el régimen organizó
a un grupo de aproximadamente 50 personas, algunos empleados del Ministerio
de Bienestar Social, quienes bajo el mando del Teniente Coronel Edy Sánchez,
delegado del Presidente ante el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social,
llegaron a las inmediaciones de Radio la Luna, eje de las comvocatorias
al levantamiento popular, en franca actitud de provocación y cargados
de armas, gasolina y antorchas. Solamente la gran cantidad de manifestantes
pacíficos pudo frenar las macabras intenciones. Una parte del maquiavélico
plan había fracasado.
La pérdida de los derechos
constitucionales -libertad de expresión, movimiento, privacidad,
propiedad, etc.- no amilanó a las familias quiteñas que hasta
las primeras horas del sábado 16 siguieron tomadas las calles de
la capital de la República, exigiendo ahora, casi de forma única,
la renuncia del primer mandatario. Lo que comenzó dos noches anteriores
como una forma de manifestación de la clase media, en el norte de
Quito, cambió de rostro. La noche del 15 ya eran miles de focos
populares, que alzaban la voz, que estaban de pie en las calles, con banderas,
con ollas, con la mano alzada y con el grito de indignación. La
segunda estrategia había fracasado. No pudo el coronel manipular
la bronca de los pobres, apropiarse de su voluntad, taparles los ojos para
utilizarlos como escudo de su política antipatriótica. El
discurso maniqueo del gobierno identificando a la bronca en un inicio con
la Izquierda Democrática y después con los «aniñados»,
se le fue de las manos. No pudo t
apar el sol con un dedo..
Por su parte el Cabildo Quiteño
reunido en la madrugada de este 16 de abril resolvió pedir la renuncia
del Presidente de la República. Dentro de las Fuerzas Armadas tampoco
la situación se presenta fácil para el Coronel Gutiérrez.
Se conoce que existe malestar dentro del ejército ecuatoriano no
solamente frente al Decreto de Emergencia sino ante la serie de medidas
y acontecimientos sucedidos en los últimos meses. La información
sobre la oposición del General Aguas, comandante del Ejército,
al decreto de Emergencia se confirmó. Su oposición a salir
en la cadena nacional dio paso para que el Presidente de la República
ordene su baja y nombre en su reemplazo al General Ubillus, quien asume
el mando con el objetivo de acallar la protesta de la ciudadanía
quiteña.
El nuevo rumor sobre la disolución
del Congreso en las primeras horas de la tarde del 16 de abril significaría
la auto proclamación abierta del Coronel Gutiérrez como Dictador,
pues la Constitución Política no faculta al primer mandatario
para que tome esta medida.
Mientras todo esto sucede la ciudadanía
no se amedrenta ante las amenazas del gobierno. Existen dudas sobre la
voluntad de los mandos medios de las Fuerzas Armadas para manchar sus manos
de sangre y ahogar el levantamiento quiteño. La resistencia del
pueblo es el factor que no se analiza dentro de los cálculos y análisis.
Será tal vez porque dentro de las filas militares no hay posibilidad
de deliberar sino solamente de obedecer.
El problema es que el Presidente
de la República sigue recibiendo órdenes de sus superiores
del Norte y para mantenerse en el poder requiere ya solamente de su anuencia.
En las próximas horas, el
pueblo rebelde de Quito puede revertir la situación y lograr que
el dictador vuelva por los fueros de la legalidad o abandone el palacio
de gobierno.
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Revista Koeyú Latinoamericano
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Caracas, Venezuela |