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12 de abril de 2005
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El Periódico de Catalunya - 12 de abril de 2005

Estados Unidos se debilita

• El desprecio a la ONU que supone nombrar embajador a John Bolton socava la influencia del país

Jesse Jackson *
El Ejército de EEUU no tiene rival. Ninguna economía es tan vasta y dinámica como la nuestra. Nuestras películas, nuestra música y nuestro idioma gozan de una gran demanda en un mundo cada vez más pequeño. Las innovaciones tecnológicas estadounidenses marcan el ritmo en muchos campos. Los ideales estadounidenses de democracia, libre empresa, libertad de expresión y de reunión, tolerancia y diversidad están al orden del día. Muchos movimientos cantan, en muchos idiomas y en todos los continentes, We shall overcome (Venceremos). El estado de la Nación es fuerte, dice el presidente.

¿Lo es? Bajo las bravatas de la Administración de Bush, nuestro aislamiento es cada vez mayor y nuestra independencia se socava. Nuestros déficits comercial y presupuestario siguen estableciendo nuevos récords. Ni el Gobierno ni el Congreso republicano incluyen los costes de la guerra de Irak --estimados en 300.000 millones de dólares-- en su presupuesto. La guerra se hace a crédito, con préstamos de los bancos centrales de China y Japón, y la deuda se difiere a nuestros hijos.

El presidente Bush prefiere actuar claramente en solitario antes que contribuir a que las cargas alimenten a los aliados y favorezcan el consenso. A pesar de la "ofensiva de seducción" de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, en Europa, el verdadero propósito del presidente se evidencia en la designación de John Bolton, conservador ortodoxo y niño mimado del exsenador de la derecha Jesse Helms, como embajador de EEUU en la ONU. Y puesto que acabo de regresar de Londres, puedo atestiguar que este nombramiento se percibe en Europa como una afrenta directa y ofensiva.

¿Cómo no? Bolton goza de la triste fama de ridiculizar a la ONU. "Las Naciones Unidas no existen", proclamó una vez, sosteniendo que el mundo depende de EEUU, de su poder real para liderarlo. En el Congreso, Bolton se alinea con los republicanos para quienes, dice, "la pérdida de una votación de la Asamblea General, lejos de representar una preocupación, en realidad les alegra la vida. En efecto, perder una votación es para muchos una prueba mayor de por qué no debe financiarse más el sistema de la ONU".


PARA EL GUSTO de Bolton, enemigo de los acuerdos internacionales, los aliados son un fastidio. Si se ponen en fila y saludan, magnífico. De lo contrario, lo que deberían hacer es quedarse al margen. Y la ONU le molesta particularmente. "El edificio de la secretaría en Nueva York tiene 38 pisos. Si pierde 10 pisos --declaró antes de que el 11 de septiembre hiciera que sus palabras le persigan--, no habría diferencia". El nombramiento de Bolton es la manera en que Bush mete el pulgar en el ojo de nuestros aliados.

Pero bajo esta bravata, Bush es responsable de la precipitada erosión de la potencia de Estados Unidos, que en la actualidad es el mayor deudor del mundo. A pesar del permanente descenso del valor del dólar en Europa, el año pasado EEUU contabilizó un déficit global récord de más de 600.000 millones de dólares. Bajo el mandato de Clinton, durante el boom de la alta tecnología, EEUU atraía inversiones privadas y empresariales a la economía real. Bajo el mandato de Bush, en la economía de crecimiento lento, la inversión real del extranjero se ha secado por completo.

Los deudores no pueden mostrarse exigentes, tienen que complacer a los acreedores. Ahora somos muy dependientes de las decisiones de las personas que copan la dirección del Partido Comunista Chino. Si deciden dejar de comprar nuestros bonos del Estado, los tipos de interés subirán, las pequeñas empresas endeudadas y los propietarios de viviendas se verán afectados y la economía caerá en picado.

¿Piensan que exagero? Bien, a principios de este mes, los banqueros de Corea del Sur --que no juegan en la misma liga que China como acreedores de EEUU-- sugirieron que podrían estar perdiendo su apetencia de dólares. Inmediatamente, los mercados descendieron y los tipos de interés saltaron por los aires. Los coreanos difundieron rápidamente un comunicado donde se afirmaba que, en efecto, no lo habían dicho en serio y que seguirían con el dólar.

Bush puede deleitarse mostrándose duro con nuestros aliados y despreciando a las instituciones internacionales, pero estamos pagando un precio cada vez mayor por ello. La adopción de posturas de macho --como refleja el nombramiento de Bolton-- es una buena política interior. Pero el presidente está socavando nuestra influencia en el exterior e ignorando nuestra creciente dependencia de los acreedores extranjeros. A los banqueros chinos se les está concediendo la posibilidad de estrangular nuestra economía. Si deciden apretar el nudo, el presidente pasará de la adopción de posturas a postrarse para pedir clemencia.

Tribune Media Services. Traducción de Xavier Nerín.

*Pastor baptista y exaspirante demócrata a la presidencia de Estados Unidos

 
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