| La
Vanguardia de España - 14 de abril de 2005
Las estrategias
del petróleo
LA CRISIS DE SUMINISTRO de
petróleo confiere mayor importancia a los kurdos, lo que amenazará
la supervivencia del Gobierno iraquí
Said
K. Aburish *
Los especialistas creen que el mundo
se está quedando sin petróleo. En diez años, algunos
países no serán capaces de comprar electricidad. Otros países
tendrán que usar la fuerza para conseguir el petróleo que
necesitan. Más que nunca, Oriente Medio se convertirá en
un campo de batalla.
La expresión "reservas mundiales
conocidas de petróleo" se redefinirá y adquirirá un
nuevo significado. En el pasado, significaba "reservas de petróleo
recuperables a determinado precio". Las reservas contabilizadas a 50 dólares
por barril eran distintas de las a 100 dólares por barril. En la
actualidad, la situación con la que nos enfrentamos es una cantidad
finita de petróleo sin que importe el precio.
Las reservas y el suministro serán
constantes, mientras que la demanda no lo será. Al incremento normal
de la demanda se le añade que China e India han pasado a ejercer
una inesperada inf luencia sobre el mercado del petróleo. Nadie
contaba con que se convertirían en gigantes económicos. El
consumo de petróleo en China aumenta medio millón de barriles
por año. India no le va a la zaga.Tampoco cabe pasar por alto el
extraordinario incremento del consumo en Europa del Este. Con independencia
de ello, EE.UU. todavía consume uno de cada cuatro barriles de petróleo
producidos. Y no toma ninguna medida para reducir este excesivo nivel de
consumo. De hecho, lo último que quiere la Administración
Bush es adoptar medidas que pongan de manifiesto la gravedad de la presente
crisis del petróleo.
La región del mundo que se
verá afectada de manera más directa e inmediata por el incremento
de los precios será Oriente Medio, puesto que acumula entre la mitad
y las tres cuartas partes de las reservas mundiales de petróleo.
Gran parte de los problemas que asuelan hoy el mundo provienen ya de esa
región.
EE.UU. ya ha manifestado que se opone
a la construcción de un oleoducto entre Irán e India, bien
sea terrestre a través de Pakistán, bien submarino sobre
el lecho del océano Índico. La construcción de semejante
oleoducto consolidaría las relaciones irano-indias, y un oleoducto
terrestre incluiría a Pakistán en la combinación,
lo cual generaría riqueza para el aliado de EE.UU. y mejoraría
sus relaciones con esos dos países vecinos. Sin embargo, por relevantes
que sean tales consideraciones, para EE.UU. importa menos que un acuerdo
a largo plazo de suministro de petróleo entre Irán e India.
EE.UU. se opone a cualquier acuerdo que disminuya el petróleo disponible
en el mercado mundial. Cuanto más petróleo esté comprometido
a largo plazo, menos tendrá a su disposición.
La importancia del petróleo
va de la mano de la paz en el subcontinente indio.
Hay una enconada discusión
oculta sobre el petróleo iraquí. Los franceses reclaman el
derecho a la propiedad del petróleo iraquí de acuerdo con
los correspondientes artículos del tratado Sykes-Picot, que dividió
Oriente Medio en esferas de inf luencia después de la Primera Guerra
Mundial. La reclamación británica del derecho a la propiedad
del mismo petróleo se apoya en los términos de la concesión
realizada a la Iraqi Petroleum Company (IPC). Incluso Rusia se arroga el
derecho a la propiedad basándose en las concesiones realizadas a
la Unión Soviética por Saddam Hussein.
Sin embargo, las reservas iraquíes,
las segundas en volumen de Oriente Medio y posiblemente tan grandes como
las de Arabia Saudí, están controladas por EE.UU. Todos los
contratos para la reparación y modernización de las instalaciones
petrolíferas han sido concedidos a empresas estadounidenses. Algunos
de los pagos a esas empresas se efectúan con petróleo. En
varias ocasiones, se ha negado a empresas no estadounidenses el derecho
a competir por los contratos. El problema no termina ahí. Es probable
que la incipiente crisis de suministro de petróleo afecte a los
planes estadounidenses de abandonar Iraq. Es probable que la crisis de
suministro de petróleo confiera mayor importancia a los kurdos,
que ocupan una de las regiones de Iraq más ricas en petróleo.
Ello alentará las exigencias kurdas ante el Gobierno central iraquí
y amenazará la supervivencia de éste, como ya sucede en la
actualidad.
Arabia Saudí es el tercer
país cuyo futuro inmediato se verá influido por la inminente
escasez de petróleo. El incómodo clima creado por las políticas
a favor de la democracia de la Administración Bush estará
afectado por la prioridad estratégica de garantizar el suministro
de petróleo. Es probable que EE.UU. se muestre menos inclinado a
impulsar reformas democráticas si esas exigencias ponen en peligro
el trato preferencial que recibe de la casa real saudí. Y es probable
que la situación global permita a esta monarquía absoluta
posponer cualquier medida orientada a la democratización.
La situación de los pequeños
estados de la región es igualmente precaria. La vieja idea estadounidense
de usar la fuerza para garantizar el flujo y el precio del petróleo
le permite mantener su desproporcionada cuota de la producción mundial.
La amenaza de una ocupación estadounidense de los campos petrolíferos
es mayor que nunca.
El problema más intrincado
de la región, el conflicto árabe-israelí, tampoco
será inmune a lo que suceda en el mercado del petróleo. Tal
como ocurrió con la primera crisis del petróleo a principios
de los años setenta y con la segunda a principios de los ochenta,
la política proisraelí de EE.UU. puede convertirse en moneda
de cambio. La garantía del suministro de petróleo se utilizará
para contrapesar la influencia del grupo de presión proisraelí.
El conflicto sobre quién recibe petróleo y cuánto
recibe puedem uy bien acabar viendo una extraña convergencia contra
EE.UU. de los importadores de ese producto estratégico. Las razones
para que EE.UU. consuma menos petróleo son más fuertes que
las que pretenden negarlo a otros cuyo consumo se considera razonable y
proporcionado a su población y sus necesidades reales.
*SAID K. ABURISH, escritor iraquí,
biógrafo de Saddam Hussein. Autor de ´Nasser, the last arab´
Traducción: A. Freixa |