| Periodista
Digital de España - 7 de abril de 2005
Irak sigue
siendo el país
más
peligroso del mundo para los informadores
Ventiséis
periodistas murieron en 2004
mientras
trabajaban en Irak
Carlos
Fresneda
El Mundo
Dos años después
de la muerte de Julio Anguita Parrado y de
José Couso, los periodistas siguen dejándose la
piel en Irak. El año pasado fue el más luctuoso de
la última década, con 56 profesionales de la información fallecidos
en acción, y 23 de ellos en la guerra que no cesa.
«Irak sigue siendo el lugar más peligroso del mundo y lo
seguirá siendo durante un tiempo», asegura Joel
Campagna, portavoz del Comité para la Protección de
los Periodistas (CPJ). «La peor parte se la llevan
ahora los propios periodistas iraquíes. Los secuestros han creado
también la psicosis entre la prensa internacional, y siguen
produciéndose incidentes preocupantes protagonizados por el ejército
norteamericano o incluso por las Fuerzas de Seguridad
iraquíes».
Habría que remontarse a 1993, cuando
murieron 57 periodistas, para encontrarse con un año tan trágico en
la profesión. «En aquellas fechas, el lugar más peligroso era
sin duda Argelia», recuerda Campagna. «En
Irak, la posguerra se ha cobrado lamentablemente más víctimas que
los propios combates».
A los 23 periodistas muertos
durante el último año en Irak hay que añadir los 16
operarios, traductores y técnicos locales que también fallecieron,
la mayor parte de ellos iraquíes y en ataques de la insurgencia.
Desde abril del 2004, 30 periodistas han sido secuestrados y dos
fueron ejecutados por sus captores. El último caso es el de los tres
periodistas rumanos -Marie Jeanne Ion, Sorin
Dumitru Miscoci y Ovidiu
Ohanesian- raptados a finales de marzo en
Bagdad y cuyo paradero sigue siendo una incógnita.
Entre tanto, los incidentes protagonizados por el ejército
norteamericano siguen sucediéndose. El tiroteo en el que perdió la
vida un guardia de seguridad italiano y en el que resultó herida la
periodista de Il Manifesto Giuliana Sgrena
«es un reflejo de la facilidad con la que soldados disparan
contra la población civil en los puestos de control en Irak»,
según Joel Campagna.
El 1 de noviembre del
2004, un periodista local, Dhia Najim, que
trabajaba como cámara para la agencia Reuters,
murió a disparos de los soldados estadounidenses en un
enfrentamiento entre la insurgencia y el ejército en
Ramadi. La Primera División de los Marines
justificó el ataque alegando que el cámara estaba con quienes les
atacaron. Según las evidencias recogidas por
Reuters, la lucha había remitido ya cuando Dhia
Najim recibió el disparo mortal. El CPJ ha
reclamado que se abra una investigación sobre el incidente.
El Comité para la Protección de los Periodistas ha expresado
también su «creciente alarma» por casos recientes de
hostigamiento y malos tratos a la prensa a manos de las fuerzas
iraquíes y del ejército norteamericano. El pasado 7 de marzo, el
Pentágono informó que daba por cerrado el caso de tres empleados
locales de la agencia Reuters que aseguraron haber
sido golpeados, privados de sueño y obligados a adoptar posturas
humillantes a lo Abu Graib cuando fueron detenidos
en Faluya, en enero del 2004.
El
CPJ ha pedido la reapertura de esta investigación,
así como la del ataque al hotel Palestina, el 8 de abril del 2003,
donde perdieron la vida el cámara de Tele 5 José
Couso y el ucraniano Taras Protsyuk.
«Pedimos al Pentágono que se abra una investigación en
toda regla», afirma Joe Campagna. «Lo que
se ha hecho hasta ahora no es más que un informe parcial, que recoge
solamente la opinión de los militares y que deja sin responder la
pregunta clave: ¿Por qué los soldados americanos que estaban sobre
el terreno no sabían que el hotel Palestina estaba lleno de
periodistas?».
«Hace falta una nueva investigación
que exija responsabilidades y que determine también por qué ese
mismo día se atacó la sede de Al Jazeera y de Abu Dabi TV»,
añade Campagna. «Los periodistas necesitan
llegar hasta el fondo de este incidente o nunca tendrán las
suficientes garantías para poder cubrir cualquier otro
conflicto».
Hoy, en vísperas del segundo aniversario de
la muerte de José Couso, su hermano Javier
Couso y un puñado de seguidores y amigos le recordarán en
una acto simbólico frente a la Casa Blanca. También
hoy, en recuerdo de Julio Anguita Parrado, habrá
varios actos de homenaje en Nueva York. La versión
oficial del Pentágono sobre su muerte sigue invariable desde hace un
año: los periodistas Julio Anguita Parrado y
Christian Liebig y los soldados George A.
Mitchell y Henry L. Brown murieron en el
acto, el 7 de abril del 2003, por el impacto de un misil frog
iraquí, posiblemente disparado desde la localidad de
Hilla, a 40 kilómetros de
Bagdad. |