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Agencia Latinoamericana de Información - 20 de abril de 2005
Ecuador:
Cayó Gutiérrez
Eduardo
Tamayo G.
El Congreso,
con 60 votos a favor, cesó al Presidente Lucio Gutiérrez
y nombró en sustitución al vicepresidente, Alfredo Palacio,
como resultado de las multitudinarias manifestaciones de rechazo a su régimen
corrupto y autoritario.
Al momento de asumir el mando, el
nuevo presidente Palacio señaló que "aquí no habrá
perdón ni olvido" para las personas que han violado la Constitución
ni para los opresores. Más temprano, en declaraciones a la prensa
extranjera, Palacio señaló que se debe aclarar las responsabilidades
por la situación de inconstitucionalidad y la represión.
Para el nuevo mandatario, la solución
a la crisis tiene aspectos de legalidad y de legitimidad, ninguno de los
cuales se puede superar simplemente con el cambio de las cortes o de la
cabeza del gobierno. Lo primero, dijo, es regresar al estado de derecho,
que significa que nos atengamos a la constitución y la ley. Exige
cambiar no solo las cortes, sino también el Tribunal Constitucional
y sobre todo el Tribunal Supremo Electoral. (Estos tres cuerpos legales
fueron objeto del reparto inconstitucional del pasado mes de diciembre).
"Una vez que tengamos este marco legal muy claro, entonces podremos sentarnos
a discutir los graves problemas de legitimidad". Reconoció que la
ciudadanía es una fuerza importante y debe tener participación
en los planes que elaboren los partidos políticos y en el gobierno.
A raíz de la represión
brutal a la multitudinaria marcha pacifica efectuada la noche del 19 de
abril en Quito y el asesinato del fotógrafo Julio García,
las manifestaciones de protestas se radicalizaron exigiendo la salida del
Presidente Lucio Gutiérrez y de todos los poderes del Estado.
El régimen comenzó
a desmoronarse con la renuncia del Comandante General de la Policía,
General Jorge Póveda, ocurrida este mediodía, como consecuencia
de la represión que ordenó el día anterior. Al mismo
tiempo, la oposición del Congreso destituyó al Presidente
Omar Quintana, militante del Partido Roldosista Ecuatoriano y allegado
a Abdalá Bucaram, quien regresó de Panamá cuando una
corte oficialista anuló el juicio en su contra.
La razón invocada por el Congreso
es el “abandono de cargo”, debido a que Lucio Gutiérrez había
asumido poderes dictatoriales. Esta decisión fue ratificada con
el anuncio del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas que retiraba su
apoyo al ex presidente Gutiérrez.
Desde tempranas horas, estudiantes
de colegios y universidades se manifestaron en las calles de Quito, con
el “mochilazo”. Los y las jóvenes tomaron la batuta de las luchas
del día anterior y se lanzaron hacia el Congreso Nacional con intención
de continuar al Palacio de Gobierno. En las calles fueron duramente reprimidos
por policías armados de gases lacrimógenos y carros antimotines.
Esto ha causado nuevos heridos, jóvenes asfixiados y varios detenidos.
Pero lo más grave fue el ataque perpetrado desde el Ministerio de
Bienestar Social por los grupos de sicarios partidarios del gobierno que
dispararon e hirieron a varios manifestantes.
Al mismo tiempo, grupos de ciudadanos
y ciudadanas indignadas interrumpieron las principales vías de acceso
a la capital para impedir el ingreso de partidarios de Lucio Gutiérrez
que el gobierno transportaba en buses desde Guayaquil y otras ciudades
del país. Varios de ellos, sin embargo, ingresaron en la madrugada,
armados con palos, chuchillos y armas de fuego, y se dedicaron a amedrentar
a grupos estudiantiles y de ciudadanos y a crear un ambiente de caos en
la ciudad.
Mujeres, estudiantes de colegios
y universidades, empleados públicos y privados, colocaron sus vehículos
en redondeles estratégicos de ingreso a Quito desde los valles por
los cuales llegarían los buses. Junto al bloqueo, los ciudadanos
y ciudadanas se concentraron indignados por la escalada represiva sin precedentes
y la militarización.
Las protestas se acentuaron hoy luego
de la desmedida represión a la marcha pacifica que concentró
ayer a mas de 50.000 manifestantes, la mayor demostración en contra
del gobierno de Lucio Gutiérrez. Familias enteras, madres con niños/as
en brazos, jóvenes, empleados y trabajadores, universidades estatales
y privadas, se concentraron en la denominada Cruz del Papa, un lugar simbólico
en el cual Juan Pablo II manifestó que “en Ecuador nadie podrá
dormir tranquilo mientras haya un niño con hambre”.
Con banderas del Ecuador y entonando
el Himno Nacional, la multitud se dirigió hacia el Palacio de Gobierno,
gritando “Lucio Fuera”, “Que se vayan todos”, “Cárcel para Bucaram”.
Cientos de carros acompañaban a la marcha, portando banderas del
Ecuador y haciendo sonar las bocinas.
El gobierno ordenó “repeler
con todo la manifestación”. Como producto de esta decisión,
181 personas resultaron golpeadas y asfixiadas y el fotógrafo chileno
ecuatoriano Julio García, de 58 años, murió asfixiado
por inhalación de gases tóxicos. Momentos antes, García
increpaba a los policías por la brutal represión que afectó
a mujeres y niños, según mostró un canal de televisión.
García se exilió en el país durante la época
de la dictadura de Pinochet, era un profesional identificado con los sectores
populares, que trabajó en proyectos de comunicación y educación
popular. Su muerte causó conmoción y aumentó la indignación
de los miles de manifestantes que gritaba “asesino”, “asesino”.
El sacrificio de Julio, los cientos
de heridos, golpeados y asfixiados, así como la lucha de miles de
“forajidos y forajidas”, como se autodenominan los manifestantes contra
del gobierno, no ha sido en vano.
El movimiento auto-convocado en las
calles ha sido una bocanada de aire fresco, en rechazo a la vieja política,
los pactos y las componendas de los partidos políticos en Ecuador.
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