Una correlación de fuerzas
inédita en la OEA
y en la Comisión de DDHH
de la ONU
Asoma
una nueva América Latina
Niko
Schvarz
Dos hechos recientes: la elección
de secretario general de la OEA y la votación sobre Cuba en la Comisión
de Derechos Humanos de la ONU han colocado los focos sobre la nueva realidad
que se vive en América Latina en materia de política internacional.
En la OEA, Estados Unidos no logró imponer su candidato, cosa que
sí venía aconteciendo invariablemente desde hace más
de medio siglo. En la votación de Ginebra, ningún país
de América del Sur respaldó la moción norteamericana
contra Cuba, lo que también resulta inédito.
ENLAZADOS ENTRE SÍ, ambos
hechos emiten señales sobre la nueva realidad que se está
abriendo paso en América Latina con la elección de gobiernos
de izquierda y la perspectiva de nuevos avances de los pueblos en la región.
Presiones, maniobras y componendas
del imperio
Empatada cinco veces en 17 votos
entre el ministro del Interior de Lagos, José Miguel Insulza, y
el canciller de Fox, Luis Ernesto Derbez, la elección del secretario
general de la OEA quedó pospuesta para el 2 de mayo, apenas termine
la gira de Condoleezza Rice por Brasil, Chile, Colombia y El Salvador,
que seguirá a las efectuadas por Donald Rumsfeld por Argentina y
Brasil para criticar las adquisiciones de armas efectuadas por Venezuela,
y por el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Richard Myers en Bogotá,
para impulsar el Plan Colombia y condenar a Venezuela y a Cuba. Ahora aparecieron
otros dos postulantes, peruanos ambos: el canciller de Toledo, Manuel Rodríguez
Cuadros, y su antecesor y secretario general de la CAN, Allan Wagner. Se
estima que la secretaria de Estado multiplicará el juego de presiones
para impedir la elección de Insulza, confrontado a su candidato.
Desde su creación en 1948
en el cuadro de la guerra fría y del Plan Truman, la OEA no eligió
ningún secretario general que no fuera digitado desde Washington,
y se ganó el título de Ministerio de Colonias de EEUU desde
que estaba destinada a asegurar a la potencia imperial el dominio de su
patio trasero. Ello fue ostensible en su X Conferencia de 1954 en Caracas,
en que con John Foster Dulles en persona se transformó en plataforma
de lanzamiento de la invasión que derrocó el gobierno democrático
del coronel Jacobo Arbenz.
Tras el decenio del ex presidente
colombiano César Gaviria, su colega costarricense Miguel Angel Rodríguez
cambió celéricamente su cargo de secretario de la OEA por
el de reo en la cárcel de San José por delitos comprobado
de corrupción. EEUU lanzó ipso facto la candidatura del anterior
presidente salvadoreño Francisco Flores. Sus méritos consistían
en haber sido el único mandatario latinoamericano que legitimó
el golpe de estado del 11 de abril de 2002 en Venezuela, prestando su territorio
a militares golpistas fugados para seguir conspirando contra el gobierno
bolivariano, y en haber enviado dos destacamentos a Irak. Ahora El Salvador
es el único país del continente que mantiene allí
tropas de ocupación. Las protestas ante esta candidatura fueron
tan intensas, que no se pudo mantener, y EEUU volcó todo su peso
a favor de Derbez.
En este plano se produjo la escandalosa
maniobra que vincula los dos hechos reseñados. EEUU intercambió
su voto y su influencia a favor de Derbez por el voto de México
contra Cuba en la reunión de Ginebra. Con ese fin, el gobierno de
Fox rompió las tradiciones de décadas en esa materia. Es
más: el Senado de México votó una resolución
especial, dirigida al presidente Fox, para que mantuviera su posición
de abstención en Ginebra. Fox echó a un lado el reclamo del
Senado y se plegó a la imposición yanki (como lo había
hecho, en recordado episodio, en la cumbre de Monterrey). Todo esto lo
reveló el anterior embajador mexicano en La Habana, bajo gobierno
del PRI, Ricardo Pascoe. El canciller cubano Felipe Pérez Roque
dijo que, además, Fox traicionó compromisos asumidos con
Cuba en diversas reuniones, incluso a nivel de cancilleres. Esto se vincula,
por añadidura, al hecho de que el PAN y el PRI perpetraron conjuntamente,
con premeditación y alevosía, el infame atentado antidemocrático
del desafuero contra Andrés Manuel López Obrador, por la
única razón de que es el favorito, lejos, para ganarle a
ambos la elección presidencial de 2006.
El mismo juego de presiones por parte
de EUU hizo cambiar el voto de Haití a favor de Derbez. No se olvide
que a Gérard Latortue lo tenían en Miami, de donde lo llevaron
a Puerto Príncipe para que oficiara de primer ministro. Un antecedente
importante: en la Conferencia de Cancilleres de enero de 1962 en San Rafael,
el delegado del régimen de Duvalier fue sobornado para que aportara
el voto número 14, que completaba los 2/3 requeridos (los miembros
eran entonces 21, ahora son 34) para excluir a Cuba revolucionaria de la
OEA.
Ningún país de América
del Sur votó contra Cuba
Precisamente los nuevos miembros,
muchos de los cuales integran el Caricom, denunciaron las presiones que
sobre ellos se están ejerciendo porque "por abrumadora mayoría"
votaron por el candidato chileno. Lo mismo acontece con la República
Dominicana. Se estima que Panamá cedió votando a Derbez,
lo mismo que Paraguay, en este caso contrariando el voto por Insulza de
los otros tres integrantes del Mercosur.
La conclusión del episodio
es que antes no había fuerza que lograra interponerse a la voluntad
omnímoda de EEUU en la OEA. Ahora encuentra cada vez mayor resistencia.
Esto se evidenció también en la votación de la moción
contra Cuba en la Comisión de DDHH de la ONU.
Desde 1998 EEUU no presenta por su
cuenta la moción respectiva. En todos los años siguientes
movió a sus amanuenses. En un caso (bajo Jorge Batlle, vergüenza
nacional) Uruguay le hizo el juego. Ahora EEUU volvió a presentar
la moción, en un texto deslavado, que se limita a recordar las anteriores
resoluciones del organismo. Aún así, es totalmente discriminatorio,
ya que establece un injustificable mecanismo de monitoreo contra Cuba.
Consiguió el copatrocinio
de países de la Unión Europea, particularmente de ex naciones
socialistas como Rumania y Ucrania, a las que se sumaron democracias pura
uva como Arabia Saudita.
De los 11 países latinoamericanos
integrantes de la Comisión de 53 miembros, sólo 4 votaron
la resolución: Costa Rica, Guatemala, Honduras y México.
De América del Sur, ninguno. Perú cambió su anterior
voto afirmativo por la abstención. Los tres países del Mercosur
(Uruguay esta vez no participó) no apoyaron la resolución.
Un artículo del embajador norteamericano en Buenos Aires, Lino Gutiérrez,
llamaba en esos días a Kirchner a aprobarla. Ecuador y la Dominicana
también se abstuvieron.
Tras la votación, Cuba presentó
un proyecto para que la ONU estudie la situación de los presos en
la cárcel de Guantánamo. A ello instaba un documento presentado
por un conjunto de intelectuales, incluidos varios Premio Nobel.
El "Estado canalla"
Lo que quedó flotando en el
ámbito internacional, después de esta pírrica victoria
de Washington, es que EEUU carece de autoridad moral para acusar a otro
país en materia de derechos humanos, porque es el mayor violador
de los mismos. Lo confirman, entre otros hechos recientes, el asilo en
Miami del archiasesino de la CIA Luis Posada Carriles y los asesinatos
premeditados de los periodistas en Irak. De paso sea dicho, los militares
yankis que participaron del asesinato de Nicola Calipari y el atentado
a Giuliana Sgrena acaban de ser exculpados por una comisión integrada
por generales yankis y algún miembro del gobierno de Berlusconi.
Noam Chomsky dice que a EEUU le corresponde la denominación literal
de "estado canalla" (rogue state), que se aplica a aquéllos que
no se consideran obligados a actuar de acuerdo con la ley internacional.
Publicado en La República
el 17 de abril de 2005
Niko
Schvarz
nikomar@adinet.com.uy
* Publicista uruguayo, miembro
de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente
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