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Digital de España
- 24 de abril de 2005
Muere
el escritor paraguayo
Augusto
Roa Bastos
Roa Bastos,
Premio Cervantes 1989,
falleció
a las 14:20 hora local (18:20 GMT) en un caso de "muerte súbita"
en el sanatorio Santa Clara de Asunción
Estrella
Digital/Efe
Asunción
El escritor
paraguayo Augusto Roa Bastos falleció hoy en Asunción a la
edad de 87 años, tras sufrir un infarto del que no se recuperó,
informaron fuentes médicas.
El doctor Alejandro
Maciel, médico personal del escritor, informó a EFE de que
Roa Bastos, Premio Cervantes 1989, falleció a las 14:20 hora local
(18:20 GMT) en un caso de "muerte súbita" en el sanatorio Santa
Clara de Asunción, donde se encontraba internado desde el pasado
viernes tras sufrir una caída accidental en su domicilio.
"Se presentó
un episodio de bradicardia e inmediato paro cardíaco que no respondió
en ningún momento a las maniobras de reanimación cardiopulmonar",
agregó el doctor.
''Yo, el
Supremo''
La representación
de la obra de teatro "Yo, el Supremo", considerada su obra primordial,
cuyo estreno mundial tuvo lugar en Asunción en 1991, indicó
la madurez del teatro paraguayo, en condiciones de insertarse en un movimiento
artístico de "dimensión americana y universal", según
el escritor Augusto Roa Bastos.
Roa Bastos,
que escribió esta obra para teatro rescatando los aspectos psicológicos
y sociológicos de su novela "Yo, el Supremo", presenció el
estreno, desde el palco de honor del Teatro Municipal de Asunción,
donde el público, que llenaba el recinto, le ovacionó al
final de la función.
El escritor
explicó que la representación, en la que se invirtieron unos
32.000 dólares, suma nunca antes manejada por otra compañía
de teatro en Paraguay, "aspira a llevar (...) una visión de la maduración
y enriquecimiento de la cultura paraguaya, del progreso de su expresión
teatral".
Para Roa Bastos,
el estreno de la obra constituyó "un acontecimiento artístico,
político y moral, pues la compañía del Centro de Investigación
y Divulgación Teatral de Paraguay "ha reencarnado y revivido, no
la novela o el personaje histórico, sino la realidad misma de nuestro
país".
El director
de esta puesta en escena, Agustín Nuñez, recurrió
a varios elementos modernos, combinando luces, humo y sonido para recrear
"una profunda reflexión sobre el poder absoluto", representado en
este caso en la figura del personaje principal: Gaspar Rodríguez
de Francia, el Supremo.
En el teatro,
"la reflexión" trasciende lo político y actualiza sus críticas
contra otros poderes absolutos, como los que ejercen la riqueza, el contrabando,
la milicia y la religión.
El Supremo
se jacta de haber igualado ante la ley a ricos y pobres, que "producían
todos los bienes y sufrían todos los males", de haber impuesto el
"catecismo patrio renovado", con lo que nacionaliza la Iglesia Católica,
y de haber expulsado a contrabandistas de armas y de "yerbas y contrayerbas".
Según
los especialistas, la visión "modernista" de Nuñez ha permitido
que la novela, que recrea la historia de Paraguay, desde la independencia
(1811) hasta la muerte del Dictador (1840), se convierta, en el teatro,
en una comedia de carácter, con gran carga de elementos psicológicos
en la coreografía, vestuarios y decoración.
Los tres actos
de la obra se desarrollan en medio de un graderío mágico
y alrededor de un gigantesco cilindro, una especie de "tunel del tiempo",
que permiten al Supremo desdoblarse en el tiempo y en el espacio sin salir
de su despacho ni escapar a la época.
Para el desdoblamiento
del personaje principal, el director recurrió a dos actores: Jorge
Ramos (Supremo joven) y Ramón del Río (Supremo viejo) y para
"matizar" las escenas, que aparecen más bien grises en la novela,
se introdujo un elemento nuevo: los desnudos.
En esta puesta
en escena trabajaron 20 actores, más otras 60 personas, entre tramoyistas,
utileros y asesores en psicología, historia y política. La
versión para teatro de "Yo, el Supremo" fue escrita por el propio
Roa Bastos, la adaptación fue de Gloria Muñoz, la escenografía
y vestuario del pintor Ricardo Migliorisi, y la música original
de Jorge Garbett.
Breve biografía
de Augusto Roa Bastos
Roa Bastos,
era de los máximos creadores de la literatura latinoamericana contemporánea,
es autor de más de una veintena de títulos, entre novelas,
poesías, cuentos y obras teatrales, que fueron traducidas a 25 idiomas.
El novelista vivió exiliado en Argentina entre 1947 y 1976, año
en que la dictadura militar argentina, que gobernó el país
hasta 1983, prohibió su libro "Yo el Supremo" y ordenó el
allanamiento de su departamento, razón por la cual decidió
exiliarse en Francia.
Jitrik, un
reconocido escritor e historiador argentino, señaló que la
virtud de la obra de Roa Bastos es "el diálogo interminable y constante
que tuvo su momento culminante con la aparición del `Yo, el Supremo`,
libro que llegó a un lugar excepcional en la literatura latinoamericana
y argentina, pues Augusto perteneció a nuestro círculo".
En este sentido,
Saer dijo que el escritor paraguayo "fue un hombre de Buenos Aires, que
participó de todas las aventuras culturales, literarias y cinematográficas
de Argentina".
Durante su
estancia en Argentina, Roa Bastos participó como guionista y autor
de argumentos en una decena de filmes, entre ellos "El trueno entre las
hojas" (1958), "Alias Gardelito" (1961),"El terrorista" (1962), "El demonio
en la sangre" (1964) y "La Madre María" (1974).
Saer afirmó
que el autor de "Hijo de Hombre" y "Vigilia del Almirante" fue el único
escritor latinoamericano de una generación posterior a Jorge Luis
Borges en quien los escritores argentinos de la generación del 70
encontraron "un interlocutor, un amigo y un promotor".
El escritor
paraguayo presentó "El Trueno entre las páginas", libro que
rescata extensos diálogos entre Roa Bastos y el escritor argentino
radicado en Paraguay Alejandro Maciel.
Colaborador,
amigo personal y médico de cabecera de Roa Bastos, Maciel dijo en
su día que en la obra el novelista paraguayo "hace un magnífico
análisis semiótico de todos los autores del Siglo de Oro
español". |