Niko Schvarz - rodelu.net
1 de mayo de 2005
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Interrogantes sobre Ecuador

EN LOS 10 DIAS transcurridos desde el derrocamiento (el miércoles 20) del presidente Lucio Gutiérrez y la asunción del vicepresidente Alfredo Palacio, el panorama de Ecuador no se ha clarificado. Al contrario. Menudean los interrogantes acerca de lo acontecido, su legalidad (o no) y sobre el futuro.

Niko Schvarz
Las fuerzas sociales, Manta, la embajada

Se ha querido equiparar las movilizaciones previas con las que determinaron la caída de Abdalá Bucaram y de Jamil Mahuad. Pero la comparación no cabe. En aquellos casos se trató de manifestaciones multitudinarias protagonizadas por el movimiento indígena (la Conaie y su brazo político, el Pachakutik), partidos y movimientos de izquierda, el movimiento sindical y agremiaciones estudiantiles, que adquirieron carácter masivo. En este caso, fueron movilizaciones reducidas, constreñidas exclusivamente a Quito, con participación de capas medias y capas medias altas en forma preponderante, a las que se sumaron barras bravas deportivas, núcleos de masones, formaciones religiosas y clubes juveniles, integrando un conglomerado amorfo y desprovisto de un proyecto consolidado al que le dio manija Radio La Luna. Su único lema era el "¡Que se vayan todos" (a la argentina) incluyendo no sólo al presidente y al gabinete, sino al Congreso unicameral, a la cuestionada Corte Suprema de Justicia y a los magistrados. Y siguieron manteniendo ese planteo. Palacio lo rechazó de plano, anunció que se quedaría hasta 2007 y no habría elección anticipada. A lo sumo, ante la presión concentrada, habló vagamente de una Asamblea Constituyente, y de mesas nacionales de diálogo, pero todo relegado a un incierto futuro.

Sobre temas fundamentales como la base de Manta y el Plan Colombia, Palacio formuló declaraciones contradictorias, pero acaba de definirse. "Cumpliremos todos los acuerdos internacionales, incluido el de la base de Manta", señaló, fundamentándolo (cuando no) en la lucha contra el narcotráfico, cuando en realidad desde esa base sobre el Pacífico, a cargo de tropas norteamericanas, los aviones irrumpen directamente en la zona de conflicto colombiana. También el nuevo canciller Antonio Parra Gil dijo que se respetaría el acuerdo que entrega la base a EEUU hasta 2009. "No es posible que unilateralmente incumplamos", manifestó.

En cuanto al episodio final, que culminó en el asilo de Gutiérrez, se destaca la participación decisiva de la embajadora norteamericana Kristie Kenney.

Ilegalidad manifiesta

El periodista Kintto Lucas escribe: "El principio del fin del gobierno de Gutiérrez fue la visita de la embajadora Kenney al Palacio de Gobierno. Al final de la reunión, el portavoz de la embajada, Glen Warren, dijo que Washington estaba muy preocupado por la situación del país y que llamaba a solucionarla enseguida. Para muchos eso fue, más que un mensaje, una orden destinada a producir un efecto dominó". De inmediato, renunció el jefe de Policía, Jorge Poveda. Esa institución está ligada al Plan Colombia y participó junto a la inteligencia norteamericana y colombiana en la captura de dirigentes de la guerrilla colombiana como Simón Trinidad.

De inmediato siguió una reunión trucha del Congreso unicameral. No sesionó en su sede, sino en el edificio de Ciespal. Cuarenta de los 100 diputados del organismo unicameral (pertenecientes a Sociedad Patriótica de Gutiérrez y al Partido Roldosista de Bucaram, que habían establecido una alianza) no fueron citados. Los otros 60 votaron en media hora una moción destituyendo por abandono del cargo al presidente, que permanecía en el país. Tampoco se reunieron los 2/3 de votos requeridos. Todo en los marcos de una ilegalidad manifiesta.

El Partido Socialista (PSE) dice que se está ante un golpe de Estado de derecha. Manifestantes que se expresaron el miércoles pasado frente al Palacio de Carondelet, donde se hizo presente una retardada misión de la OEA (que no sabe qué actitud adoptar) acusaron a Palacio de ser un títere del ex presidente socialcristiano León Febres Cordero, de derecha, al grito de : "Palacio, títere de León, fuera". Pobladores de la Amazonia y del litoral Pacífico, donde el gobierno ejecutaba obras de mejoramiento vial y desarrollo social, reclamaron el retorno del ex mandatario, asilado en Brasil.

Asilo en Brasil

Mientras Gutiérrez estuvo alojado en la residencia del embajador brasileño en Quito, los "forajidos" (así se denominó a los manifestantes) atacaron el edificio e insultaron al gobierno de Brasil, reclamando que no concediera el asilo. Una declaración del PT señala que el derecho de asilo está reconocido por la Declaración Universal de Derechos del Hombre (1948) y varias Convenciones internacionales (de 1928, 1933 y 1954), y es además un mandato de la Constitución brasileña de 1988 en su artículo 4º.

Publicado en La República el 30 de abril de 2005

Niko Schvarz
nikomar@adinet.com.uy

* Publicista uruguayo, miembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio.

 
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