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1 de mayo de 2005
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Brecha de Uruguay - 29 de abril de 2005

Brasil

Lucha interna en el PT

La política económica del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y su opción por el centro político están movilizando la interna del partido de gobierno.

Mário Augusto Jakobskind
Desde Rio de Janeiro
El Partido de los Trabajadores (PT), dirigido por el moderado José Genoino, integrante de la corriente Articulación, a la que pertenecen Lula y el ministro jefe de la Casa Civil, José Dirceu, no estará unido en la próxima elección de la dirección nacional, a realizarse en setiembre. Dirceu llama insistentemente a los petistas a apoyar la reelección de Genoino, ya que el Movimiento PT decidió lanzar la candidatura de la diputada Maria do Rosário para enfrentar al candidato oficial. Por su parte, la izquierda del PT lanzó este fin de semana la candidatura del ex intendente de Porto Alegre Raul Pont, del sector radical Democracia Socialista.
La principal divergencia entre los petistas se debe a la política económica que viene siendo aplicada por el gobierno, defendida con uñas y dientes por el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, también de la corriente mayoritaria Articulación, y por otros ministros como Tarso Genro, de Educación.

GENOINO ENFRENTA OPOSICIÓN

El documento del Movimiento PT defiende “cambios graduales en la política económica, con la reducción del superávit primario y las tasas de interés”. Pide además “mayor osadía” en la reforma agraria y cambios en la política de comunicación social. La diputada Maria do Rosário llegó a señalar que en el Ministerio de Hacienda se encuentran integrantes del partido del ex presidente Fernando Henrique Cardoso.
Arlindo Chinaglia, líder del PT en la Cámara de diputados, también hizo gestiones para que la bancada apoyara en bloque la reelección de Genoino, pero no consiguió convencer a sus pares del Movimiento PT, considerado también moderado, que congrega al 10 por ciento de los militantes petistas, tiene presencia en 20 estados y cuenta con el apoyo de ocho diputados.
Genoino ha enfrentado críticas de los sectores a la izquierda del PT, en los que se alinean entre otros el ex diputado Plínio de Arruda Sampaio y parlamentarios como Chico Alencar, de Rio de Janeiro. En enero, en el Foro Social Mundial, cientos de militantes abandonaron el partido de Lula porque ya no creen que pueda haber cambios de rumbo en el actual gobierno.

UNA HISTORIA DE DIVISIONES

Las divergencias internas del PT no son nuevas y forman parte de la historia del partido que en los últimos tiempos, por lo menos desde la campaña electoral de 2002, ha hecho su opción por el camino de la moderación.
Para muchos militantes el PT se distanció de su historia como partido de izquierda nacido de las luchas obreras de fines de los años setenta. La primera gran disidencia en el PT sucedió en 1985, cuando varios parlamentarios decidieron votar por el candidato Tancredo Neves, en la elección presidencial indirecta. Tres diputados, Beth Mendes, Ayrton Soares y José Eudes, fueron separados incluso con el voto favorable del actual presidente del PT, José Genoino.
En 2003 sucedió una de las escisiones más importantes con la expulsión de los diputados Babá, João Fontes y Luciana Genro, hija del ministro de Educación, Tarso Genro. Otra expulsada, la senadora Heloisa Helena, es virtual candidata a la presidencia de la República. Todos ellos, con la excepción de Fontes que se afilió al PDT (Partido Democrático Trabalhista), fundado por el ex gobernador de Rio Leonel Brizola, integran hoy el PSOL (Partido do Socialismo e Liberdade).
Aunque el recién formado PSOL incluye a algunos disidentes del PT, hasta ahora no pudo convertirse en un partido de masas como pretenden sus organizadores. 2006, naturalmente, será su gran test, pues hasta ahora no consiguió el apoyo de todos los militantes que abandonaron las huestes petistas por diferencias con el rumbo del actual gobierno, considerado por ellos como irremisiblemente perdido en función de la política económica que viene siendo seguida por Lula.

SIN CAMBIOS

Para la mayoría de los analistas resulta muy difícil que Lula cambie el rumbo de su gobierno, como aún creen algunos sectores del PT. En los últimos días Lula ha dado muestras claras de que su campaña para la reelección dará prioridad a las alianzas con el centro del espectro político. El Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) es fuera de duda la opción preferencial del grupo mayoritario del PT. Tanto Lula como su fiel escudero, Dirceu, se están esforzando en ese sentido, al defender de manera enfática al ministro Romero Jucá. Este tradicional político del PMDB, recién nombrado ministro de Previsión Social, enfrenta diariamente acusaciones que van desde el desvío de recursos públicos hasta el uso de documentos fraguados para conseguir financiamiento de un banco oficial para una empresa de la que era accionista, ofreciendo como garantía terrenos inexistentes. Además está acusado por la utilización de funcionarios municipales para su campaña electoral como senador en 2002.
Jucá, que fue miembro del gobierno de Fernando Henrique Cardoso, y recibió efusivos elogios del ex presidente cuando Lula lo nombró ministro, afirmó que puede probar que las acusaciones carecen de fundamento. Pero en ningún momento Jucá y los dirigentes del PT y del PMDB plantean la conveniencia de la renuncia, por lo menos hasta que se demuestre la falsedad de las acusaciones. Lula lo apoyó al afirmar que no puede destituir a un ministro por los titulares de la prensa
En tanto, Jucá encuentra dificultades para “moralizar” la Previsión Social, que también viene siendo acusada de fraudes por millones de reales. El affaire Jucá, independientemente de que se compruebe o no su inocencia, sirve como ejemplo de los cambios en el PT. La alianza con el centro, junto a la actual política económica, están creando grandes dificultades en el seno del partido. No se puede prever incluso si la corriente mayoritaria, Articulación, tendrá condiciones para mantener la unidad del partido en torno al gobierno de Lula. Grupos como Articulación de Izquierda, Movimiento Izquierda Socialista, Fuerza Socialista, Democracia Socialista y hasta el Movimiento PT, entre otros, vienen aumentando el tono de las críticas, se muestran más enérgicos y comienzan a exigir cambios inmediatos, llegando los más osados a amenazar con abandonar el partido.

ESCENARIO 2006

La gran duda que subyace en el ajedrez político que protagoniza el PT es saber cómo será el escenario de las elecciones de 2006. En la izquierda, además del PSOL, el diputado Roberto Freire, del Partido Popular Socialista (PPS), donde se agrupan sectores oriundos del ex pcb, ya lanzó su candidatura a la presidencia, con fuertes acusaciones al PT, al que llegó a considerar como un “partido traidor”.
Del lado de la derecha, el PSDB y el Partido del Frente Liberal (PFL) no muestran aún sus cartas. Apenas se vislumbran algunos candidatos posibles, como el ex presidente Cardoso, que sigue diciendo que no entra en la carrera presidencial, y el poco carismático gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin.
Aunque no se excluyen factores sorpresa y la cautela domina entre los analistas, Lula continúa siendo el favorito y sigue contando con el respaldo de la mayoría absoluta de los votantes.

 
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