El
Partido de los Trabajadores (PT), dirigido por el moderado José
Genoino, integrante de la corriente Articulación, a la que pertenecen
Lula y el ministro jefe de la Casa Civil, José Dirceu, no estará
unido en la próxima elección de la dirección nacional,
a realizarse en setiembre. Dirceu llama insistentemente a los petistas
a apoyar la reelección de Genoino, ya que el Movimiento PT decidió
lanzar la candidatura de la diputada Maria do Rosário para enfrentar
al candidato oficial. Por su parte, la izquierda del PT lanzó este
fin de semana la candidatura del ex intendente de Porto Alegre Raul Pont,
del sector radical Democracia Socialista.
La principal
divergencia entre los petistas se debe a la política económica
que viene siendo aplicada por el gobierno, defendida con uñas y
dientes por el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, también de
la corriente mayoritaria Articulación, y por otros ministros como
Tarso Genro, de Educación.
GENOINO
ENFRENTA OPOSICIÓN
El documento
del Movimiento PT defiende “cambios graduales en la política económica,
con la reducción del superávit primario y las tasas de interés”.
Pide además “mayor osadía” en la reforma agraria y cambios
en la política de comunicación social. La diputada Maria
do Rosário llegó a señalar que en el Ministerio de
Hacienda se encuentran integrantes del partido del ex presidente Fernando
Henrique Cardoso.
Arlindo Chinaglia,
líder del PT en la Cámara de diputados, también hizo
gestiones para que la bancada apoyara en bloque la reelección de
Genoino, pero no consiguió convencer a sus pares del Movimiento
PT, considerado también moderado, que congrega al 10 por ciento
de los militantes petistas, tiene presencia en 20 estados y cuenta con
el apoyo de ocho diputados.
Genoino ha
enfrentado críticas de los sectores a la izquierda del PT, en los
que se alinean entre otros el ex diputado Plínio de Arruda Sampaio
y parlamentarios como Chico Alencar, de Rio de Janeiro. En enero, en el
Foro Social Mundial, cientos de militantes abandonaron el partido de Lula
porque ya no creen que pueda haber cambios de rumbo en el actual gobierno.
UNA HISTORIA
DE DIVISIONES
Las divergencias
internas del PT no son nuevas y forman parte de la historia del partido
que en los últimos tiempos, por lo menos desde la campaña
electoral de 2002, ha hecho su opción por el camino de la moderación.
Para muchos
militantes el PT se distanció de su historia como partido de izquierda
nacido de las luchas obreras de fines de los años setenta. La primera
gran disidencia en el PT sucedió en 1985, cuando varios parlamentarios
decidieron votar por el candidato Tancredo Neves, en la elección
presidencial indirecta. Tres diputados, Beth Mendes, Ayrton Soares y José
Eudes, fueron separados incluso con el voto favorable del actual presidente
del PT, José Genoino.
En 2003 sucedió
una de las escisiones más importantes con la expulsión de
los diputados Babá, João Fontes y Luciana Genro, hija del
ministro de Educación, Tarso Genro. Otra expulsada, la senadora
Heloisa Helena, es virtual candidata a la presidencia de la República.
Todos ellos, con la excepción de Fontes que se afilió al
PDT (Partido Democrático Trabalhista), fundado por el ex gobernador
de Rio Leonel Brizola, integran hoy el PSOL (Partido do Socialismo e Liberdade).
Aunque el
recién formado PSOL incluye a algunos disidentes del PT, hasta ahora
no pudo convertirse en un partido de masas como pretenden sus organizadores.
2006, naturalmente, será su gran test, pues hasta ahora no consiguió
el apoyo de todos los militantes que abandonaron las huestes petistas por
diferencias con el rumbo del actual gobierno, considerado por ellos como
irremisiblemente perdido en función de la política económica
que viene siendo seguida por Lula.
SIN CAMBIOS
Para la mayoría
de los analistas resulta muy difícil que Lula cambie el rumbo de
su gobierno, como aún creen algunos sectores del PT. En los últimos
días Lula ha dado muestras claras de que su campaña para
la reelección dará prioridad a las alianzas con el centro
del espectro político. El Partido del Movimiento Democrático
Brasileño (PMDB) es fuera de duda la opción preferencial
del grupo mayoritario del PT. Tanto Lula como su fiel escudero, Dirceu,
se están esforzando en ese sentido, al defender de manera enfática
al ministro Romero Jucá. Este tradicional político del PMDB,
recién nombrado ministro de Previsión Social, enfrenta diariamente
acusaciones que van desde el desvío de recursos públicos
hasta el uso de documentos fraguados para conseguir financiamiento de un
banco oficial para una empresa de la que era accionista, ofreciendo como
garantía terrenos inexistentes. Además está acusado
por la utilización de funcionarios municipales para su campaña
electoral como senador en 2002.
Jucá,
que fue miembro del gobierno de Fernando Henrique Cardoso, y recibió
efusivos elogios del ex presidente cuando Lula lo nombró ministro,
afirmó que puede probar que las acusaciones carecen de fundamento.
Pero en ningún momento Jucá y los dirigentes del PT y del
PMDB plantean la conveniencia de la renuncia, por lo menos hasta que se
demuestre la falsedad de las acusaciones. Lula lo apoyó al afirmar
que no puede destituir a un ministro por los titulares de la prensa
En tanto,
Jucá encuentra dificultades para “moralizar” la Previsión
Social, que también viene siendo acusada de fraudes por millones
de reales. El affaire Jucá, independientemente de que se compruebe
o no su inocencia, sirve como ejemplo de los cambios en el PT. La alianza
con el centro, junto a la actual política económica, están
creando grandes dificultades en el seno del partido. No se puede prever
incluso si la corriente mayoritaria, Articulación, tendrá
condiciones para mantener la unidad del partido en torno al gobierno de
Lula. Grupos como Articulación de Izquierda, Movimiento Izquierda
Socialista, Fuerza Socialista, Democracia Socialista y hasta el Movimiento
PT, entre otros, vienen aumentando el tono de las críticas, se muestran
más enérgicos y comienzan a exigir cambios inmediatos, llegando
los más osados a amenazar con abandonar el partido.
ESCENARIO
2006
La gran duda
que subyace en el ajedrez político que protagoniza el PT es saber
cómo será el escenario de las elecciones de 2006. En la izquierda,
además del PSOL, el diputado Roberto Freire, del Partido Popular
Socialista (PPS), donde se agrupan sectores oriundos del ex pcb, ya lanzó
su candidatura a la presidencia, con fuertes acusaciones al PT, al que
llegó a considerar como un “partido traidor”.
Del lado de
la derecha, el PSDB y el Partido del Frente Liberal (PFL) no muestran aún
sus cartas. Apenas se vislumbran algunos candidatos posibles, como el ex
presidente Cardoso, que sigue diciendo que no entra en la carrera presidencial,
y el poco carismático gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin.
Aunque no
se excluyen factores sorpresa y la cautela domina entre los analistas,
Lula continúa siendo el favorito y sigue contando con el respaldo
de la mayoría absoluta de los votantes.