| El
Periódico de Catalunya - 25 de abril de 2005
Precaria
hegemonía del dólar
• Pese a sus altos déficits
presupuestario y comercial EEUU imprime moneda porque nadie reclama
Bernard
Cassen
Director General
de Le Monde Diplomatique
Cada mes, la cuantía siempre en aumento de los déficits gemelos estadounidenses (presupuestario y comercial) alimenta los interrogantes, algunas veces angustiados, sobre los riesgos de crisis monetaria mundial de consecuencias imprevisibles, así como sobre el futuro del dólar como moneda de reserva internacional. Las cifras sobre el déficit comercial de febrero del 2005 desencadenaron una nueva ráfaga de conjeturas, pues, debido al aumento de la factura petrolífera, batían un nuevo récord: 61 millones de dólares, es decir, un aumento del 4,3% con relación a enero, y del 33% en 12 meses. Este déficit, que en el 2004 ya representaba el 5,3% del PIB, iba acompañado de un déficit presupuestario del 3,6% para el mismo año, y todo hace pensar que en el 2005 será superior. Una situación semejante desestabilizaría al Gobierno de cualquier país, pero deja frío como el mármol al de EEUU, como se evidenció en la reunión del G-7 en Washington. Como analogía, algunos evocan la historia del desesperado que se lanza al vacío desde el piso 50 y que responde "por el momento, todo va bien" a la persona que le pregunta cómo le va cuando pasa a la altura del piso 30. Muchos piensan que este desesperado se estrellará contra el suelo, pero nadie sabe cuándo ni con qué consecuencias. Otros, por el contrario, no ven por qué no tendría que perdurar la situación actual mientras se mantengan inalterables las condiciones geopolíticas y geoeconómicas que la hacen posible.
AHÍ RESIDE el problema: si EEUU puede seguir imprimiendo impunemente una moneda de la que ningún país extranjero reclama la contrapartida, puesto que sus bancos centrales la mantienen en la reserva, algo así como si almacenaran los cheques en lugar de cobrarlos, está claro que esta situación es consecuencia de un equilibrio mundial del que Washington es el principal beneficiario, pero que también conviene a diferentes gobiernos, aunque penalice a otros. Los ganadores son los países asiáticos, cuyos bancos centrales tienen en reserva enormes cantidades de billetes verdes. Primero China, que ha acumulado 660.000 millones de dólares de reservas, lo que representa un aumento del 50% en un año. A cambio de su financiación de los déficits norteamericanos puede inundar EEUU con sus productos manufacturados. Además, Pekín cuenta con una ventaja de la que no disponen ni Japón ni Taiwán ni Corea, igualmente grandes exportadores a EEUU: su moneda, el yuan, está vinculada al dólar por una paridad fija totalmente artificial (8,3 yuanes por un dólar). La reunión de los ministros de Hacienda del G-7 ha recordado, a este respecto, su exigencia de "tipos de cambio flexibles"; es decir, la exigencia de una revaluación del yuan que podría situarse a más del 30% de su tasa actual. Los perdedores son los países europeos; en especial los de la zona euro: la moneda única de sus 12 miembros se ha encarecido más del 30% en tres años frente al dólar y al yuan, lo que, desde que se puso fin a las cuotas del Acuerdo Multifibras en enero del 2005, ha comportado un aumento masivo de las importaciones de textil-confección de China con el consiguiente riesgo para las industrias de este sector en Europa. Desde hace semanas, los parámetros de este deal estadounidense, basado en una especie de equilibrio del terror, se están modificando, tanto en el plano económico como en el político. La invasión de productos textiles chinos suscita reacciones muy vivas en el Congreso de EEUU, muchos de cuyos miembros, alarmados por los cierres de empresas en su Estado, reclaman medidas de protección. La situación es muy similar en Europa. En Francia, la perspectiva de una victoria del no en el referendo sobre la Constitución europea obliga a Chirac a desarrollar la retórica de la Europa-muralla, particularmente contra China. La situación también es tensa en China, con las manifestaciones antijaponesas controladas por las autoridades, con el pretexto (por otra parte justificado) del contenido de los manuales de historia nipones, aunque en el punto de mira también se encuentre el apoyo de Tokio a Taiwán. Además, la estabilidad del régimen se ve amenazada por las manifestaciones cotidianas contra la corrupción, despidos, salarios impagados, embargos de tierras, desplazamientos de población en las zonas rurales, etcétera. Según las estadísticas oficiales, hay unos 160 actos de protesta por día.
TAMPOCO hay que olvidar que Washington y Pekín, que se tienen agarrados por la perilla en el plano monetario-comercial, están enfrentados por asuntos estratégicos: Irán, Corea del Norte, Taiwán. La combinación de estos elementos sin relación aparente podría poner en tela de juicio los delicados equilibrios en los que se basa la hegemonía del dólar. Entre el piso 30 y el suelo, aún hay margen, pero disminuye peligrosamente...
Traducción de Xavier Nerín. |