| El
Periódico de Catalunya - 26 de abril de 2005
La niña
de trapo
• Varias multinacionales usaron
hace 30 años un pesticida que ha causado miles de muertos y enfermos
en Nicaragua
• Las víctimas aún
reclaman compensaciones
Toni
Cano - México
Las chicas de la región de Chinandega, en
Nicaragua, destacan por su figura juncal y porte cadencioso,
pero Ana María es "la niña de trapo". Sus hermanos
murieron al nacer, y ella es un guiñapo de 13 años que sólo
mira a la lejanía desde una silla de ruedas. Es una de las
65.000 personas afectadas por el nemagón, un pesticida que las
compañías bananeras hicieron llover hace 30 años sobre
platanales y trabajadores, de Centroamérica a Filipinas o
Costa de Marfil, para acabar con los gusanos; e iniciar una
espiral de muerte, cáncer, deficiencias mentales,
malformaciones y, como dice Esperanza, de 55 años, "un
dolor que es como si todos los huesos se quebraran". En
una marcha sin retorno, tres millares de afectados de
Chinandega han trasladado su miseria a la capital, Managua, y
malviven entre cartones y plásticos frente a la Asamblea
Nacional, "como un puño" y determinados a "luchar
hasta las últimas consecuencias". Representan a unos
20.000 afectados por los agroquímicos en la Nicaragua de la
tiranía de los Somoza, y entre ellos se encuentran medio
millar que en diciembre del 2002 ganaron el primer juicio a
tres de las multinacionales implicadas en la producción, venta
y aspersión del nemagón: Dow Chemical, Shell Oil Company y
Dole Food Company. La justicia estadounidense fue
rechazando como "no convenientes" las casi 20.000
demandas presentadas por víctimas, que no podían reclamar
legalmente en sus propios países. Pero una nueva ley permitió
en Nicaragua una sentencia judicial por la que esas compañías
deberían abonar 490 millones de dólares (376 millones de
euros) a unos 500 trabajadores. Las empresas tachan de
inconstitucional esa ley y de corrupta a la justicia de un
país en el que ya ni siquiera tienen intereses. Además, han
presentado "contrademandas por pruebas fraudulentas".
Según el diario La Prensa, la Dole ofrece "volver a
invertir en Nicaragua si se levantan las
demandas".
Promesas de Bolaños
El presidente del
país, Enrique Bolaños, barrió la acampada del año
anterior con la promesa de "lograr algún tipo de
arreglo" para quienes reclaman, "al menos, ayuda médica
y una pensioncita". Pero las víctimas del nemagón han
vuelto a marchar a pie hasta Managua porque, "por lo visto,
el Gobierno está apoyando a las transnacionales en vez de a
sus compatriotas", como afirma la sindicalista Doris
García. El fiscal general, Alberto Novoa, dice ahora: "El
Gobierno no puede actuar, pues es un problema individual entre
las personas y las compañías". En la clínica de
Chinandega se agolpan a diario docenas de pacientes con
dolencias dispares: "Tengo ardor y dolor en el estómago
desde que cargaba guineos"; "estas manchas me duelen,
me pican, no me dejan dormir"; "padezco de ceguera,
dolor en la canilla, insomnio"; "tengo deficiencia de
todo tipo, deficiencia sexual"... Según la doctora Sandra
Quintana, "la mayoría de estas enfermedades son
consecuencia del pesticida, ese veneno". El nemagón
(DBCP, dibromo cloropropano) fue prohibido en EEUU, pero cayó
en las repúblicas bananeras. Ya las primeras pruebas de
laboratorio de Dow y Shell mostraron que en las ratas causaba
"graves lesiones en los pulmones, hígado y riñones;
crecimiento retardado, testículos reducidos".
Un fallecido cada tres días
Más de 100 de los afectados que un
año atrás pidieron ayuda al Gobierno en Managua han muerto:
uno cada tres días. Muchos se han quedado en Chinandega,
porque apenas pueden moverse. A Esperanza no sólo le duelen
los huesos "como si se quebraran": lleva dos meses sin
poder levantarse y está preocupada porque a su hijo, de 20
años, "le salen manchas blancas en la cabeza". Otros
nunca han podido ir a la capital, distante 140 kilómetros.
Como Ana María, la niña de trapo, esa hija de Flor
Mendoza y José Romero --un matrimonio que trabajó en las
fincas de plátano en los años 70-- que necesita medicinas para
mantener baja la inflamación del hígado y el bazo, las
fiebres, neumonías y diarreas, mientras sigue mirando a la
lejanía entre las chicas juncales de
Chinandega. |