Londres, 27 de abril. El jefe de inspectores de la Organización de Naciones
Unidas (ONU) previo a la guerra en Irak, Hans Blix, echó por tierra esta noche
uno de los principales argumentos del procurador general británico, Peter Henry
Goldsmith, en su asesoría al primer ministro Tony Blair, sobre la legalidad de
la invasión. Goldsmith siempre aseguró al gobernante que para defender dicha
legalidad tendría que haber evidencia de que Irak no cumplía lo solicitado por
los inspectores.
Pero Blix, quien se retiró a Suecia, afirmó que sus inspectores nunca
encontraron evidencia contundente de un arsenal iraquí oculto, que los iraquíes
en ningún momento obstaculizaron las inspecciones y que Irak sólo cometió
infracciones menores.
"Nos expresamos en términos duros, pero no cabe otra interpretación del
contenido de nuestros dictámenes", sostuvo Blix. "No puede decirse que hubiera
evidencia. Irak sólo fue culpable de pequeñas infracciones. El gobierno debió
volver a evaluar sus acusaciones tomando en cuenta lo declarado por los
inspectores".
"Reportamos que no hallamos armas de destrucción masiva y yo realicé
inspecciones en los lugares recomendados por los servicios de inteligencia
estadunidenses y británicos, y no encontré nada", agregó.
En un párrafo clave de la asesoría legal de Goldsmith, del 7 de marzo de
2003, el procurador afirmó que la resolución 1441 de la ONU sólo podría ser
justificación de la guerra "si existen hechos comprobables que lleven a concluir
que Irak no ha hecho uso de su última oportunidad. En otras palabras, nos
veremos obligados a demostrar con evidencia contundente la no obediencia y la no
cooperación".
El documento agrega que los puntos de vista del cuerpo de inspectores de la
ONU y de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) serán "muy
significativos". También insta a Blair a "considerar muy cuidadosamente si la
evidencia de la no obediencia y la no cooperación es suficientemente
contundente".
Blix y su equipo volvieron a Irak en diciembre de 2002 tras cuatro años de
ausencia y se quedaron hasta una semana antes de la invasión, en marzo de 2003.
Más de 200 inspectores recorrieron el país buscando posibles lugares de
producción o almacenamiento de armas de destrucción masiva, químicas, biológicas
o nucleares.
El primer reporte mensual que Blix presentó a la ONU fue negativo debido a la
falta de cooperación de Bagdad. Un mes más tarde adoptó un tono más neutro, y
señaló algunas infracciones, pero sin hablar de que se encontraran arsenales. El
7 de marzo, día que Goldsmith presentó su reporte a Blair, Blix rindió su último
informe sobre Irak, que fue el más favorable de todos.
Al preguntársele a Blix si ese reporte incluía evidencia que Goldsmith
pudiera ser crucial, respondió: "No puede decirse eso. Se mencionaban algunas
infracciones. En marzo los iraquíes colaboraron a más no poder. Fueron sumamente
activos. En diciembre y enero no, y por eso les hicimos críticas. En febrero, el
reporte era más equilibrado".
El 7 de marzo, Blix pidió más tiempo para completar su misión y aseguró que
armas como los misiles Samoud 2 estaban siendo destruidos.
Blix señaló anoche: "Lo que encontramos era muy poco. Una docena de
municiones para armas químicas. Estaban vacías y habían sido declaradas. En
relación a los Samoud, con alcance de más de 150 kilómetros, británicos y
estadunidenses dijeron que su capacidad era mayor a la permitida, pero no
estaban indignados".
El jefe de la AIEA, Mohamed el Baradei, reportó que no había evidencia de que
Saddam Hussein tuviera armas nucleares o estuviera en el proceso de obtenerlas.
Blix afirmó: "Para entonces, El Baradei ya había revelado que lo de Níger era
falso", en alusión a la afirmación de la inteligencia británica de que Irak
trató de comprar uranio en el país africano. Blix y El Baradei también han
puesto en duda las acusaciones de Estados Unidos de que encontraron tubos de
aluminio que podían ser usados en armas de destrucción masiva.
Blix se mostró escéptico cuando el entonces secretario de Estado
estadunidense, Colin Powell, presentó ante la ONU pruebas de que Irak tenía
arsenales de destrucción masiva. El Grupo de Búsqueda para Irak, al que
Washington le encomendó las pesquisas, no encontró ninguna.
En Gran Bretaña se han llevado a cabo tres investigaciones sobre las
circunstancias que llevaron a la guerra. Como resultado de éstas, la
inteligencia británica ha sido criticada por no evaluar sus argumentos a la luz
de los reportes de Blix.
© The Guardian
Traducción: Gabriela Fonseca