El presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT),
Arturo Martínez, interpuso en estos días una querella contra el
ex dictador Augusto Pinochet y el ex ministro del Interior del
régimen militar, Sergio Onofre Jarpa, a quienes responsabilizan de la
muerte de 26 civiles durante las protestas nacionales que tuvieron
lugar los días 11 y 12 de agosto de 1983.
La acción judicial, ha sido presentada por el abogado Adil Brokovic,
él cual sindica a ambos ex personeros, y a todos aquellos que resulten
responsables, como partícipes directos de la "organización,
planificación y ejecución de las acciones represivas contra la población
civil" que se produjeron con motivo de las manifestaciones.
Según expresá el texto acusatorio, la jornada de movilización
culminó con 23 fallecidos en Santiago, tres en la Quinta
Región y uno en la localidad de Coronel, y con centenares de
detenidos, "que en la mayoría de los casos, sufrieron torturas
durante su detención".
Martínez manifiesta que los dos querellados son responsables de
la actuación de cerca de 18 mil militares que durante esos
días reprimieron la masiva movilización.
"Nosotros creemos que hoy día es el momento de hacer justicia
para que el país sepa que ellos mintieron y que ellos son los
responsables de los delitos como autores e inductores de
asesinato, tortura y maltrato a la población",puntualizó el
dirigente Arturo Martínez.
Brokovic afirmó que los delitos que se imputan a las ex
autoridades de la dictadura no están prescritos, puesto que se
se invoca la figura penal del crimen de lesa humanidad.
"Es un delito que está fundado en el derecho internacional, y
no hay discusión respecto a que es imprescriptible", explicó.
El jurista agregó que existen bastantes presunciones que
responsabilizan a Jarpa de los hechos, a partir del cargo que
él ocupaba cuando ocurrieron.
Sergio Onofre Jarpa, hasta septiembre de 1973, era el máximo
líder del Partido Nacional, organización de extrema derecha y
que representaba los grandes interesés de los gremios patronales
y los latifundistas de la época.
El Partido Nacional, junto a Patria y Libertad, realizarón una
política conspirativa y terrorista contra el gobierno de la
Unidad Popular. Sembraron el caos y crearon el mercado negro
con el objeto de crear las condiciones propicias para el golpe
de estado de septiembre de 1973.
Sergio Onofre Jarpa, junto a Pablo Rodríguez Grez, actual abogado
del ex dictador PInochet; además de los sectores de la derecha
Democráta Cristiana, crearon la CODE (Confederación por la Democracia)
con el objeto de declarar incostitucional el gobierno de Salvador
Allende y lograr así su desestabilización. La CODE fue financiada
por la CIA y el gran empresariado nacional. Los recursos fueron
utilizados para realizar sabotajes diversos, implementar campañas
mediáticas contra el gobierno de la Unidad Popular, además de
promover el terror y el caos en la población.
Sergio Onofre Jarpa, junto a la cadena de diarios del órgano
oficial de la CIA en Chile, el matutino El Mercurio, además de los
sectores de la derecha DC, crearon las condiciones propicias
para cambiar la correlación de fuerzas dentro de las Fuerzas
Armadas y producir el golpe de estado. Para ello, utilizarón
diversas formas para golpear las puertas de los cuarteles, para
que éstos se insubordinaran en contra de la legalidad vigente
existente hasta ese momento.
De allí que la acusación judicial de la CUT, adquiere una relevancia
importante, puesto que Onofre Jarpa, fue uno de los principales
instigadores del golpe de estado, y por ende, de la posterior
violación sistématica de los derechos humanos acaecidos bajo la
dictadura militar, de la cual fuera uno de sus fieles colaboradores.