Niko Schvarz - rodelu.net
3 de mayo de 2005
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La mayor derrota militar del imperialismo yanqui en el siglo XX

A 30 años de la victoria de Vietnam

El 30 de abril se cumplieron 30 años de la derrota de Estados Unidos en Vietnam. Huyeron a la desbandada sus efectivos desde Saigón, la liberada capital de Vietnam del Sur, que hoy luce el nombre glorioso de Ho Chi Minh. El 1º de mayo, varios compañeros me instaron a rememorar estos acontecimientos.

Niko Schvarz
LA FULMINANTE OFENSIVA concertada entre el ejército del Frente de Liberación Nacional de Vietnam del Sur (Vietcong), que operaba en la parte del territorio al sur del paralelo 17º ocupado por las tropas de EEUU, y combatientes venidos del norte, hizo añicos los últimos vestigios de resistencia de los destacamentos norteamericanos. La foto de los militares yankis huyendo en helicópteros desde el techo de su embajada en Saigón, agarrándose de las piernas de los que habían conseguido un lugar, dieron la vuelta al mundo, como un símbolo de su descalabro. Decenas de sus aviones de guerra quedaron varados en sus bases militares. Los efectivos de los títeres del sur se rindieron. El 30 de abril de 1975 Saigón quedó libre de ocupantes extranjeros. El 1º de Mayo desfilaban juntos el ejército del pueblo y la población de la antigua capital sureña, celebrando el día internacional de los trabajadores y la liberación del territorio, camino a la unificación de su patria. Yo tuve ocasión de visitarla en noviembre de 1979, viniendo desde Hanoi y de allí, sobrevolando el Mekong, arribamos a Phnom Penh, para adentrarnos en la dramática historia de Camboya.

El general Giap, ayer y hoy, y un prólogo del Che

En las escasas secuencias que los informativos dedicaron a las celebraciones en Ciudad Ho Chi Minh a 30 años de aquellos acontecimientos, vimos reaparecer al general Vo Nguyen Giap, uno de los principales cuadros militares, ex ministro de Defensa y comandante en jefe del Ejército Popular de la República Democrática de Vietnam. En uniforme militar de gala, era figura emblemática de la conmemoración, en la que participó también Raúl Castro. Cabe recordar que Cuba revolucionaria apoyó plenamente a Vietnam en su lucha liberadora, y que incluso tenía una embajada en la selva (a cargo de Raúl Valdés Vivó), en territorio de Vietnam del Sur en manos del Frente de Liberación Nacional, presidido por el abogado Nguyen Huu Tho. Me emocionó ver al anciano general, enhiesto y totalmente encanecido. Lo conocí en mi primera visita a Hanoi, en 1965. Me explicó en una maqueta enorme los pormenores de la batalla de Dien Bien Phu, que selló el 7 de mayo de 1954 la derrota definitiva del ejército colonialista francés, el cual había vuelto por la revancha después que el país alcanzara la independencia, en 1945. Esta batalla es un prodigio del arte militar, una victoria de un ejército del pueblo, trabajadores y campesinos en armas, contra un ejército de ocupación colonial. Se trataba de una fortaleza militar sobre una colina, rodeada de siete anillos de fortificaciones, considerada inexpugnable. No obstante, con las primeras luces de la fecha señalada, cuando el general De Castries apareció en la puerta del cuartel general, se encontró rodeado y debió entregarse a los vietnamitas, mientras los altos oficiales huían en helicópteros, en otra foto que fue tapa de Time y también conoció gran difusión internacional.

El Ché toma en cuenta la experiencia vietnamita en su obra sobre la guerra de guerrillas, y escribió el prólogo para el libro de Giap "Guerra del pueblo, ejército del pueblo", publicado en La Habana en 1964. En ese momento EEUU ocupaba el sur de la península y se aprestaba a intensificar su ofensiva contra el norte socialista, lo que se produciría al año siguiente con la provocación del Golfo de Tonkin, tras la cual el presidente Lyndon Johnson, sucesor del asesinado presidente Kennedy, lanzó el grueso de las fuerzas armadas contra el pequeño país. En el prólogo el Che pronostica que la guerra se agudizará, pero que el pueblo vietnamita liberará el sur del país y alcanzará la victoria.

Los asesinos del agente  naranja

La península indochina, que hoy ocupan Vietnam, Laos y Camboya, fue colonizada desde fines del siglo XIX por el imperio francés. La lucha por la liberación se elevó con la creación del Partido Comunista de Indochina por parte de Ho Chi Minh en 1930, y posteriormente la de la Liga por la Independencia (Viet Minh) como frente único de los sectores patrióticos. Durante la segunda guerra mundial se produjo la ocupación japonesa. El 18 de agosto de 1945 se lanzó la orden de la insurrección general que culminó con la proclamación de la República, efectuada por Ho Chi Minh en la Plaza Ba Dinh de Hanoi el 2 de setiembre. Los franceses pretendieron retornar y a partir de Dien Bien Phu fueron expulsados para siempre. Estados Unidos tomó su relevo, ocupó militarmente el sur del territorio, colocó gobiernos títere y desde 1965 lanzó todo su poderío militar contra Vietnam, desató la guerra psicológica con los bombardeos de los B-52 con la pretensión de dominar por el terror, y descargó sobre Vietnam más toneladas de bombas que durante toda la II Guerra Mundial. Como auténticos criminales de guerra, inundaron el país con los defoliantes y el gas naranja. En los informativos de estos días podía verse, a 30 años de distancia, los efectos horrorosos de esta guerra química y bacteriológica, en particular las malformaciones de todo tipo en los niños.

El pueblo vietnamita fue el vencedor de estos tres imperios, guiándose por el lema del "tío Ho" de que "no hay nada más valioso que la independencia y la libertad".

Ho Chi Minh en Montevideo

Vietnam lo reconoce como su líder histórico. En otras ocasiones he contado las dos entrevistas que mantuve con él. La primera fue en el Kremlin de Moscú en ocasión de un Congreso del PCUS. Allí estaba con sus sandalias y su vestimenta típica, su simpatía y su modestia proverbial. Yo conocía su vida transhumante de siete oficios, sus largas prisiones y sus poemas, su participación en el Congreso de Tours de formación del PC francés, su labor de periodista ejemplar en Le Paria y sobre todo su concepción de unir en un solo frente la lucha de los pueblos coloniales y dependientes con el proletariado y las capas populares de las metrópolis, lo que dejó su impronta en la historia de la III Internacional. Cuando le mencioné Montevideo, entrecerró los ojos y me describió el Cerro y la bahía, que había conocido en una travesía en un carguero francés. Me contó que oficiaba de pinche de cocina, pelando papas para toda la tripulación (moi, j'épluchais les pommes de terre).

La segunda vez fue en Hanoi, en 1965. En plena guerra desatada por EEUU, con terribles bombardeos cuyos efectos pude presenciar hasta Haiphong y la frontera sobre el paralelo 17º, el gobierno no se había movido de la capital. Ahí le hice un extenso reportaje que publicamos en El Popular y reafirmó la certidumbre en la victoria. Hablamos de la solidaridad internacional, y le dije que en el Museo de la Revolución había visto fotos de manifestaciones solidarias con Vietnam en Montevideo tomadas por el gallego Aurelio González.

Después, durante las negociaciones de París, tuve ocasión de visitar a la delegación de Vietnam del Sur, que ocupaba una villa en Verrières-le-Buisson, donde termina el mapa de París y la banlieue. De Gaulle la trató con toda consideración. La negociación fue durísima, el viejo zorro de Kissinger se afanó al extremo, pero finalmente debió capitular con armas y bagajes y EEUU retirarse por completo de Sudvietnam. Entrevisté a la canciller Nguyen Thi Binh, y años después volví a encontrarla en Montevideo, invitada a un Congreso del PCU en el primer período de la recuperación democrática. A esa altura Vietnam había sellado por completo su reunificación.

Este capítulo de las luchas de los pueblos en el siglo XX, hermoso y aleccionador, no se borra de la historia.

Publicado en La República el 3 de mayo de 2005

Niko Schvarz
nikomar@adinet.com.uy

* Publicista uruguayo, miembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio.

 
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