| Clarín
de Argentina - 30 de abril de 2005
60 aniversario
del fin de la segunda guerra mundial en Europa
La
batalla de Berlín
El día
de la derrota del águila y la esvástica
Hace 60 años el Ejército
Rojo soviético tomaba la cancillería nazi.
Recién ahora se conocen
los detalles de la caída de la capital alemana.
Gustavo
Sierra
El humo
era muy intenso. La gente no podía respirar. Sentían las
bocas resecas, como si estuvieran masticando arena. Los obuses y las cargas
de los cañones no paraban de estallar por todos lados. Unos |
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La caída del Reichstag.
Soldados rusos colocan la bandera soviética sobre una torre de la
cancillería nazi. (Foto: Yevgeny Khaldei)
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tres millones de alemanes permanecían
hacinados en los refugios o entre las ruinas de la capital. Menos de
80.000 soldados de la Wehrmacht, unos oficiales de las infames Waffen SS
y unos niños fanáticos de las Juventudes Hitlerianas se enfrentaban
a un millón y medio de rusos del Ejército Rojo que avanzaban
con 6.000 tanques. Al mediodía de esta primavera alemana no se
veía el cielo. Todo estaba oscuro y sólo se iluminaba
con las explosiones o los incendios. A veces, lo único que se veía
eran los flashazos y la estela que dejan las balas trazadoras. Era el 3
de mayo de 1945, el último día de la guerra intensa en Europa.
Caía Berlín. Aunque la maquinaria de propaganda de
los aliados esperó otros cinco días para festejar oficialmente
este V-Day, el Día de la Victoria en Europa.
Liza Zajac tenía 18 años
y el número de prisionera 33.502 tatuado en su brazo izquierdo.
Había sido liberada cinco días antes y ese 8 de mayo fue
testigo del primer encuentro entre soldados rusos y estadounidenses en
las orillas del río Elba. La habían rescatado los rusos cuando
logró escapar de la Marcha de la Muerte de 5.000 prisioneros
del campo de concentración de Auschwitz que caminaron por cuatro
meses hacia Berlín. Hoy, a los 78 años recuerda ese día
desde su departamento en el barrio porteño de Belgrano: "No me alegré
de nada. Estaba perpleja. Me sentía totalmente desprotegida. Era
libre, pero ya no tenía a nadie conmigo más que una tía.
Veía como los soldados rusos y los americanos festejaban pero yo
no tenía esa alegría. La liberación fue para mí
como asomarme a un abismo. Recién, después, con el tiempo,
pude apropiarme de esa libertad y hasta hoy cada vez que levanto una copa
brindo por la liberación y me acuerdo de las palabras de Paul Eluard:
'Libertad, te nombro y te escribo'. Este 8 de mayo voy a brindar por la
liberación como no lo pude hacer entonces".
Muy pocos pudieron festejar ese día
en Berlín. Los soldados rusos deambulaban por entre las ruinas en
busca de alguna bebida alcohólica y de mujeres. Ya se habían
extinguido los últimos focos de resistencia y a quien encontraban
con un arma lo ejecutaban en el instante. Pero todavía se escuchaban
disparos sin cesar. Eran los rusos que apuntaban contra cualquier signo
nazi para destruirlo. El más famoso de estos símbolos,
el águila sosteniendo la esvástica que se levantaba por encima
de la cancillería donde había reinado el Fuhrer Adolph Hitler,
ya había caído y un oficial del Ejército Rojo se había
encargado de guardarlo para la historia. Hoy, se conserva en el War Museum
de Londres.
El clima de derrota entre los alemanes
ya se venía percibiendo desde la Navidad de 1944 a pesar de que
el jefe de la propaganda nazi, Joseph Goebbels, se encargaba de plantar
el terror como arma para que a nadie se le ocurriera levantarse contra
Hitler. De todos modos los alemanes no llegaron a perder totalmente el
humor. Entre los amigos se recomendaban un regalo navideño mientras
cantaban la Heilige Nacht (Noche de Paz): "se práctico, regala
un ataúd". Y decían que la sigla LSR que marcaba los
refugios antiaéreos significaba Lernt Schnell Russisch (Aprenda
ruso enseguida). Era el mismo momento en que el régimen aprovechaba
para deshacerse de cientos de miles de prisioneros que permanecían
en los campos de concentración.
El ejército soviético
seguía avanzando tras la derrota alemana en Stalingrado. En una
de las batallas más sangrientas de la Historia, entre junio de 1942
y febrero de 1943, los nazis habían intentado tomar la segunda
ciudad soviética más importante y derrocar al régimen
comunista de Joseph Stalin. Tras una carnicería nazi contra los
rusos que pelearon heroicamente casa por casa, una contraofensiva del Ejército
Rojo logró cercar dentro de la ciudad destruida a 500.000 soldados
alemanes al mando del general Friedrich Paulus que tenían la orden
de Hitler de no retroceder ni rendirse. Finalmente, el VI ejército
nazi tuvo que capitular atenazado por las tropas soviéticas, el
frío polar de la estepa y la falta de alimentos y agua. Fue el comienzo
de la ofensiva del Ejército Rojo contra los nazis.
A principios de abril del 45, los
soviéticos estaban a menos de 100 kilómetros de Berlín,
en la línea de los ríos Oder y Neisse, con un millón
y medio de soldados, 40.000 piezas de artillería y 6.000 tanques.
Stalin quería ser el primero en reconquistar la capital nazi antes
de que llegaran las fuerzas estadounidenses que avanzaban desde Francia.
Pero también tenía otra urgencia, quería apoderarse
de los laboratorios alemanes donde se desarrollaba la bomba atómica.
Los agentes de la NKVD, los comisarios políticos dentro de las unidades
militares que respondían al temido ministro de Seguridad Estatal
Lavrenty Beria, tenían la orden de encontrar los laboratorios y
trasladar de inmediato a científicos y equipos a Moscú.
Ike Eisenhower, el comandante de
las tropas estadounidenses podría haber empujado una ofensiva y
llegar a Berlín al mismo tiempo o antes, pero no quería
perder ni un solo hombre de más en una acción arriesgada
que le costó a los soviéticos 50.000 vidas. El 11 de
abril del 45 los tanques americanos cruzaron el río Elba, al sur
de Dessau y hubieran podido estar en las puertas de Berlín dos días
más tarde. Pero el general a cargo de las tropas, William Simpson,
recibió la orden de Eisenhower de detener el avance. Cuarenta y
ocho horas después, las fuerzas estadounidenses y el pueblo americano
recibían la peor de las noticias. Había muerto el carismático
y querido presidente Franklin D. Roosvelt. Asumió el vicepresidente
Harry Truman y la atención estaba más en el Pacífico
que en Europa. Aún quedaba en pie el poderoso ejército japonés
que sólo pudo ser doblegado cuatro meses más tarde cuando
bárbaramente se arrojaron las bombas atómicas sobre Hiroshima
y Nagasaki.
En Berlín la derrota ya se
veía como inevitable. La gente pasaba casi todo el día en
los refugios donde comenzaba a escasear el agua y los alimentos, los servicios
sanitarios estaban desbordados. Había una regla para sobrevivir
a la falta de oxígeno: se prendían velas a diferentes
distancias del suelo. Cuando se apagaba la primera, los niños
tenían que ser subidos a los hombros de los mayores. Cuando se apagaba
la última se ordenaba la evacuación aunque en ese momento
las bombas estuvieran cayendo sin piedad. Para entonces, había desaparecido
el fervor nazi. Casi nadie saludaba con el Heil Hitler. Se había
impuesto otro saludo que decía Bleib ubrig! (¡sobrevive!).
El búnker más importante se levantaba dentro del zoológico.
Era una estructura de hormigón armado con decenas de subsuelos y
en la terraza tenía una batería de cañones. Allí
murió la mayor cantidad de gente cuando un grupo de oficiales de
las SS obligó a los civiles resistir hasta las últimas consecuencias.
Fueron los días de la desespera
ción. Las SS fusilaron a más de 10.000 personas por
negarse a combatir o simplemente poner una bandera blanca en las ventanas
de sus casas. Algunas jovencitas se entregaron a cualquier joven soldado
alemán que encontraban "para no darle la virginidad a un ruso".
Goebbels se había encargado de difundir que en Prusia Oriental
los rusos violaron sistemáticamente a todas las mujeres. Esta vez,
era verdad. Una semana más tarde cuando el Ejército Rojo
entró en Berlín comenzó una verdadera "caza" de mujeres.
Se denunciaron 130.000 violaciones. Se cree que fueron al menos el triple.
El 26 de abril, los generales que
se encontraban junto a Hitler en el bunker de la cancillería predijeron
que los rusos estarían en las puertas en, a lo sumo, tres días.
Hitler decidió casarse con su amante Eva Braun. El hombre que ofició
de juez, Walter Wagner, tuvo que hacer las preguntas de rigor: ¿son
descendientes de arios en un 100%? ¿están libres de enfermedades
hereditarias?. Los testigos fueron Goebbels y Martin Bormann, el segundo
del Fuhrer.
"Domingo, 29 de abril. Ya son dos
días de un huracán de fuego. Anoche, la prensa extranjera
escribió de la oferta de rendición de Himmler (había
traicionado a Hitler). El Fuhrer dictó su testamento político
y privado. Los traidores Joel y Himmler, así como los generales,
nos abandonan y nos dejan solos ante los bolcheviques. De nuevo la artillería.
Según la información del enemigo, los estadounidenses han
irrumpido en Munich", escribió Bormann en su diario personal. Hitler
ya había decidido suicidarse. A la mañana siguiente probó
la pastilla de cianuro en su adorada perra pastor alemán Blondi.
Antes del almuerzo, le dio instrucciones precisas a su ayudante personal
el sturmbannfuhrer Otto Gunsche acerca de lo que debía hacer con
su cadáver y el de su esposa. Almorzó con tres mujeres, su
dietista Constanze Manziali y sus dos secretarias, Traudl Junge y Gerda
Christian, y se encerró en su dormitorio con Eva Braun. Algunos
ayudantes intentaron acercarse a despedirse, pero los agentes de las SS
se lo impidieron. A las tres y cuarto de la tarde Hitler se pegó
un tiro en la sien. Eva había muerto un momento antes tras ingerir
una pastilla de cianuro. El asistente Gunsche y su ayudante Heinz Linge
sacaron los cuerpos hasta el jardín de la cancillería, los
rociaron con gasolina y les prendieron fuego. Un soldado nazi, Rochus Misch,
entrevistado por el historiador Anthony Beevor, el autor de "Berlín.
La caída", dijo que vio como Linge le robaba el reloj al cadáver
de Hitler y que fue a llamar a un compañero: "El jefe está
ardiendo. Ven a ver", le dijo.
Ya estaba todo determinado. La última
resistencia la protagonizaron unos 350 hombres en el bunker del zoológico.
La batalla fue tan intensa que el único animal que sobrevivió
fue una cigüeña que había sido bautizada como Abu Markub.
"El 5 de mayo dieron la primera noticia
por la radio. Dijeron que el Ejército rojo había tomado Berlín.
Pero la confirmación oficial con el discurso de Stalin vino recién
el 8. Tenía 13 años y creía que ese era el fin de
todo lo malo y el comienzo de todo lo bueno. Se había cumplido mi
sueño de la paz y la libertad. Después de me di cuenta que
no era así. Pero ese día fui inmensamente feliz",
cuenta Abraham Cukierman, un joyero de Nazca y Jonte, en Villa del Parque,
de 73 años, que entonces estaba refugiado con su familia polaca
en Ucrania.
Los aliados comenzaron a hacer los
preparativos para el Día de la Victoria. La capitulación
final del régimen nazi fue firmada por el general Eisenhower en
su cuartel general de Reims, en Francia. Los ingleses tenían
todo preparado para celebrar el V-Day ese mismo lunes 7 de mayo. Londres
estaba embanderada y Winston Churchill exultante detrás de su inseparable
habano. Pero en Washington el presidente Harry Truman dijo que necesitaba
un día más. Se decretó que el 8 de mayo de 1945
era el día oficial de la victoria. En Moscú se celebró
el 9 de mayo. El recuento final de las víctimas se hizo recién
años más tarde. Habían muerto 54 millones de personas.
Cronología
1939
1° de septiembre
• Sin previo aviso, el ejército
de Hitler invade Polonia. Dos días después, Francia y Gran
Bretaña le declaran la guerra, pero no intervienen ante la ofensiva
alemana sobre suelo polaco. Estados Unidos se declara neutral.
6 de octubre
• Polonia se rinde. El 29
de setiembre, Alemania y la Unión Soviética habían
acordado su reparto, en el marco de un pacto de no agresión que
luego sería violado por Hitler. El 30 de noviembre la URSS ataca
a Finlandia.
1940
22 de junio
• Los alemanes llegan a París.
Francia firma el armisticio y queda fracturada en dos. Hitler posa triunfante
frente a la Torre Eiffel.
10 de julio
• Alemania inicia un feroz
ataque aéreo sobre Gran Bretaña, con bombardeos indiscriminados.
13 de setiembre
• Mussolini, que ya había
ocupado Albania, invade Egipto y luego Grecia. El 27, Alemania, Italia
y Japón firman su alianza.
1941
22 de Junio
• El ejército alemán
invade a la URSS con tres millones de soldados. LLegarán a sólo
cien kilómetros de Moscu.
7 de diciembre
• Japón ataca por
sorpresa y destruye la flota de Pearl Harbor. EE.UU. ingresa a la guerra.
11 de diciembre
• Alemania e Italia declaran
la guerra a Estados Unidos, que les responde de igual manera.
1942
27 de mayo
• Las tropas del general
alemán Rommel avanzan en el norte de Africa. En octubre comienza
el coontrataque inglés.
7 de enero
• Comienzan los asesinatos
masivos en el campo de concentración de Auschwitz: mueren 229.052
judíos.
14 de setiembre
• El ejército alemán
inicia el ataque contra la ciudad soviética de Stalingrado, una
de la batallas más largas y cruentas de la guerra.
1943
2 de febrero:
• Los alemanes se rinden
en Stalingrado, en la primera gran derrota de la guerra. La expansión
nazi llegó a su fin.
16 de mayo
• Tras 28 días de
resistencia, termina la rebelión en el guetto de Varsovia. Mueren
56.065 judíos.
1 de noviembre
• Comienza el contraataque
de Estados Unidos en el Pacífico. Japón empieza a retroceder.
1944
27 de enero:
• Tras 900 días de
sitio, la ciudad rusa de Leningrado es liberada. Se inicia la contraofensiva
soviética.
6 de junio
• "Día D". 156.000
soldados aliados desembarcan en las costas francesas de Normandía.
Tras once meses de batallas y 600.000 muertos y heridos, el 25 de agosto
París es liberada de la ocupación nazi.
1945
26 de enero
• El Ejército Rojo
libera el campo de concentración de Auschwitz. EE.UU, la URSS y
Gran Bretaña discuten el mapa de posguerra.
21 de abril
• Las tropas soviéticas
ingresan a Berlín. Una semana después, Mussolini es ahorcado
por partisanos italianos.
30 de abril
• Hitler se suicida en su
búnker de Berlín junto a su esposa. Una semana después,
el 7 de mayo, Alemania firma su rendición incondicional. |