José Luis Hereyra Collante - rodelu.net
15 de mayo de 2005
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El subjuntivo en USA
José Luis Hereyra Collante
Esa madrugada cuando viajé de New York, New York, a Newark, New Jersey, más exactamente a Barringer High School, a presentar el famoso –y temido por los profesores de español e inglés en los Estados Unidos– examen “Praxis II Spanish: Content Knowledge” parecía que la primavera incipiente hubiese retrocedido y que el invierno polar hubiese lanzado un profundo y visceral zarpazo agónico como resistiéndose a darle paso a las flores y al sol de esta primavera. La temperatura bajó de cero en ambas escalas y los que habíamos llegado primero, a las oscuras cinco de la mañana, para impulsar nuestra situación de espera hacia el éxito, tiritábamos de frío, casi orinándonos, a las puertas de la inmensa mole que es ese colegio, inmenso y deslumbrante como la mayoría de los colegios del gobierno en los Estados Unidos.

Ya en el salón donde presentamos el examen sentí lo que tantas veces me ha atribulado desde que estaba en Colombia y veía algún programa de “Discovery Channel” con su malogrado español de Miami: muchos de los colegas gringos e hispanos que estaban allí –al igual que yo para superar la prueba lingüística más dura y poder ser certificados por el gobierno norteamericano como profesores excelsos– tenían serios problemas de construcción. Es notorio y casi escandaloso que en los programas doblados al español de “Discovery” el texto termina atentando seriamente contra el español en estructuras como: “Él, cuando la llamó, le dijo que llegue temprano pues tenía que hablar con ella sobre algo importante”, en lugar de “…le dijo que llegara…”, desconociendo el presente de subjuntivo. Y así se repite ad infinitum una y otra vez en los distintos textos de los distintos documentales y programas de todo tipo, sin que haya un alma piadosa o un defensor de la lengua española cerca de los atroces y voraces –lo más notorio– empresarios televisivos de “la capital del sol”, lo cual, se me hace, será difícil de darse porque si es Miami debe haber cubanos de los de la Calle 8, y si hay cubanos, quien haya lidiado con ellos en Miami o New York o donde sea tiene que tener algún recuerdo maltratado de su prepotencia, estupidez y terquedad.

Dios me ha ayudado tanto y ha sido tan generoso conmigo que –vencido el “culillo” y ya entrado en calor y en confianza– logré un óptimo resultado en el examen Praxis (a pesar de que no soy cubano de Miami). Sin embargo el fantasma del subjuntivo me persiguió, como persiguió la pobreza a Neruda según él mismo. Y me persiguió, digo, porque me llamaron del imponente East Orange Campus High School, la niña de los ojos del sistema educativo de New Jersey, para entrevistarme, entrevista tras entrevista, interesados en que sea profesor allí. Primero la Directora de Lenguas Extranjeras, después el Supervisor de Excelencia Educativa y, luego la Rectora (o Principal) de la institución. Finalmente, la prueba de fuego: me correspondía una clase de verdad-verdad, con alumnos de verdad-verdad, morenos e hispanos, población vulnerable, y con un Gran Jurado –la crema y nata de los Ph Dis disponibles para juzgar mi clase– y el tema, ¿no lo adivinan?, ¡el subjuntivo en la lengua española, pero explicado en inglés, por supuesto!, ya que nadie, salvo la Directora de Lenguas Extranjeras, española de nacimiento, entendía ni jota de español. Ya allí fue mi venganza, dulce y erudita. Primero la explicación de los distintos modos, comenzando por el indicativo. Después los tiempos verbales de cada modo, de manera que, dejado de último el modo subjuntivo, pude solazarme a explicar la tarea titánica que se avecinaba al tratar de enseñar a anglohablantes el subjuntivo español, ya que –les demostré con tiza y galillo– ellos desconocían su propio subjuntivo, como al decir “my mother wants that I am good” (“mi madre quiere que yo soy bueno”) en lugar del correctísimo y cada vez menos utilizado “my mother wants that I be good” (éste sí: “mi madre quiere que yo sea bueno”). Además, les expliqué –y me miraban atónitos– que en la tercera persona singular vuelven a embarrarla en su propia lengua inglesa cuando dicen, por ejemplo: “My friend wants that he sends the money” (“mi amiga quiere que el envía el dinero” en lugar de como es de verdad en el inglés no-de-muelle: “that he send”: “que el envíe). Y le propiné un bello k.o. al Gran Jurado al rematar con el recto de derecha del pasado de subjuntivo: les pregunté qué estructura usaban en su inglés para decir “si yo fuera rico…”, y todos coincidieron en el “if I was a rich man” en lugar de la elegancia y corrección  subjuntiva del “if I were a rich man”, además archiconocido a nivel mundial por ser la letra pegajosa de la canción de aquel “Zorba, el griego” que tanto saltamos y danzamos en los setentas.

11 de mayo de 2005

José Luis Hereyra Collante
Escritor colombiano
jlhereyra@hotmail.com

 
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