no de los nombres que aparecen mencionados en el informe entregado
ayer a la justicia por el general (R) Manuel Contreras es el del ex
canciller Orlando Letelier del Solar, asesinado en Washington en
septiembre de 1976.
Según el ex jefe de la Dina, el asesinato se habría planificado en una
reunión realizada en mayo de ese año en Bonao, República Dominicana,
convocada por el subdirector de la CIA, general Vernon Walters. A la cita
acudieron -según Contreras- "agentes de la CIA, la Disp venezolana, los
grupos cubanos Movimiento Nacionalista Cubano, FNLC, Alpha 66 y Poder
Cubano, más el agente de la CIA Michael Townley Welch, enviado como
delegado personal y en forma personal y exclusiva por el Presidente de
Chile".
Según documentos desclasificados por el FBI y recogidos por el New York
Times recientemente, en las reuniones de planificación del asesinato de
Letelier habría participado el anticastrista Luis Posada Carriles. En las
citas también se habría planificado el atentado contra un avión de Cubana
de Aviación que despegó desde Venezuela en el que murieron 73 personas,
por el que Posada fue condenado y encarcelado en Caracas, de cuyo centro
penitenciario se fugó en 1985.
Con estos antecedentes, el Presidente de Cuba, Fidel Castro, emplazó
esta semana a su par chileno, Ricardo Lagos, a que se pronunciara sobre la
situación de Posada -quien pidió asilo en Estados Unidos-, atacando con
que Chile no hablaría por temor a Washington, a lo que Lagos respondió que
si tenía acusaciones de terrorismo, "debía ser sancionado como tal".
En noviembre de 2000, Posada huyó a Panamá, donde la Corte Suprema lo
condenó a ocho años de presidio por un frustrado atentado contra Castro.
Pero durante su última semana en el cargo, la entonces Presidenta Mireya
Moscoso lo indultó por razones humanitarias. Tras un paso por Honduras,
llegó a EE.UU.
Por su parte, Walters tuvo una estrecha relación con Contreras desde
1974. Walters fue un personaje clave: director de la CIA, embajador en la
ONU y en Alemania durante su reunificación. Bajo el primer gobierno de
Ronald Reagan fue embajador volante, reuniéndose cada tres meses con el
Papa: fruto de su gestión, Juan Pablo II no vetó la Iniciativa de Defensa
Estratégica, que finalmente quebró la ex U.R.S.S.