| La
Nación de Chile - 14 de mayo de 2005
El informe
Contreras
El Mamo
Contreras decidió salir del silencio carcelario y no encontró
nada mejor que un informe, en el que justifica los horrores de los organismos
represivos y entrega una peculiar lista en donde la DINA tiene responsabilidad
en sólo 80 casos de desaparecidos, mientras abundan las muertes
en enfrentamientos o los lanzados al mar.
lanacion.cl
¿Cómo
es posible que alguien que fue detenido por la Central Nacional de Informaciones
(CNI) en 1987 aparezca como lanzado al mar en 1979? La pregunta debe responderla
Manuel Contreras, el ex director de la DINA y autor de esta suerte de manifiesto
en que justifica la represión ejercida durante la dictadura y de
paso desempolva sus poco rigurosos archivos.
El documento
fue entregado ayer al Ministerio de Justicia, Consejo de Defensa del Estado
y a la Corte Suprema y se divide en dos partes. La primera –titulada “Introducción
a la entrega de documentos que demuestran las verdaderas responsabilidades
de las instituciones de la defensa nacional en la lucha contra el terrorismo
en Chile”- es una especie de justificación del trabajo de la DINA,
donde aborda cómo el terrorismo los obligó a actuar y de
paso lanza dardos hacia quiénes acusan a sus subalternos, responsabilizando
a Augusto Pinochet de la actuación del organismo represor.
Luego, en la
segunda parte, el Mamo entrega una planilla con 592 casos de detenidos
desaparecidos y ejecutados y en que asigna las muertes al Ejército,
Fuerza Aérea, Armada, DINA, CNI, Comando Conjunto, entre otros.
Curiosamente, la cifra mayor de casos se le adjudica a la institución
que encabeza hoy Juan Emilio Cheyre y la menor a la CNI.
En las 21 páginas
en que aborda los casos de detenidos desaparecidos se descubre que hay
más irregularidades que el eventual error de tipeo en las causas
de la CNI, y versiones tan antojadísimas como decir que el 80% de
las 80 personas que fueron víctimas de la DINA –según él-
perdieron la vida en enfrentamientos. Basta con recordar la Operación
Albania y ver en la investigación del juez Hugo Dolmestch donde
los propios ex agentes confesaron los crímenes, pero ese dato no
le interesa a Contreras. Tampoco le importa lanzar un dardo hacia el detenido
desaparecido que ha sido su mayor dolor de cabeza, Miguel Angel Sandoval,
a quien define como muerto en combate y asegura que su cuerpo yace una
fosa común en el Patio 9, 12, 25, 26, 27, 28 ó 29 del Cementerio
General. Las investigaciones hablan que sigue sin conocerse su paradero
y que pereció fruto de las torturas.
Mención
aparte merece el peculiar análisis que realiza sobre el doble homicidio
de Carlos Prats y Sofía Cuthbert y del atentado contra Orlando Letelier.
Aquí afirma, en el caso de los primeros, que la CIA estimó
que tras la muerte del Presidente argentino Domingo Perón, “la presencia
del general Carlos Prats en Argentina y su posible aceptación de
encabezar un gobierno chileno en el exilio, junto con la posibilidad de
volver a Chile con tropas argentinas, a las cuales se uniría tropas
chilenas, se hacía más probable”. A ello sumaba informes
del organismo norteamericano que revelaban que “se presentaba como más
probable la posibilidad que Sudamérica fuera llevada a una guerra
inicialmente entre Chile y Argentina, para posteriormente intervenir en
ella Brasil y Ecuador a favor de Chile y Perú y Bolivia a favor
de Argentina, lo que constituiría un problema difícil para
los Estados Unidos”, menudo conflicto que deja como principal y único
actor al agente de la CIA, y no de la DINA, Michael Townley.
En otro caso
emblemático, la muerte de David Silberman, Contreras indica que
lo detuvo el grupo extranjero Triple A y sostiene que fue asesinado en
una calle de Buenos Aires con explosivos. Diferente es la visión
que aporta el informe Rettig que asegura que el ejecutivo de Cobre Chuqui
estaba detenido en la Penitenciaría con otros trabajadores y fue
secuestrado por la DINA. Además, existen numerosos testigos que
aseguran que lo vieron en los centros clandestinos de Cuatro Álamos
y José Domingo Cañas, donde fue cruelmente torturado.
Demás
está decir que en el 70 por ciento de los casos mencionados por
el Mamo, las víctimas fueron lanzadas finalmente al mar, y la ley
de fuga o los enfrentamientos surgen como las claves para explicar los
crímenes.
La campaña
“He resuelto
desarrollar este trabajo, que tiene calidad de informe sobre determinadas
materias de interés nacional, para ponerlo a disposición
y conocimiento de todos los Poderes del Estado que correspondan y, especialmente
para la información públicas de mis conciudadanos, pues como
director de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) no he podido
sustraerme , ni moral, ni profesionalmente, a la barbarie judicial y publicitaria
a la que han sido sometidos todo un conjunto de personas absolutamente
inocentes integrantes de las diferentes instituciones de la defensa nacional
y civiles provenientes de todos los niveles profesionales de la sociedad
chilena, que pertenecieron a la dirección por mi comandada desde
la fecha de su creación (noviembre de 1973) hasta su disolución
y reemplazo por la Central Nacional de Informaciones (CNI) durante el año
1997, personas que desde las fechas señaladas y, particularmente
desde el año 2000, han sido sometidas a vejámenes de todo
tipo e inmerecidos sufrimientos y humillaciones para ellos y sus respetables
familias, producto de acusaciones de supuestos apremios físicos
a individuos y supuestas desapariciones de otros individuos”.
Así
comienza la introducción al informe que entregó el Mamo Contreras,
y marca desde un comienzo que lo suyo será la defensa de los ex
integrantes de la DINA y fortalecer la tesis de que él actuó
en una guerra interna.
Junto con denunciar
que nunca fue consultado para aportar antecedentes para el informe de la
Mesa de Diálogo, pese a que estaba dispuesto a ello, el general
en retiro condenado a doce años de prisión por el secuestro
permanente de un detenido desaparecido, no duda en justificar cada uno
de los pasos de la DINA.
Pinochet
Imposible que
en la revisión de los hechos, Contreras dejara afuera a Augusto
Pinochet. Y fiel a su costumbre, siguió apuntando a quien fuera
su superior. Señala que comenzó la recopilación de
estos antecedentes luego del informe Rettig “pues me percaté que
situaciones traducidas en presuntas violaciones a los derechos humanos
de los terroristas y otros violentistas, sistemáticamente comenzaban
a recaer bajo la responsabilidad casi única y exclusiva de la Dirección
a mi mando, lo que me pareció una desproporción injusta e
intolerable” y añade que a ello se sumaba “el permanente ominoso
silencio de mi superior jerárquico Augusto Pinochet”.
En otro punto,
sostiene que “es otro absurdo inventado por la vengativa mentalidad propia
de la odiosidad de nuestro detractores, pues si de cúpula de la
DINA se trata, dicho termino se debe adjudicar en primer lugar a Augusto
Pinochet” y enfatiza que “jamás en mi organización se realizó
actividad alguna que no fuera ordenada o debida y oportunamente informada
a mi superior jerárquico, el Presidente de la República (Pinochet)
por lo que se hace impresentable y vergonzoso que no se indague, no se
investigue la verdad, se someta a proceso e incluso se condene a la cárcel
a personal de la DINA, entre ellos a personal subalterno, ya que esta organización,
por ley, obedecía a una estructura jerárquica y disciplinada”.
Dicho y hecho,
para Contreras queda más de una deuda sin pagar con quien antes
compartía tertulias matutinas. La deuda sigue impaga y el Mamo no
acepta que mientras él permanezca detenido, su jefe directo goce
de libertad.
| Datos
El informe responsabiliza al Ejército
de 134 casos; a la Armada de 35; a la Fach de 53; a Carabineros de 92;
a la DINA de 80; Investigaciones serían culpables de 35, la CNI
se queda con diez víctimas; al Comando Conjunto lo culpa de 94 casos;
al Departamento de Estado Mayor de la Defensa Nacional de seis; al trabajo
coordinado de las Fuerzas Armadas y de Orden de 18; detalla dos casos de
muerte fuera del país; establece seis casos de dejados en libertad
por el Ministerio del Interior y otros casos; individuos vistos en Chile
cuatro; y muertos en el extranjero 23.A modo de comparación el l
Informe Rettig se llegó a la conclusión que dos mil 115 personas
fueron víctimas de violaciones a los derechos humanos a los que
suma otras 164 que perecieron por la violencia política, sumando
dos mil 279.
Guerra interna
En su relato Contreras entrega las
claves que justificaron la intervención militar y creación
de organismos represivos. Sostiene que “el evidente enfrentamiento y cruento
accionar de los grupos terroristas obligó a la adopción de
medidas en extremo severas y muchas veces violentas, pero impuestas y necesarias
para aplicar para el logro de la pacificación nacional. Todas las
instituciones Armadas y de Orden se vieron obligadas a extraer lo mejor
de sus conocimientos profesionales para enfrentar a tan extraño
y violento adversario”.
Añade que “vincular la lucha
contra el terrorismo con los derechos humanos es un grave error de incalculables
consecuencias. Este peligroso error queda palmariamente demostrado por
cuanto los derechos humanos, como concepto universal, fue apropiado por
los marxistas y tuvo como principal escenario de aplicación y desarrollo
a nuestro país, traduciéndose en que los terroristas fueron
considerados las víctimas y, los militares que derrotaron
al terrorismo en Chile fueran catalogados como victimarios.
Queda la impresión en la historia, en este caso, ha variado trágicamente
su rumbo, pues nuestra patria ha sido el único país en el
mundo que ha derrotado al terrorismo con un mínimo de bajas humanas,
en relación a la criminalidad y violencia con la cual esta especie
violentista ha demostrado producir a largo de su accionar en tantos lugares
del planeta”. |
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