Niko Schvarz - rodelu.net
13 de mayo de 2005
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El fascismo corriente
Niko Schvarz
CINEMATECA tuvo la buena idea de reponer El fascismo corriente, la notable película-documental de Mijaíl Romm sobre el ascenso y caída del nazismo y la II Guerra Mundial. Fue mucha gente a verla o reverla. Cuarenta años después (es de 1965) conserva una pasmosa actualidad: por los episodios históricos que evoca y por las reflexiones que sugiere en su trasposición al mundo de hoy. Me conmovió hasta los tuétanos y resucitó en mí con fuerza antiguas vivencias olvidadas.

Imágenes que traspasan

Lo que yo guardaba borrosamente en la memoria eran ante todo los rostros filmados en los campos de concentración, imágenes en la antesala de la muerte que quedaron prendidas en el recuerdo. Reflejan el dolor infinito y a la vez la serenidad con que esos seres humanos repasan su vida y avizoran el final ineluctable. No hay nada más allá de esto. O quizá sí, los cadáveres amontonados en los campos, las caras de los niños en los guetos ante los pelotones de soldados nazis, las montañas de zapatos. Se llega hasta los límites del sufrimiento y la bestialidad. Las secuencias son acompañadas por un guión muy sobrio y austero, espejo de dignidad y humanismo.

También adquiere un valor documental histórico la notable selección de las filmaciones de Krupp, Thyssen y los magnates de la industria de la guerra, del mariscal Hindemburg que entrega el poder al führer, y muy especialmente la serie de imágenes de Hitler, de sus discursos, de los actos nazis, en suma de la gestación de ese período que aparejó el embrutecimiento de un pueblo, la vesanía criminal desatada, decenas de millones de muertos, la destrucción de ciudades y regiones enteras. El guionista se interroga cómo fue posible llegar a los extremos de horror de fotografiarse sonrientes frente a niños masacrados, hombres fusilados o jóvenes ahorcados.

Decía que estos pensamientos se trasladan al período posterior a la II Guerra Mundial y llegan incluso a los tiempos presentes.

Entre la vida y la muerte

¿En qué se diferencian, en efecto, las monstruosidades perpetradas por los nazis, como la destrucción de la ciudad checoslovaca de Lídice, por ejemplo, del arrasamiento de la aldea vietnamita de My Lai perpetrada por las tropas yankis de ocupación de Vietnam del Sur, masacrando a todos los pobladores, hombres, mujeres y niños, y quemando todas sus viviendas? ¿O bombardeando salvajemente con los B-52 y sembrando todo el territorio con napalm y defoliantes, cuyas consecuencias se sufrieron por varias generaciones? Recuerden la imagen de la niña corriendo desnuda con el cuerpo envuelto en llamas, o los vietnamitas a los que les volaron los sesos a quemarropa, y compárenlos con el fusilamiento de los iraquíes que se desangraban, sin armas, en una mezquita. De paso sea dicho, los soldados que cometieron estos auténticos crímenes de guerra han sido exculpados, alegando que actuaron en defensa propia.

¿Existe mucha diferencia entre los métodos utilizados en los guetos y las torturas macabras en las prisiones de Abu Ghraib y de Guantánamo, que desafían la imaginación más sádica con sus aberraciones de todo orden? Aquí también es preciso recordar que solamente fue degradada la general Karpinsky, pasada al grado de coronel, y la soldado Lynndie England y el gentil padre de su hijo. Toda la restante ralea de los torturadores fueron calificados por los tribunales militares como dignos defensores de la patria.

Lo mismo hacían los jefes nazis con sus soldados, como también lo muestra el documental. La diferencia está en que los jefes fueron juzgados por el Tribunal de Nurenberg o se suicidaron en el búnker de Berlín.

Precisamente en estos días se celebró el 60º aniversario de la capitulación nazi con ceremonias en diversos países europeos y culminadas en Moscú. Varias de estas recordaciones tuvieron lugar simbólicamente en antiguos campos de concentración de los cuales las tropas soviéticas y aliadas salvaron a miles de prisioneros de la muerte. El presidente austríaco Heinz Fischer evocó dramáticamente la imagen de los detenidos tras su liberación como "esqueletos entre la vida y la muerte".

El vientre fecundo de las bestias

En las conmemoraciones estuvo vivamente presente la advertencia acerca del resurgimiento de las fuerzas neonazis en varias naciones de Europa, y no solamente en Austria con G. Heider. En Alemania, las fuerzas antifascistas llamaron a enfrentar estos brotes. En la Alexandrplatz de Berlín, en el antiguo sector este, grupos ultraderechistas neonazis del Partido Nacional Democrático (NPD), en su mayoría cabezas rapadas que reivindicaban el III Reich, fueron cercados por millares de manifestantes antifascistas. Allí resuena el alerta de Bertolt Brecht: aún es fecundo el vientre que alojó estas bestias.

Publicado en La República el 10 de mayo de 2005

Niko Schvarz
nikomar@adinet.com.uy

* Publicista uruguayo, miembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio.

 
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