| Brecha
de Uruguay - Nº 1015 - 6 de mayo de 2005
Vietnam,
30 años
El tío
Ho
El hacedor
de la victoria
Ho Chi Minh (1890-1969) quiere
decir “el que ilumina”. Hasta 1945 se le conocía como Nguyen Ai
Quoc, “Nguyen, el patriota”, aunque su nombre real fuera Nguyen Tat Thanh.
Es el padre de la moderna nación vietnamita, aunque sus compatriotas
no lo tratan de padre, sino de tío; el “tío Ho”. A la vez
familiar y respetuoso.
Fundador del
Partido Comunista, padre de la independencia y presidente del país,
principal estratega y símbolo nacional, lo extraordinario de su
figura es que no hay en ella el más mínimo rasgo de emperador.
Su autoridad en el partido fue moral y nunca indiscutible. Sus compañeros
de la dirección lo dejaron en minoría muchas veces, e ironizaron
sobre sus puntos de vista. Ho Chi Minh no se parece a Stalin ni a Mao.
La personalidad de Ho Chi Minh incorpora aspectos de Lenin (revolucionario,
fundador de un nuevo Estado), pero también de la conciliadora y
ascética bondad de Gandhi.
Hijo de un
maestro nacionalista, Ho fue miembro fundador del Partido Comunista francés
en 1920, creador de la organización más eficaz en la lucha
contra los franceses, luego transformada en el Partido Comunista de Indochina.
Estuvo dos años encarcelado por los británicos en Hong Kong,
y al salir de la cárcel se fue a la urss, donde estuvo hasta 1938.
Aquel año marchó a China, donde pasó una temporada
en el cuartel general comunista de Mao en Yennan.
Como para
la mayoría de los dirigentes del mundo en desarrollo de principios
del siglo xx, el comunismo era visto por Ho Chi Minh como la mejor ideología
para realizar objetivos de modernización, independencia y desarrollo.
En 1945, aprovechando
la derrota japonesa y el vacío de poder francés en la región,
proclamó la República Democrática de Vietnam y lideró
la lucha armada de ocho años con los franceses, hasta que la Conferencia
de Ginebra de 1954, tras el descalabro francés de Dien Bien Phu,
aquella misma primavera, estableció la paz sobre la separación
de dos estados vietnamitas. La división del país fue aceptada
por los comunistas por razones tácticas.
Ho Chi Minh
logró mantener la independencia del Partido Comunista vietnamita
en el pleito chino-soviético, algo muy complicado teniendo en cuenta
que el país dependía vitalmente de ambas potencias y que
no podía permitirse el lujo de pelearse con ellas. En los sesenta
hizo todo lo que pudo para evitar el cisma, y siempre pregonó la
unidad del “movimiento comunista internacional”.
Ho Chi Minh
vivió de forma sencilla y murió en 1969, en plena guerra,
a los 79 años de edad. En su testamento, cuya primera redacción
data de cinco años antes de su muerte, dejó instrucciones
para ser incinerado y enterrado en una montaña. Consciente de que
su tumba atraería multitudes, estableció que sería
bueno que cada visitante plantara un árbol, de tal forma que “con
el tiempo se formará un bosque que embellecerá el paisaje
y beneficiará a la agricultura”.
“Cuando muera,
hay que evitar que se organicen grandes funerales para no despilfarrar
el dinero y el tiempo de la gente”, dijo, pero no se le hizo mucho caso.
Como ocurrió con Lenin, sus sucesores prefirieron embalsamarlo y
hoy su cuerpo continúa exhibido en Hanoi. |