Niko Schvarz - rodelu.net
22 de mayo de 2005
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Para un balance del ciclo electoral
Niko Schvarz
Asistimos a una campaña mediática desenfrenada por parte de ambos partidos tradicionales, tendiente a aminorar la magnitud de su derrota, e incluso a presentarse como triunfadores. Procuran recuperar en las ondas y los canales lo que perdieron en las urnas. En algún caso esta pretensión ha sido contestada con agresiva contundencia desde el interior de sus filas, ya que no resiste un análisis elemental.

El Partido Colorado se precipitó el 31 de octubre al fondo del pozo. Más abajo no podía caer el partido que a lo largo de un siglo y medio detentó casi siempre el poder del Estado. Wilson Ferreira decía que Partido Colorado es el nombre que en Uruguay se le da al gobierno. El 8 de mayo multiplicó sus votos en Montevideo (En gran medida con el aporte de los blancos, que quedaron con una votación de un dígito), conservaron únicamente la intendencia de Rivera y perdieron las otras 4. En los 18 departamentos restantes es la tercera fuerza, sin excepción. En 14 departamentos su votación está por debajo del 10%, y en tres de ellos por debajo del 5% (San José 2.82%, Maldonado 2.89%, Tacuarembó 4.44%). En Paysandú y Tacuarembó tiene apenas 1 edil en 31, y en San José y Maldonado ninguno.

El Partido Nacional fue el otro gran perdedor del 8 de mayo tras haberse convertido en las presidenciales en el segundo partido, y ahora sus distintos sectores discuten las responsabilidades de su indisimulable derrota. Porque retrocedió sensiblemente en el número de votos, en porcentaje y perdió a manos del Encuentro Progresista 5 de las 13 intendencias que detentaba, aunque le ganó 2 a los colorados. Entre las pérdidas, algunas son tan emblemáticas como Paysandú (centro de actuación de su ex intendente y hoy presidente del Directorio, Jorge Larrañaga), Maldonado con su significado nacional e internacional, y Treinta y Tres, departamento donde el poderío de los blancos parecía inamovible a lo largo del siglo pasado.

El 31 de octubre la izquierda unida en el Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría reunió más de la mitad de todos los votos emitidos. Alcanzó la presidencia de la República, la mayoría absoluta de la Cámara de Representantes (52 en 99) y del Senado (16 en 31). Ya en 1999 se había consagrado como el primer partido nacional. El balotaje impuesto por blancos y colorados le impidió en esa instancia acceder a la presidencia. En la elección siguiente la voluntad ciudadana logró sobrepasar también ese obstáculo, ubicado muy alto. Alcanzó la mayoría absoluta y un piquito, en condiciones muy difíciles, porque se refería a la totalidad de los votantes, según el artículo 151 de la Constitución reformada. O sea que la izquierda debía reunir más votos que la suma de todos los partidos más los votos en blanco, observados e incluso anulados. En el debate sobre la reforma constitucional, blancos y colorados impusieron a rajatabla dicho criterio. Pero el anhelo del pueblo a favor de un cambio los derrotó también en ese terreno. La izquierda ganó en primera vuelta, conquistando por añadidura diputados en cada uno de los departamentos. Todo esto ocurría por primera vez en la historia del Uruguay y de sus fuerzas de izquierda.

El 8 de mayo el predominio de la izquierda se consolidó y se extendió. Ganó en amplitud y en profundidad. Se estableció una continuidad entre las dos instancias electorales, con un claro avance democrático. Montevideo, donde la izquierda se afirmó por cuarta vez consecutiva, ya no quedó sola. La oleada progresista llegó de un envión a siete departamentos más, entre ellos los más poblados y de mayor incidencia en la economía. Canelones y Maldonado, Salto y Paysandú, además de Florida, Rocha y Treinta y Tres. De las tres juntas locales autónomas, el EP-FA-NM obtuvo 3 cargos en 5 y la presidencia en las de San Carlos y Bella Unión (en los dos casos quedando sin representación los colorados) y 2 en la de Río Branco, con predominio blanco. El triunfo en los departamentos del interior (y en algunos casos con mayoría absoluta, como en Canelones y Rocha) también es inédito en la historia del país y de la izquierda. En la Costa de Oro, por ejemplo, en todas las mesas la izquierda tiene una mayoría aplastante, triplica o cuadruplica al Partido Nacional, mientras el Partido Colorado en muchas urnas está por debajo de los 10 votos y en ninguna alcanza a 20.

Hoy rompe los ojos que la izquierda ha cosechado los resultados de un proceso sistemático y permanente de forja de su unidad y de constante ensanchamiento. Y también de su adecuado relacionamiento y de acciones coordinadas con los movimientos sociales, expresadas sobre todo en los plebiscitos de UTE en 1992, de Ancap y en el del agua simultáneo con la elección de 2004. Esto vale no sólo para el período abierto por la fundación del Frente Amplio en 1971, sino asimismo para los tres lustros precedentes, que abrieron el camino y echaron los primeros cimientos de la construcción. 

Visto a vuelo de pájaro, este proceso se caracteriza por la sumatoria permanente de nuevos grupos y sectores, la recuperación bajo distintas formas y alianzas internas de fuerzas que en algún momento abandonaron sus filas y hoy sellaron una conjunción fraterna, cuajada en formas organizativas que pasaron por el Encuentro Progresista-Frente Amplio y las ulteriores incorporaciones para configurar la Nueva Mayoría.

Este proceso adquirió nuevas características el 8 de mayo en varios departamentos, donde se conformaron agrupamientos locales con formas de entrelazamiento entre entidades diversas, de gravitación en el medio, y contemplando siempre las características de cada lugar. En varios casos, la multiplicidad de candidaturas a las intendencias permitió concretar favorablemente las nuevas conjunciones de fuerzas, y en más de una oportunidad las recientes incorporaciones desempeñaron un papel decisivo para dirimir el pleito, en votaciones apretadas. Las situaciones son distintas en cada caso, y nadie las conoce mejor que los lugareños. Esta es otra de las enseñanzas del proceso unitario que hoy recoge sus frutos en todo el país.

Publicado en La República el 18 de mayo de 2005

Niko Schvarz
nikomar@adinet.com.uy

* Publicista uruguayo, miembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio.

 
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