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Ante la visita
de Roberto Darvin a Suecia
Un artista
uruguayo que no olvida
que
sus canciones tienen su corazón
y razón
en la tierra natal
Catto
Roberto Darvin, sin lugar a dudas
uno de los mayores cantores nacionales, es pieza fundamental en la construcción
del verdadero canto popular del Uruguay, ese que no reconoce autores y
sí coplas, que a partir de su sincera hondura, se hacen carne en
la gente. “Canoero”, “Barlovento” o “ Jacinto Vera ” de su primer repertorio,
a fines de los sesenta, o “Milongón del Guruyú” y “Calle
Yacaré” del más reciente, son buenas muestras de esas canciones
que yendo de boca en boca, forman el conjunto de obras que el pueblo asume
como propias, conformando el sentir colectivo. Canciones que completan
y enriquecen su camino en múltiples versiones de grandes intérpretes
como sin duda lo son Celia Cruz , o Adriana Varela, -entre muchos otros-
el conjunto de obras que el pueblo asume como propias, conformando el sentir
colectivo. |
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Luego de sus comienzos en “Discodromo”
y un primer larga duración, ya madura muestra de sus talentosas
canciones, entre ellas “Jacinto Vera”, y tras su participación en
el Primer Festival Mundial de la Canción Latina en México
en 1970 Darvin ofrece innumerables recitales en ese país, en el
que finalmente opta por radicarse. Son cinco fermentales años, donde
además de grabar cinco discos, se consolida su carrera como compositor
e intérprete al más alto nivel.
En 1975 se radica en Madrid, continuando
con sus logros con giras por toda la península y la grabación
de dos nuevos discos. En 1978 y merced al impulso de Atahualpa Yupanqui,
con quien trabara amistad poco tiempo antes, pasa a residir y trabajar
en París, estancia que se prolonga por siete años.
Es en esos tiempos en que graba las
inconfundibles guitarras de “Aquello” y los solos y coros de “Los olímpicos”,
junto a José Carbajal y Jaime Roos en el disco de este último.
Innumerables giras por toda América
Latina y Europa, su participación en diversos festivales donde alterna
con músicos de enorme jerarquía, como Quincy Jones, Tito
Puente , Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Mercedes Sosa,
o Chabuca Granda por nombrar unos pocos, hacen de Roberto Darvin un artista
más reconocido en el exterior que en su propio país.
Quizás uno de sus más
relevantes actuaciones, fue en el 9º Festival Internacional Cervantino
en México, evento artístico de primer nivel mundial donde
alternaron la Orquesta Filarmónica de Nueva York, dirigida por Zubin
Mehta, con Yehudi Menuhin como solista, la Filarmónica de Viena,
el teatro La Cuadra de Sevilla, el Lindsay Kemp de Londres, la Opera de
Cámara del Teatro Colón de Buenos Aires y una amplia lista
de figuras de las Artes de todo el mundo; dentro del género Música
Popular solo recibieron esta honrosa distinción, Gilbert Becaud
de Francia, Joan Báez de USA y Roberto Darvin de Uruguay.
Quince años de constante trajinar
por el mundo, no hacen que Darvin olvide que sus canciones tienen su corazón
y razón en la tierra natal y en 1985 retorna al país.
El resto es historia reciente. Durante
estos últimos tiempos de residencia en su cabaña de El Pinar,
actúa poco en nuestro país pero gira mucho por Europa, México
y el Caribe.
Compone abundantemente y en este
2002, selecciona diez nuevas composiciones más una recreación
de su clásico “El barco en la azotea” para entregarnos su nuevo
cd “ Cantor de aquí ”.
“Cantor de aquí”
A seis años de la edición
de su último cd, PERRO ANDALUZ presenta “Cantor de aquí”
el flamante trabajo de Roberto Darvin, un conjunto de nuevas composiciones
con indudable vocación de clásicos populares. Con la producción
artística de Jorge Nasser y el aporte de Eduardo “Toto” Méndez
en guitarras, en este cd encontramos además de la composición
que le da título - una verdadera declaración de principios-,
la versión original del éxito “Calle Yacaré”, popularizado
por Jaime Roos, candombes y milongones de guitarras “de palo” y tambores,
como “El que avisa no es traidor” (que ya se puede disfrutar en video,
dirigido por Danilo Iglesias) la divertida y comparsera “Los amigos de
papá” o una lección de milonga en “Guitarras como campanas”,
tributo a grandes milongueros nacionales. La instrumentación, de
un virtuosismo sencillo y ajustado permite disfrutar en directo la rica
interpretación vocal de Darvin y emocionarse con ella más
que nunca.
Más sobre Roberto Darvin
http://www.revistatodavia.com.ar/notas2/Guilherme/frame_guilherme4.htm |