José Luis Hereyra Collante - rodelu.net
29 de mayo de 2005
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Walt Whitman (II)
José Luis Hereyra Collante
Como en entregas anteriores trabajamos sobre Henry David Thoreau y Ralph Waldo Emerson, tocamos tangencialmente a Walt Whitman y anunciamos que era inevitable, al hablar de los genios de Concord, no hablar del colosal y cósmico poeta de Long Island. Veamos, ahora, algo más cercano y sustancial de la interrelación de estos grandes hombres.

Animado por una carta personal de felicitación que le envió el ensayista y poeta Ralph Waldo Emerson, Whitman se apresuró a preparar una nueva edición de “Hojas de hierba” (1856), que contenía numerosas revisiones y añadidos, y que fue la primera de una serie de reediciones retocadas que el poeta iría realizando a lo largo de su vida. El poema más significativo de esta edición de 1856 es “En el transbordador de Brooklyn”, en el cual el autor reúne a todos sus lectores del pasado y el futuro a bordo de un transbordador marítimo. En la tercera edición del libro (1860), se empiezan a encontrar poemas más alegóricos. Así, en “La cuna que se mece sin fin”, un poema cuya musicalidad está tomada de la ópera italiana, de la que el autor era un devoto conocedor, un pájaro (la voz de la naturaleza) revela a un niño (el futuro poeta) el significado de la muerte.

En esta edición aparecieron dos nuevos ciclos de poemas, “Hijos de Adán” y “Calamus”, que afrontan de lleno los temas de la amistad y la sexualidad, hasta el punto de que se especula con la posibilidad de que “Calamos” estuviera inspirado en una relación homosexual del autor. “Redobles de tambor” (1865, añadida a la edición de 1867 de Hojas de hierba) refleja la preocupación del poeta por las consecuencias de la Guerra Civil estadounidense, y su esperanza de una rápida reconciliación entre Norte y Sur de los recién creados Estados Unidos. “Secuela” (1866) a Redobles de tambor contiene “Cuando las lilas florecían en la puerta del patio”, una gran elegía al asesinado presidente Abraham Lincoln, así como su poema más conocido, “¡Oh, capitán, mi capitán!”. Otra obra suya, “Paso hacia la India” (1871) se basaba en una visión mística de la unión de Oriente y Occidente, paralela a la del alma con Dios, simbolizadas por los modernos medios de comunicación y transporte. En 1881 quedó, por fin, satisfecho con sus poemas, pero no dejó de publicar nuevas ediciones de Hojas de hierba hasta la versión final de 1892. Póstumamente, en 1897, apareció un nuevo ciclo de poemas, “Ecos de la vejez”, que entró a formar parte de la versión definitiva de Hojas de hierba, editada en 1965 por Harold W. Blodgett y Sculley Bradley y traducida al español por el escritor argentino Jorge Luis Borges, en 1972.

Durante la guerra de Secesión, Whitman asistió espiritualmente a soldados heridos en un hospital militar del bando norteño en la ciudad de Washington. Continuó trabajando para el gobierno hasta 1873, en que sufrió un grave ataque que le dejó como secuela una parálisis parcial. Se marchó entonces a vivir con su hermano George en Camden (Nueva Jersey), hasta 1884, año en que compró su propia casa. En ella vivió, revisando y añadiendo poemas a “Hojas de hierba”, hasta su muerte, acaecida el 26 de marzo de 1892.

Durante esos sus últimos años, también escribió obras en prosa de gran calidad, como los ensayos “Perspectivas democráticas” (1871), que se consideran en la actualidad una exposición clásica de la teoría de la democracia y sus posibilidades. “Días ejemplares” (1882-1883), por otro lado, contiene antiguos textos sobre la guerra de Secesión y el asesinato del presidente Lincoln, y notas sobre la naturaleza, escritas durante su vejez.

20 de mayo de 2005

José Luis Hereyra Collante
Escritor colombiano
jlhereyra@hotmail.com

 
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