Walt
Whitman (II)
José
Luis Hereyra Collante
Como en
entregas anteriores trabajamos sobre Henry David Thoreau y Ralph Waldo
Emerson, tocamos tangencialmente a Walt Whitman y anunciamos que era inevitable,
al hablar de los genios de Concord, no hablar del colosal y cósmico
poeta de Long Island. Veamos, ahora, algo más cercano y sustancial
de la interrelación de estos grandes hombres.
Animado por una carta personal de
felicitación que le envió el ensayista y poeta Ralph Waldo
Emerson, Whitman se apresuró a preparar una nueva edición
de Hojas de hierba (1856), que contenía numerosas revisiones
y añadidos, y que fue la primera de una serie de reediciones retocadas
que el poeta iría realizando a lo largo de su vida. El poema más
significativo de esta edición de 1856 es En el transbordador
de Brooklyn, en el cual el autor reúne a todos sus lectores
del pasado y el futuro a bordo de un transbordador marítimo. En
la tercera edición del libro (1860), se empiezan a encontrar poemas
más alegóricos. Así, en La cuna que se mece sin
fin, un poema cuya musicalidad está tomada de la ópera
italiana, de la que el autor era un devoto conocedor, un pájaro
(la voz de la naturaleza) revela a un niño (el futuro poeta) el
significado de la muerte.
En esta edición aparecieron
dos nuevos ciclos de poemas, Hijos de Adán y Calamus,
que afrontan de lleno los temas de la amistad y la sexualidad, hasta el
punto de que se especula con la posibilidad de que Calamos estuviera
inspirado en una relación homosexual del autor. Redobles de
tambor (1865, añadida a la edición de 1867 de Hojas
de hierba) refleja la preocupación del poeta por las consecuencias
de la Guerra Civil estadounidense, y su esperanza de una rápida
reconciliación entre Norte y Sur de los recién creados Estados
Unidos. Secuela (1866) a Redobles de tambor contiene Cuando
las lilas florecían en la puerta del patio, una gran elegía
al asesinado presidente Abraham Lincoln, así como su poema más
conocido, ¡Oh, capitán, mi capitán!. Otra
obra suya, Paso hacia la India (1871) se basaba en una visión
mística de la unión de Oriente y Occidente, paralela a la
del alma con Dios, simbolizadas por los modernos medios de comunicación
y transporte. En 1881 quedó, por fin, satisfecho con sus poemas,
pero no dejó de publicar nuevas ediciones de Hojas de hierba hasta
la versión final de 1892. Póstumamente, en 1897, apareció
un nuevo ciclo de poemas, Ecos de la vejez, que entró a
formar parte de la versión definitiva de Hojas de hierba, editada
en 1965 por Harold W. Blodgett y Sculley Bradley y traducida al español
por el escritor argentino Jorge Luis Borges, en 1972.
Durante la guerra de Secesión,
Whitman asistió espiritualmente a soldados heridos en un hospital
militar del bando norteño en la ciudad de Washington. Continuó
trabajando para el gobierno hasta 1873, en que sufrió un grave ataque
que le dejó como secuela una parálisis parcial. Se marchó
entonces a vivir con su hermano George en Camden (Nueva Jersey), hasta
1884, año en que compró su propia casa. En ella vivió,
revisando y añadiendo poemas a Hojas de hierba, hasta su
muerte, acaecida el 26 de marzo de 1892.
Durante esos sus últimos años,
también escribió obras en prosa de gran calidad, como los
ensayos Perspectivas democráticas (1871), que se consideran
en la actualidad una exposición clásica de la teoría
de la democracia y sus posibilidades. Días ejemplares (1882-1883),
por otro lado, contiene antiguos textos sobre la guerra de Secesión
y el asesinato del presidente Lincoln, y notas sobre la naturaleza, escritas
durante su vejez.
20 de mayo de 2005
José
Luis Hereyra Collante
Escritor colombiano
jlhereyra@hotmail.com
|