Una vez más un medio de comunicación privado cede ante impresentables
presiones políticas y del poder económico y consigue sancionar (acallando)
a una voz independiente. ¿Hasta cuándo, habría que preguntarse,
permanecerá intocado el poder discrecional e ilegítimo de que disponen los
canales privados?
La sanción al periodista argentino forma parte de una sucesión de
arbitrariedades que en los últimos años afectan a todas las formas de
comunicación, especialmente las que más difusión consiguen.
1- Con Lanata se reproduce la situación de otros periodistas, como
Carlos Peláez y varios de sus colaboradores y colegas en Maldonado que,
lisa y llanamente, están siendo impedidos de ejercer su profesión. En
estos casos, se está violando descaradamente el famoso "derecho al
trabajo" consagrado en los textos legales y que se presta para muchas
interpretaciones; todas menos impedir que las empresas periodísticas, en
aras del ocultamiento y la mentira, confeccionen sus "listas negras"
registrando a quienes, por insumisos y brillantes, hay que mantener
alejados del público lector.
También resulta ilustrativa la reacción de hostilidad de algunos
sectores políticos y parlamentarios ante la decisión del TVEO de trasmitir
en vivo y en directo las sesiones del Parlamento, mientras se consideraba
el proyecto de ley referido al Plan de Emergencia Social.
Creo que se trata no sólo de un derecho del pueblo de conocer las
resoluciones, los enfoques y el estilo que se cultiva en el ámbito donde
se elaboran las leyes que luego todos debemos cumplir.
Se trata también de un derecho de los legisladores, representantes del
pueblo, para que se conozca cuáles son sus actitudes políticas en momentos
en que se asumen compromisos y se adoptan decisiones nacionales
importantes. De un derecho y de una obligación. De los que apoyan al
gobierno y de los que opinan distinto: tienen que decir, a viva voz y a
cara vista, de qué manera ejercen nada menos que la representación de la
voluntad popular.
Si se está allí por efecto del mandato republicano de la ciudadanía
¿qué mejor circunstancia que una difusión pública de sus dichos y sus
hechos?
En términos de un régimen republicano, donde el respeto al pueblo
soberano es la piedra angular del conjunto de las instituciones, el rendir
cuentas ante la gente debe ser algo más que una frase. ¿Qué limpieza mayor
en el juego puede existir que toda la polis los oiga y los vea, en
tiempo real? ¿En nombre de qué valor se puede pedir una protectora
"discreción" hacia el quehacer político de los representantes nacionales?
Creo que cuanto mayor sea la "televisión-verdad" y más nítida la
transparencia en la consideración de los asuntos públicos, mejor. Cuando
más informado y consciente del curso político esté el pueblo, más suyas y
más democráticas serán las instituciones.
Es de esperar que la iniciativa asumida por el canal del Estado no sea
trabada por el "abrazo del oso" con que la derecha intenta mantener
estancadas las instituciones en nombre del pluralismo o la concordia
nacional.
2- En otro orden de cuestiones, la finalización del conflicto en Gaseba
con la reposición de los sindicalistas despedidos está llamada a tener
repercusiones profundas en la sociedad uruguaya, y especialmente en la
sociedad obrera uruguaya. La actitud, ponderada y legalista de las
autoridades del Ministerio de Trabajo son coherentes con las nítidas
afirmaciones del ministro del Interior, en lo referido a la no
intervención de los efectivos policiales en el desalojo de lugares de
trabajo en el marco de los conflictos laborales.
La ocupación forma parte de una tradición vieja y firme del movimiento
obrero, que no se detuvo incluso cuando hubo que enfrentar patronales
empecinadas y policías bravas. La ocupación del local de la empresa, como
bien se ha dicho, es una extensión del derecho de huelga y permite al
débil en la pulseada, en este caso el sindicato obrero, hacerse más fuerte
para lograr una solución exitosa para sus demandas.
Así ha sido desde hace decenios, con gobiernos blancos, colorados y
verdes.
Es un derecho con el que toda la sociedad y especialmente los
empresarios tienen que acostumbrarse a convivir. Sea cual sea el gobierno
que esté al frente del Poder Ejecutivo.
Pero también tendrían que entender que este gobierno, que cuenta con el
apoyo mayoritario de los trabajadores manuales e intelectuales del país,
no puede hacer otra cosa que cumplir con su programa social, con su
compromiso con los más pobres.
Es por su programa de izquierda que el FA está en el gobierno.
3 - Basta detenerse a pensar cinco minutos, desconectándose de ese
"sentido-común" anestesiante que supura la televisión, para comprender que
el hecho de que el Frente Amplio, que ascendió por izquierda, gobierne
como izquierda, es lo mejor que le puede pasar al país.
Las otras fórmulas ya se ensayaron por los otros protagonistas:
blancos, colorados y cívico-militares de sable en mano. Fracasaron todos.
Se los desalojó del gobierno con hastío pero con calma porque,
justamente, no se habían comprometido con un programa popular de justicia
social y redistribución de la riqueza.
Si la izquierda uruguaya hiciera lo mismo que hizo la izquierda
argentina en el gobierno de Fernando de la Rúa o lo que hizo Lucio
Gutiérrez en Ecuador, no sólo el gobierno se vería desprestigiado sino que
la democracia uruguaya resultaría seriamente lastimada.
De todos modos, un factor es la oposición política a través de partidos
que representan genuinamente corrientes de opinión que en el país existen
y existirán siempre.
Y otra muy distinta son las dificultades solapadas, las que provienen
de ese tipo de instituciones que algunos llaman los "poderes fácticos", es
decir el poder que detentan algunos grupos sin ninguna legitimidad para
ejercerlo, como puede ser la presión de jerarcas o ex jerarcas de la
administración, integrantes de las cúpulas de los aparatos de seguridad y
defensa nacional, o grupos que concentran el poder económico.
En ese terreno, resulta inaceptable la actitud del jerarca policial que
emitió una circular a sus subordinados con la que intenta obstaculizar el
desempeño de las funciones de la autoridad legítima que es el ministro
José Díaz.
En ese campo nadie en el país puede confundirse. Como bien ha dicho
Díaz, el criterio de respetar la carrera funcional de los jerarcas y
funcionarios policiales, procedimiento tan ajustado a derecho como
desconocido por los gobiernos anteriores, no puede entenderse como una
resignación a la conducción política de las fuerzas policiales. Conducción
que el pueblo uruguayo puso en manos del actual gobierno.
4- Inaceptable asimismo resulta la suspensión de la ciudadanía al
contador Ariel Álvarez, integrante del Tribunal de Cuentas, y única voz
que, desde ese órgano, durante años se alzó para denunciar la negligencia
y las irregularidades y para reclamar orden y control en el manejo de los
dineros públicos.
El ataque al contador Alvarez sólo puede plasmarse como una acción
semisubterránea, casi clandestina, con argumentos de tal índole que, como
algunas bacterias, -anaerobias las llaman- no resistirían la más mínima
oxigenación.
Bajo esa forma, distinta pero convergente con el manejo restrictivo de
los medios de comunicación, se intenta poner trabas a la acción reparadora
del gobierno.
De los temas enumerados surge la reafirmación política de la necesidad
de una participación activa de las organizaciones sociales, gremiales,
cooperativas, culturales, de género, estudiantiles, ambientalistas, etc.
en el desarrollo de la democratización de la sociedad y del Estado y en el
cumplimiento adecuado de los planes de reparación social ahora convertidos
en ley.