uando hace poco más de dos
meses, Canal 12 de Montevideo anunció que pondría en pantallas un programa
periodístico dirigido por el argentino Jorge Lanata, muchos comenzaron a
hacer apuestas sobre cuanto tiempo duraría. Unos pocos pensaron que (¡al
fin!) Lanata se había "domesticado" y estaba dispuesto a seguir las
hipócritas reglas del juego de la televisión uruguaya. Otros pocos pensaron
que (también ¡al fin!) la televisión privada uruguaya había dejado de lado
sus lazos con el poder económico y político en aras de la verdad descarnada,
o por lo menos en aras del "raiting" (el de Lanata era el segundo programa
en audiencia de Canal 12, luego del informativo central).
Unos y otros se equivocaron, "Lanata.uy" (que así se llamaba el programa)
duró solamente nueve semanas: anoche fue abruptamente eliminado. Según las
autoridades de Canal 12, el principal factor para tomar esa medida fue que
la productora argentina encargada del programa no logró la venta de la
cantidad de publicidad que preveía. El comunicado de la televisora dice
textualmente que "Al día de la fecha la productora no ha logrado obtener
auspiciante alguno", por lo que "han surgido entre las partes del contrato
ciertas diferencias económicas que imposibilitan su continuación". Canal 12
también reiteró "su más firme compromiso con la libertad de prensa, y el
total respeto a la independencia de los periodistas". Nadie les creyó.
En la conferencia de prensa que brindó anoche en la Asociación de la Prensa
del Uruguay, Jorge Lanata afirmó que su programa contaba con 25 minutos de
tandas comerciales propias, lo que le estaba reportando a Canal 12 unos 50
mil dólares por emisión. Explicó que cuando el canal lo llamó para hacer el
programa, le garantizó "total libertad", y que hasta hace un mes, el acuerdo
se había cumplido. ¿Y qué pasó "hace un mes"? Hace un mes Jorge Lanata puso
al aire un segmento llamado "Los Intocables", en el que se proponía
investigar a los políticos y empresarios uruguayos así denominados debido al
silencio televiso que los rodea. "Veremos si en este país se puede hacer
periodismo en serio", dijo entonces.
Los problemas de Lanata comenzaron precisamente con la emisión de la primera
investigación de la serie, que tuvo como protagonista al empresario
deportivo y televisivo Francisco "Paco" Casal, acusado de millonarias
evasiones a la Dirección General Impositiva. Según explicó el periodista,
las presiones comenzaron apenas inició la investigación. El ex futbolista
Enzo Francescoli (socio de Casal) intentó convencerlo de que desistiera y le
invitó a tener una conversación privada con el empresario. Lanata respondió
invitando a Casal a que concurriera a su programa para decir todo lo que
tuviera que decir, ofrecimiento que el empresario declinó.
Pero además, fue entonces que Lanata se enteró que uno de los dueños de
Canal 12 era también socio de Casal en uno de sus emprendimientos, y desde
la televisora también se intentó convencerlo de que no sacara al aire la
investigación. Lanata no dio marcha atrás, y -con la presencia de ese socio
de Casal en la tribuna de su programa- logró explicar a los televidentes
cómo evadía impuestos el empresario (dueño de los derechos televisivos del
fútbol, el básquetbol y el carnaval uruguayos),
El segundo "intocable" investigado por Lanata, fue la ex directora del Banco
República y de la Corporación Nacional para el Desarrollo, Milka Barbato.
Figura importante del Foro Batllista del ex presidente Julio Sanguinetti
(Partido Colorado), Barbato se enriqueció en forma por demás llamativa
durante los años en los que desempeñó dichos altos cargos. Pasó de ser dueña
de un modesto autito de 600 cc a poseer dos vehículos de alto costo; de
vivir en un humilde departamento en el barrio de La Blanqueada a habitar una
mansión en Carrasco (la zona donde vive la clase alta montevideana): de
vivir de su sueldo a poseer variados emprendimientos comerciales y llevar un
ritmo de vida que incluye veraneos en el exclusivo balneario de Punta del
Este y paseos en yate.
A pesar de que -al igual que Casal- Barbato fue invitada a decir su verdad
en el programa, la política colorada declinó el ofrecimiento aduciendo que
se sentía ofendida por haber sido convocada sólo 24 horas antes de la salida
al aire. En esa oportunidad, las autoridades de Canal 12 volvieron a
intentar convencer a Lanata de que no emitiera el informe. Al no lograrlo,
optaron por no emitir los habituales avances publicitarios en los que se
anunciaban los contenidos del programa.
Tras arduas negociaciones, el programa salió al aire, pero
posterioremente -como contó Lanata en la conferencia de prensa- Barbato
"quiso ejercer el derecho a réplica, no habló conmigo, lo hizo con el canal.
Después me llamaron para informarme que mandaron una cámara del propio canal
para que hiciera un tape de descargo. No tengo ningún problema en que nadie
ejerza derecho de réplica en un tape, pero si querés realmente el derecho de
réplica vení en vivo y yo te pregunto. Si no, hacéme un juicio, ganámelo, y
yo voy a pasar tu tape. Pero porque sí, no voy a pasar veinte minutos de una
mina que me insulta, sólo porque a ella se le ocurre, me parece injusto".
Lanata agregó que si todo lo que se dice en el informe que emitió es verdad
(y el está convencido de que lo es), Barbato debería estar presa y no
grabando videos". También reveló que luego, "El canal propuso poner un
productor propio, lo que no aceptamos. Era intromisorio en el equipo, íbamos
a tener a alguien que le contara al canal en lo que estábamos trabajando".
En la noche de ayer, el "intocable" investigado por Lanata iba a ser Juan
Raúl Ferreira, ex embajador en Buenos Aires durante el gobierno de Luis
Lacalle y ex director del Banco de Seguros durante la presidencia de Jorge
Batlle. Fue la gota que derramó el vaso: Ferreira pertence al Partido
Nacional, la misma agrupación política a la que responde Canal 12.
Entre los "Intocables" que Lanata tenía en agenda, estaba el hijo del ex
presidente Juan María Sanguinetti, el ex diputado Julio Luis Sanguinetti,
implicado en una maniobra de la mafia pesquera conocida como "El caso del
Cangrejo Rojo". Para el próximo 20 de mayo, al cumplirse un nuevo
aniversario del crimen, Lanata tenía previsto un detallado informe sobre los
asesinatos de los parlamentarios Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz.
El periodista iba a explicar las implicancias del ex dictador Juan María
Bordaberry y su canciller Juan Carlos Blanco en ese crimen.
Hace dos meses Lanata se preguntaba si en la televisión privada uruguaya se
podía "hacer periodismo en serio". Cualquiera le hubiera dicho que la
respuesta era no. De todas maneras lo intentó, y a pesar de que fracasó, su
fracaso sirvió para dejar en evidencia que este es un país muy chico con una
mafia muy grande, que respeta la ley de la "omertá" aunque pierda dinero y
raiting.
Es de destacar que ninguna de las investigaciones realizadas por Jorge
Lanata (y esto no va en su desmedro) eran cosa nueva. Por el contrario, los
procederes delictivos de Paco Casal, Milka Barbato, Juan Raúl Ferreira, y
otros protagonistas de las investigaciones de Lanata.Uy, han venido siendo
denunciados ampliamente por varios medios de comunicación independientes,
radiales, impresos y electronícos (entre ellos, éste). Lo que sucede es que
en Uruguay, el poder utiliza la política del "ninguneo" y "lo que no pasa
por la televisión no existe." Para que las cosas tomen estado público,
tienen indefectiblemente que "salir en televisión". Lanata lo intentó, luchó
valientemente por abrir la pantalla uruguaya a la verdad, pero finalmente
fue linchado por los "intocables". Él pudo darse ese "lujo", sus demás
colegas no tienen esa posibilidad, o dicen lo que les mandan o se quedan sin
trabajo...