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25 de mayo de 2005
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La Tercera de Chile - 15 de mayo de 2005

Su nombre está asociado
a numerosos actos de violencia en las últimas décadas

Posada Carriles,
el exiliado cubano que complica a Bush

Posada supone, en términos del exilio, un regreso a los años 60, época de gran actividad militar en Miami, en la que se organizaban operaciones "comando" y constantes infiltraciones en Cuba. El representa al pequeño reducto de violentos, con contactos esporádicos con la cara civil y política del exilio.

Alvaro Vargas Llosa
corresponsal en EE.UU.
El Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU. y el Departamento de Seguridad Interior han empezado un seguimiento minucioso al caso de Luis Posada Carriles, el exiliado cubano asociado a numerosos actos de violencia política que anunció su ingreso clandestino al país y su solicitud de asilo.

El dilema para la administración de EE.UU. es mayúsculo: Posada Carriles, como lo dijo recientemente el congresista William Delahunt en una carta al Departamento de Seguridad Interior, es "un cubano anticastrista y no un árabe o un musulmán", lo que, en caso de atenderse la solicitud de asilo, dará a los adversarios de George W. Bush argumentos para acusar a su gestión de "hipocresía" en la lucha contra el terror.

Al mismo tiempo, Posada arguye que ha servido a EE.UU. a lo largo de mucho tiempo como hombre de la CIA y tiene el respaldo soterrado de un sector influyente del exilio en Florida, un estado en el que los republicanos preferirían evitar confrontaciones con una comunidad favorable a ellos.

Posada Carriles supone, en términos del exilio, un regreso a los años 60, época de gran actividad militar en Miami, en la que se organizaban operaciones "comando" y constantes infiltraciones en Cuba. En Miami tenían su base grupos armados como los Comandos L. También en otras partes había actividad militar, bajo el mando de la organización terrorista Omega 7. A raíz de sucesivos fracasos político-militares, de la consolidación de Castro y del fin de la política de "vista gorda" de las instituciones oficiales de EE.UU., estas actividades disminuyeron en los 70. EE.UU., que los había dejado actuar, empezó a presionarlos.

Fue entonces cuando un puñado de exiliados decidieron cambiar los métodos y utilizar los canales del sistema político estadounidense para trabajar por la vía legal contra el régimen cubano. Así nació, en los 80, la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), dirigida por Jorge Mas Canosa -fallecido en 1998- que ha logrado una influencia enorme en la política exterior de EE.UU.

Posada representa la otra vertiente: el pequeño reducto de violentos que se mantuvo en la misma vía desde los años 60, con contactos esporádicos con la cara civil y política del exilio. Desde entonces ha actuado sin relación orgánica con este sector. Pero por la vieja raíz común que tienen muchos activistas del exilio, aun cuando son numerosos los actos de violencia que se atribuyen a Posada y Orlando Bosch (el otro violentista importante de los 60 y 70), los grupos principales de exilio no actúan contra ellos y los dejan actuar.

"Ramón Medina"

Los documentos de la CIA y el FBI indican que Posada fue reclutado como agente en los 60, que siguió actuando como tal hasta inicios de los 70 y que mantuvo contactos al menos informales hasta 1976. Ese mismo año se produce la voladura del avión de Cubana de Aviación cerca de Barbados, con un saldo de 73 muertos. Un informe del FBI emitido un día después del ataque dice que una fuente "admitió prácticamente que Posada y Bosch habían orquestado la explosión del avión".

Posada había sido agente de la policía política venezolana. Se sospechaba que había llevado explosivos a Venezuela y que tenía vínculos con un mafioso de Miami. Otro informe habla de la presencia del sospechoso en reuniones ocurridas en Santo Domingo en las que se planeó ese ataque y otros actos terroristas, incluido el atentado contra el ex canciller chileno Orlando Letelier. Posada acabó preso en Venezuela, hasta su fuga en 1985, cuando su vida dio un nuevo giro novelesco. Por mediación de Félix Rodríguez, ex agente de la CIA que colaboró con la captura del Che Guevara en Bolivia, Posada se instaló en El Salvador, desde donde se suministraba apoyo logístico a la "contra" nicaragüense, con respaldo de un importante aparato político de EE.UU. En esta operación usó el nombre de "Ramón Medina".

En los 90 su nombre volvió a figurar en conexión con una serie de ataques contra las costas cubanas. El atentado del 4 de septiembre contra el Hotel Copacabana acabó con la vida de un turista italiano. En 1998, una corte federal absolvió a Posada del cargo de intento de homicidio, luego de haber sido acusado de planear un atentado contra Castro.

En 2000 fue arrestado en Panamá junto con tres exiliados vinculados a Omega 7, por planear el asesinato de Castro con ocasión de la Cumbre Iberoamericana. En 2004, la entonces Presidenta panameña Mireya Moscoso les concedió a todos una amnistía. Y ahora aparece, en EE.UU., reclamando que Washington le pague los servicios prestados concediéndole asilo.

Vía armada

En una entrevista a The New York Times de 1998, Posada negó su participación en la voladura del avión. Admitió su vinculación con las bombas que estallaron en Cuba en septiembre de 1997, defendió la vía armada como opción legítima contra Castro y dijo, con respecto a la muerte del italiano, que se trató de un accidente. También aseguró que había tenido vínculos con la FNCA, de la que dijo haber recibido apoyo económico. Después se retractó de esto último.

No cabe duda de que algunos de los hombres importantes de la Fundación habían tenido relaciones con los partidarios de la lucha armada. Pero desde 1980 tanto Mas Canosa como el resto de líderes de la FNCA hizo del lobby político y la vía civil su instrumento de lucha con el objetivo de volver "aceptable" para un sector de la sociedad de EE.UU. a una comunidad asociada a la violencia.

Así, se han desarrollado dos vías de acción contra Castro. El nombre de Posada mantiene en un sector grande exiliados un cierto "prestigio" político que lleva a los grupos civiles a tolerarlos. Después de todo, es el enemigo de Castro y Hugo Chávez, y entregarlo, a sus 77 años, sería, para estos grupos, una forma de derrota.


Venezuela pide extradición

El El gobierno de Hugo Chávez solicitó formalmente a las autoridades estadounidenses la detención del cubano venezolano Luis Posada Carriles y su extradición para que sea juzgado por el sabotaje con explosivos de un avión cubano de pasajeros que mató a 73 personas en 1976. La embajada venezolana en Washington comunicó que el pedido fue canalizado a través del departamento de Estado. La delegación diplomática venezolana destacó que los cargos que se imputan a Posada Carriles -traición a la patria y cooperador inmediato en la ejecución del delito de homicidio calificado- "no han prescrito".
 
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