Nueva York, 19 de mayo. Documentos oficiales secretos revelados ayer
demuestran que la CIA tenía conocimiento previo de los planes del grupo dirigido
por Luis Posada Carriles para hacer estallar el avión de Cubana en 1976, y que
la FBI no sólo tenía contacto con uno de los venezolanos que colocaron la bomba
en el avión, sino que le facilitó una visa para viajar a Estados Unidos cinco
días antes del atentado.
Los documentos recién desclasificados, divulgados por la organización
independiente National Security Archive en Washington, también incluyen el
primer informe enviado al entonces secretario de Estado, Henry Kissinger, por el
Buró de Inteligencia del Departamento de Estado sobre el estallido del vuelo 455
de Cubana de Aviación. En el informe se señala que una fuente de la CIA había
escuchado a Posada Carriles comentar: "vamos a atacar un avión cubano".
Según el National Security Archive, "no hay nada en los archivos
desclasificados que indique que la CIA alertó a las autoridades cubanas de la
amenaza terrorista contra los aviones de Cubana. Documentos de la CIA aún
clasificados indican que el informante podría haber sido el propio Posada, quien
en aquel tiempo estaba en contacto periódico con agentes de la CIA y de la FBI
en Venezuela".
Anteriormente, el National Security Archive con sede en la Universidad George
Washington, había divulgado informes desclasificados de la CIA y la FBI que
identificaban a Posada Carriles como uno de los "ingenieros" del atentado contra
el avión cubano que causó la muerte de los 73 pasajeros.
Posada Carriles, confirman los documentos, fue reclutado por la CIA en los
años 60 y mantuvo algún tipo de relación con esa agencia hasta por lo menos
junio de 1976. Además, los documentos ofrecen información sobre la participación
de Orlando Bosch en el complot del bombazo.
Pero Posada Carriles continuó sus relaciones con operaciones encubiertas
estadunidenses en los 80, según documentos oficiales previamente divulgados.
Después de escapar de la cárcel en Venezuela en 1985, Posada Carriles de
inmediato fue a El Salvador para trabajar en las operaciones ilícitas
estadunidenses de apoyo a la contra nicaragüense bajo el mando del
coronel Oliver North. Ahí, con el alias de Ramón Medina trabajó bajo
Félix Rodríguez (alias Max Gómez), otro cubano anticastrista con largo
historial de nexos con la CIA, y quien estaba encargado de enviar armas a la
contra desde El Salvador.
El recién divulgado documento de la CIA alertando sobre el complot de la
bomba en el avión cubano está fechado el 21 de junio de 1976, informa que la
fuente es un empresario vinculado con la comunidad cubana en el exilio, y
reporta que "un grupo extremista, del cual Orlando Bosch es íder, tiene planes
para colocar una bomba en un vuelo de Cubana viajando entre Panamá y Habana".
También hay una serie de documentos oficiales secretos recién divulgados que
ofrecen información sobre las actividades de Posada Carriles en varios complots
incluyendo sabotajes con explosivos durante los años 60, cuando ya estaba en la
nómina de la CIA, incluidos atentados en México.
Por ejemplo, la FBI transmite un informe llamado "Intención de Representación
Cubana en el Exilio (RECE) para volar una nave cubana o soviética en Veracruz,
México" fechado el 7 de julio de 1965. Resume información obtenida de la
estación de la CIA en México sobre un pago de Jorge Mas Canosa a Posada Carriles
para financiar una operación de sabotaje contra barcos en México. Y se informa
que Posada contaba con "110 libras de explosivos C-4 y detonadores", así como
algún tipo de minas.
En un informe transmitido el 13 de julio de 1965 por la FBI sobre el grupo
encabezado por Posada Carriles (RECE), se mencionan varias operaciones, incluida
la de un bombazo de la biblioteca soviética en la ciudad de México.
Según Peter Kornbluh, director del proyecto sobre Cuba del National Security
Archive, "la documentación desclasificada no deja ninguna duda de que Posada ha
sido uno de los proveedores más incansables de la violencia terrorista".