Latinoamérica - rodelu.net
28 de mayo de 2005
.
 
Brecha de Uruguay - Nº 1018 - 27 de mayo de 2005

Bolivia

Gas y petróleo sobre la Mesa

El presidente Carlos Mesa dejó pasar los diez días que establece la Constitución sin sancionar ni vetar la ley de hidrocarburos, que eleva las regalías que pagan las empresas, y el parlamento que la había aprobado decidió promulgarla.

Washington Estellano
Carlos Mesa optó por lavarse las manos y trasladarle la responsabilidad al Congreso, en una decisión que fue criticada tanto por los sectores de derecha como de izquierda. Con ello, Mesa hacía ostensible su rechazo a la ley aprobada por el parlamento. Unas horas después de que el presidente del Congreso, Hormando Vaca Diez, promulgara la controvertida ley, el presidente dirigió un largo mensaje optimista al país sobre la situación económica y social que vive Bolivia y que, según los observadores, no concuerda con la cruda realidad.
Lo cierto es que una vez más la ley aprobada no conforma completamente a buena parte de la sociedad. Las grandes empresas ven con recelo que se les aumentan las regalías que deben pagar al Estado, y los movimientos siguen reclamando la nacionalización del gas y el petróleo.

UN PLAN INCIERTO

El mensaje de Mesa es analizado como un esfuerzo por desviar la atención ante una movilización social que se va extendiendo con el reclamo de nacionalizar las reservas de hidrocarburos. Este clima social que se expresa en la población, los medios y los sectores sociales es el que intentó cortar el presidente, obsesionado por los fantasmas de la revuelta de octubre de 2003.
Su discurso sobre “una Bolivia productiva y solidaria” ya estaba listo desde hacía varias semanas. ¿Por qué lo lanzó ahora? Analistas y editoriales de los medios consideran que la publicidad fue un intento por cambiar el eje de la discusión que se expresa en las marchas callejeras y bloqueos de caminos que hoy continúa tanto en La Paz como en carreteras y ciudades del interior. El mismo gobernante lo expresó diciendo: “Finalmente hemos terminado una etapa. Hemos volcado la página. Después de ese largo camino cerramos la página de la ley de hidrocarburos y nos ponemos a trabajar en temas que al país le importan y le interesan”.
El plan del presidente contiene diez objetivos –cinco económicos y cinco sociales–, que serán regulados por 50 decretos, resoluciones ministeriales y leyes que se enviarán al Congreso Nacional. La exposición del plan, difundida por cadena de radio y tevé, duró más de una hora, y fue criticada tanto por las organizaciones empresariales como por los sindicatos y organizaciones y movimientos sociales.
José Céspedes, en representación de la Cámara Nacional de Industrias y Agropecuaria del Oriente (CAO), advirtió: “No creo que vaya a funcionar la Bolivia productiva. Eso no va porque, por ejemplo, la cosecha este año no fue buena, y los pequeños productores no tienen dinero para adquirir tractores que promete el gobierno y la mecanización de la que habla”.
El líder del Movimiento al Socialismo (MAS), Evo Morales, dijo que “este mensaje está orientado a desmovilizar a esos pueblos de trabajadores, maestros, cuando éstos piden transformaciones profundas, especialmente acabar con el neoliberalismo”. Por su parte el analista Juan Ramón Quintana señaló: “No sabemos cómo será posible articular las agendas pendientes. Tenemos más dudas que certezas sobre el éxito de la propuesta de Carlos Mesa. Éste difícilmente conseguirá recuperar los altos niveles de credibilidad que tuvo en algún momento”.

LEY POLÉMICA

La nueva norma no satisface ni a las organizaciones populares ni a las trasnacionales y organizaciones de empresarios, que la cuestionan desde posiciones contrapuestas.
Sin embargo, la Central Obrera Boliviana (COB) y otras organizaciones populares repudian la norma e iniciaron una serie de manifestaciones por la nacionalización directa del gas y el petróleo. Por su parte, el no gubernamental Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA) afirmó que la nueva norma tiene un marcado “aroma neoliberal” más afín a las posiciones del gobierno que a las de la rebelión social por la nacionalización de los hidrocarburos que en 2003 obligó a renunciar al anterior gobierno.
Entre los rasgos que dan ese carácter a la nueva ley, el CEDLA apunta la liberalización del sector hidrocarburos, que implica el predominio de intereses empresariales mediante la privatización de la cadena productiva. La norma establece además la preeminencia de los criterios de rentabilidad sobre los de la necesidad social, la orientación exportadora por encima del objetivo de la industrialización y la defensa a ultranza de las ganancias de las trasnacionales en desmedro de la apropiación estatal de la renta petrolera, afirma.
Para terminar de complicar la situación, los dirigentes empresarios de Santa Cruz exigen que el referéndum autonómico y la elección de los prefectos (alcaldes) se realicen al mismo tiempo. Esto indudablemente debilitaría la conformación y funcionamiento de la Asamblea Constituyente, que aún el parlamento debe convocar y que es el ámbito adecuado donde debatir cualquier reforma constitucional.

 
LATINOAMERICA