Latinoamérica - rodelu.net
28 de mayo de 2005
.
 
Brecha de Uruguay - Nº 1018 - 27 de mayo de 2005

Bolivia

La Paz, ciudad sitiada

Siguiendo las tradiciones indígenas, desde el lunes pasado el campesinado, en alianza con otros sectores, mantiene cercado el centro político de Bolivia.

Washington Estellano desde La Paz
Decenas de miles de campesinos venidos de todos los confines del Altiplano y de los valles –e incluso de los llanos orientales– se volcaron hacia la capital boliviana exigiendo la nacionalización de los hidrocarburos, la renuncia del presidente Carlos Mesa, la clausura de la sede del Poder Ejecutivo, y la convocatoria de la Asamblea Constituyente para refundar el país, tal como lo establecía la llamada “agenda de octubre de 2003”.

Las marchas están acompañadas por contingentes de cocaleros de los Yungas y del Chapare, acaudillados por el jefe del MAS, Evo Morales; maestros en huelga, la Federación de Juntas de Vecinos de la ciudad de El Alto –que resolvieron profundizar el movimiento y continuar el asedio de La Paz–, militantes obreros de la Central Obrera Regional, del Movimiento sin Tierra, y grupos de universitarios. Al ocupar las principales arterias de la ciudad, conformaban una imponente y abigarrada multitud con miles de wiphalas (banderas andinas de siete colores), esgrimiendo sus chicotes, “cachorros de dinamita” de imponentes estruendos, cantos y combativas consignas.

Mientras el presidente Mesa participaba en la ciudad de Sucre –donde fue recibido por una marcha de maestros en huelga– en el homenaje al levantamiento patriótico del 25 de mayo de 1809, las fuerzas armadas reforzaban con cientos de soldados armados a guerra y tanquetas antimotines la defensa de los edificios del Palacio de Gobierno y del Palacio Legislativo (cuyas actividades están en receso), ubicados en la plaza Murillo, espacio simbólico del poder.

El clima social y político en el país se iba concentrando en la consigna de exigir la nacionalización de los hidrocarburos y la renuncia del presidente, quien refirmaba en su discurso en la ciudad de Sucre su decisión de no dejar el cargo hasta el 6 de agosto de 2007.

El otro factor que contribuye a profundizar la crisis es la decisión de los comités cívicos de Tarija, Pando y Beni, acaudillados por el de Santa Cruz, de exigir que el referéndum donde se dirima el poder autonómico se realice al mismo tiempo que la elección de los prefectos departamentales (gobernadores), cuya fecha fijó el Poder Ejecutivo para el 12 de agosto próximo. De procederse así se llegaría a la Asamblea Constituyente con una situación ya discutida y sancionada.

Es significativo el hecho de que el texto a refrendar establece no sólo el apoyo o el rechazo de la autonomía como sistema, sino que dice: “Está de acuerdo con que se defina y establezca en el país la constitución de autonomías departamentales con transferencia efectiva de competencias y atribuciones, las mismas que tendrán por objeto, en su jurisdicción territorial, disponer libremente de sus recursos, elegir sus autoridades y darse su propia administración”. En los hechos se trata sólo de “disponer libremente de sus recursos” (léase de tierras, aguas, minerales, etcétera).

Ha ido creciendo la conciencia de que el tema de las autonomías tiene que ser tratado y resuelto en la Asamblea Constituyente, que es el ámbito que corresponde. Algunos analistas opinan que la oligarquía cruceña se propone que la Constituyente no se lleve a cabo.

¿GOLPE DE ESTADO? En medio de una crisis que el presidente Mesa no consigue resolver, el descontento popular puede dar lugar a situaciones incontrolables y favorecer la actividad de aventureros ambiciosos de poder sin la menor propuesta política realista. Los peligros para la estabilidad constitucional de Bolivia persisten, pese al fracaso de una proclama golpista de dos oficiales del ejército, los tenientes coroneles Julio Galindo y Julio Herrera, quienes fueron sometidos a juicio sumario castrense luego de llamar al cese del presidente Mesa, en una entrevista por televisión.
Pese a la imagen de aborto que tiene la intentona, diversas voces consideran que los peligros para la constitucionalidad por inquietudes castrenses o provocaciones persisten. El alcalde progresista de La Paz, Juan del Granado, dijo que la proclama golpista muestra que el malestar y la incertidumbre llegaron a las fuerzas armadas.

Por su parte, el radical dirigente de la Central Obrera Boliviana Jaime Solares llamó la semana pasada a conformar un gobierno militar-popular, y dijo que si hay militares patriotas que se suman a las demandas populares, deben acudir a someterse a la dirección sindical.

El diario La Prensa apuntó que la intentona de los oficiales contribuyó a bajar la intensidad de las protestas sociales que demandan la convocatoria de una Asamblea Constituyente y la recuperación de los hidrocarburos.

El ex mayor del ejército y analista de temas militares Juan Ramón Quintana consideró imposible la viabilidad de un régimen golpista y dijo que si bien no debe descartarse una “demencial” asonada militar, ésta no tendría respaldo entre los propios uniformados y podría poner en riesgo la existencia misma de las fuerzas armadas.

El analista político Álvaro García Linera consideró que “la crisis política y el fraccionalismo que tocaron al parlamento, al Poder Ejecutivo, partidos políticos, movimientos sociales, gremios y sindicatos, ahora parecen tocar las puertas de las fuerzas armadas y eso es preocupante”.
 
LATINOAMERICA