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28 de mayo de 2005
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La República de Uruguay - 8 de mayo de 2005

A un alto oficial de las FFAA de Ecuador

"Las FFAA continuarán siendo
el último resquicio de la democracia"

El ex presidente de Ecuador, Lucio Gutiérrez, está asilado en Brasil tras ser destituido por buena parte del Congreso unicameral el pasado mes de abril. Las masivas protestas callejeras precipitaron el desenlace. Las Fuerzas Armadas (FFAA) de Ecuador siempre vieron con preocupación su gestión y temían que aplicara el estado de emergencia para reprimir las protestas crecientes. Sin embargo, el ex coronel, recibió de la cúpula militar lealtad durante sus 27 meses de gobierno. Pendían sobre él varias denuncias. Sus posibles vínculos con la guerrilla de las FARC, el oscuro financiamiento de su campaña electoral, la ausencia de un plan de Gobierno, la politización y la vinculación de uniformados a empresas públicas cuestionadas, el incremento de la violencia política y el derroche de los recursos del Estado para financiar fuerzas paraestatales, según denuncia la prensa quiteña.

José Luis Martínez
En los cuarteles, la salida del presidente no fue una sorpresa tras no recibir el apoyo de los mandos. Muchos uniformados consideraron que su permanencia afectaba a la credibilidad de las FFAA. "De todo esto, los militares salimos muy mal parados", afirmaron oficiales a la prensa ecuatoriana.

"El más que nadie es el único responsable por su desastrosa administración gubernamental y su posterior desplome", dijo un alto oficial de las FFAA de Ecuador tras se consultado por LA REPUBLICA. Hoy los análisis son muchos, e incluso contradictorios, sobre la crisis que vivió Ecuador y sus instituciones.

¿Pero qué opinan los militares, los que fueron compañeros de armas del destituido presidente?

Algunos militares sostienen que sus allegados lo empujaron a la confrontación abierta con la progresiva oposición. Según un oficial de Inteligencia, no sólo cometió un grave error al subestimar a los denominados 'forajidos' de Quito que alentaron las protestas, sino que confió excesivamente en que sus compañeros de promoción --los coroneles al mando de la mayoría de Brigadas del país-- lo respaldarían hasta el final, pasara lo que pasara. Pero su cálculo empezó a desmoronarse cuando las manifestaciones dejaron de ser políticas y convocaron a personas de diferente condición social, especialmente de la clase media, asegura la prensa quiteña.

Entre los militares, incluso, ahora se efectúan debates en torno a la necesidad de realizar una transformación del Estado. "Debieran irse los diputados también; hay que llamar a una Asamblea Constituyente y permitir que las FFAA presenten su opinión, y no marginarnos ", señala otro alto oficial. "Por ejemplo --propone-- se debiera eliminar del artículo 183 de la Constitución, la parte que dice que los militares somos garantes del ordenamiento jurídico, para que nunca más los políticos golpeen las puertas de los cuarteles", informó el diario El Comercio de Quito.

"Las FFAA ecuatorianas a diferencia de otras tienen un respeto acentuado por la dignidad humana. La presión ciudadana que en un momento fue demasiado fuerte, obligaba a tomar la decisión de reprimir con fuerza o retirarle el apoyo al entonces presidente Lucio Gutiérrez. Tú sabes cual ha sido la decisión, no en la última, sino en todas las crisis", aseguró un alto oficial de las FFAA de Ecuador al dialogar con LA REPUBLICA.

"La grandeza de una institución como las FFAA permitió salir de la crisis sin pérdidas de vidas o con un elevado número de heridos o desaparecidos y con violación de los derechos humanos", sostuvo el militar de alto rango.

Al analizar la destitución el ex presidente Lucio Gutiérrez, el militar afirmó que "desde el inicio de su mandato encontró resistencia, especialmente de los grupos políticos tradicionales, justamente por ser un ex militar. Seguramente el objetivo trazado por estos grupos era no permitir que en el futuro los militares retirados participen en los procesos electorales. Creo que parcialmente lo lograron", explicó el alto oficial al contestar varias interrogantes.

"La grandeza de una institución como las FFAA
permitió salir de la crisis"

--¿Cómo vivieron las FFAA esta nueva crisis en Ecuador, teniendo en cuenta que el ex presidente Lucio Gutiérrez provenía de filas militares?

--Existía una percepción errada de que el presidente Gutiérrez representaba a las FFAA o que su gobierno era de la institución militar. Nadie pone en duda su calidad de ex militar, no obstante desde el inicio de su mandato encontró resistencia, especialmente de los grupos políticos tradicionales, justamente por ser un ex militar. Seguramente el objetivo trazado por estos grupos era no permitir que en el futuro los militares retirados participen en los procesos electorales, y creo que parcialmente lo lograron.

Hay que aclarar también que el gobierno del presidente Gutiérrez y sus más cercanos colaboradores cometieron muchos desaciertos políticos, que sumados a los desafueros de los últimos días de su gestión precipitaron su caída. El más que nadie es el único responsable por su desastrosa administración gubernamental y su posterior desplome.

Seguramente el ex Presidente y la opinión pública se preguntarán por qué no le apoyaron sus compañeros de armas, especialmente sus colegas de promoción. Nada más errado. Las FFAA ecuatorianas a diferencia de otras tienen un respeto acentuado por la dignidad humana. La presión ciudadana que un momento fue demasiado fuerte, obligaba a tomar la decisión de reprimir con fuerza o retirarle el apoyo. Tú sabes cuál ha sido la decisión, no en este último suceso, sino en todas las crisis.

La grandeza de una institución como las FFAA permitió salir de la crisis sin pérdida de vidas o un elevado número de heridos o desaparecidos y con violación de los derechos humanos. Un país sin función ejecutiva, el congreso fraccionado, (sesionaban en dos lugares) la función jurídica cesada, los organismos de control cuestionados, los partidos políticos apartados por la furia de la ciudadanía, los líderes políticos ausentes y rechazados. Ese era el escenario. En esas condiciones próximas a la anarquía, todos levantan su mirada a las FFAA, eso no significa que exista intromisión en asuntos políticos los cuales son vedados para los militares, tampoco que sean dirimentes.

Mientras las instituciones de la democracia no cumplan su rol fundamental y lo hagan bien, las FFAA continuarán siendo el último resquicio de la democracia, hoy más que nunca estoy convencido de que la existencia de las FFAA es fundamental en los países como los nuestros.

--¿Cómo evalúan hoy la situación del país?

--Es compleja. A las repetidas crisis políticas del Ecuador, se suman otros factores como la pobreza, la falta de empleo, la inseguridad creciente, la corrupción, el peso de la deuda externa y, bueno, tú ya puedes comparar los problemas de los países de la región. Hay problemas estructurales en el país que de no corregirse --y bueno sería enfrentarlos-- la crisis escalaría. El sistema democrático tiene que ser reevaluado. Su sistema presidencialista no ha dado resultados, los partidos políticos no han cumplido con su responsabilidad cívica. Los grupos tradicionales tienen que redefinir su papel en los destinos del país, ya que existen muchos intereses individuales y de grupo. Las funciones del Estado no logran consensos entre los diferentes actores políticos, sino más bien originan un conflicto permanente que obstaculiza el proceso de toma de decisiones.

--¿Existe posibilidad de una nueva ruptura institucional?

--Los autodenominados "forajidos" tienen un poder de autoconvocatoria grande en la actualidad, se han organizado en asambleas populares, veedurías ciudadanas, de tal manera que si los políticos no cumplen con las aspiraciones del pueblo y principalmente no acatan los preceptos constitucionales y legales, exigirán una rendición de cuentas drástica.

--¿Cuál es la posición de las FFAA ecuatorianas ante estos problemas políticos y el nuevo gobierno del presidente Alfredo Palacio?

--La de siempre. Las FFAA se deben al Estado y no al gobierno de turno, su compromiso es permanente con la patria y el pueblo. Nos corresponde a todos los ecuatorianos, especialmente a los militares reafirmar nuestra obligación con los principios fundamentales de libertad, justicia, de derechos y deberes, de igualdad de oportunidades y bien común.

--¿La nueva crisis complica las relaciones con los países vecinos?

--Es extraña la posición de la OEA, seguramente, por precautelar es que la crisis del Ecuador no produzca un efecto dominó con otros países que también tienen serios cuestionamientos a la forma de desarrollar la democracia, y sus mandatarios tienen bajos índices de popularidad y han perdido la legitimidad.

Perú debe estar preocupado, a su gobierno le corresponde corregir a tiempo. Colombia con su objetivo de regionalizar su conflicto sufrió un gran revés.

--Hay sectores que piensan que el ex presidente Gutiérrez fue destituido en forma arbitraria, ¿qué piensan sus colegas militares?

--Encontrar una explicación legal, apegada estrictamente a la Constitución es imposible, cuando justamente la Constitución y las leyes han sido pisoteadas por quienes son los llamados en cumplirlas y hacerlas cumplir.

Cómo se puede pedir al pueblo y a sus instituciones que respeten la democracia y que mantengan su fe en las instituciones, cuando las funciones del Estado se apartan de su institucionalidad y los administradores del bien común, los elegidos por el pueblo para gobernar, exhiben conductas corruptas apropiándose del patrimonio de todos para su provecho. Lo importante para el futuro debe ser que las instituciones y los representantes del mandato popular no se sirvan del poder para alcanzar sus intereses, y cumplan su principal función que es servir al pueblo que depositó su confianza en las urnas, es decir ser leales.

Qué hacer cuando las demandas sociales son extremas, es una situación difícil de resolver. Ante todo debe prima salvaguardar la vida y la integridad de las personas. Lo sucedido es un hecho político que colocó al entonces presidente Gutiérrez en imposibilidad ética, jurídica y política para gobernar, y obligó a la sucesión presidencial que se encuentra establecida en nuestra Constitución. Esto no quiere decir que es una aval para futuras revueltas. Las crisis normalmente no son iguales unas con otras, por tanto no debe ser tomado como norma de comportamiento general.

A los políticos les corresponde evitar exacerbar al pueblo, simplemente cumpliendo lo que les corresponde. Sin duda que es una gran lección para todos. El poder que ostentan debe ser legal y legítimo, cuando se pierde entra a funcionar la revocatoria del mandato.

 
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