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28 de mayo de 2005
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Tintají Informa - 23 de mayo de 2005

Ecuador: Entrevista a Kintto Lucas

"Todo proceso transformador
debe ser integrador"

Ana Molina
Kintto Lucas es un reconocido escritor, periodista y analista político uruguayo, que hace trece años vive en Ecuador. Es Premio Latinoamericano de Periodismo José Martí 1990 y Pluma de la Dignidad 2004 de la Unión Nacional de Periodistas del Ecuador. En Quito ha sido Editor Cultural y Editorialista del diario Hoy y Editor de la Revista Chasqui , columnista de los diarios El Comercio y Expreso y Director Editorial del Quincenario Tintají. Es corresponsal de la Agencia de Noticias Inter Press Service (IPS), además de catedrático universitario. Autor de varios libros de éxito en el país, actualmente está terminando uno en el que une "retazos" de su memoria política. Además se ha reeditado El movimiento indígena y las acrobacias del coronel en el que predecía el destino de Lucio Gutiérrez. En la siguiente entrevista Lucas habla de su nuevo libro, analiza el proceso que se inició con el triunfo de la izquierda en su país, el gobierno de Hugo Chávez y diversos temas de interés.

- Se acaba de reeditar El movimiento indígena y las acrobacias del coronel, oportuno para entender el proceso que llevó a Lucio Gutiérrez a la presidencia, su gobierno y el desenlace final. Desde el exterior en un comienzo se hicieron críticas a la forma en que fue destituido Gutiérrez. Uruguay no se pronunció al respecto. ¿Qué piensa de eso?
- Es un error creer que los gobiernos deben reconocer a un nuevo gobierno. Eso en el ámbito diplomático ya no se estila. Uruguay desde que asumió el gobierno el presidente Tabaré Vázquez, está consolidando una nueva política exterior de Estado, a través de la cancillería dirigida por el Ministro Reinaldo Gargano, y que tiene como base fundamental el respeto a la libre determinación de los pueblos. Por lo tanto el gobierno uruguayo reconoce la libre determinación del pueblo ecuatoriano de resolver sus problemas internos y encontrar sus propias salidas de las crisis que se presenten. Creo que estaría de más hacer un comunicado para reconocer o dejar de reconocer al gobierno del Presidente Alfredo Palacio. Existe un respeto a la soberanía ecuatoriana y a la capacidad del país de resolver sus conflictos internos.

- El proceso del Frente Amplio en Uruguay tiene una larga trayectoria en la que se sufrió cárcel, muertes, exilios hasta asumir el gobierno en marzo. Hace pocos días ganó las elecciones en los departamentos (provincias) más importantes, incluida la capital Montevideo, donde triunfa por cuarta vez consecutiva. Eso parece consolidar el poder político de la izquierda. ¿Qué es lo más importante de ese proceso?
- Lo más importante del proceso del Frente Amplio-Encuentro Progresista es que, a pesar de que sufrió todos los avatares que tu señalas, pudo mantener la unidad de la izquierda. Con diferencias y discrepancias muy duras internas, pero siempre poniendo la unidad sin exclusiones por encima de todo. Creo que eso es lo más destacable del proceso, y para que se fuera consolidando fue necesario años. Los procesos de transformación profundos no se construyen en un día, se necesita mucho camino. Como dice ese viejo sabio que es José Mujica, actual Ministro de Agricultura uruguayo, no hay arco del triunfo al final del camino, sólo hay camino. En ese camino se van obteniendo logros importantes y construyendo más camino, éste nunca se termina. Los indígenas, que han ido construyendo su proyecto durante siglos, comprenden lo que significa el tiempo, lo que significa caminar despacio cuando estamos apurados.

- ¿Que señales de cambio ha dado el nuevo gobierno?
- Hay varios temas. Uno es la decisión de solucionar el tema de las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, que mantiene una herida abierta en la sociedad uruguaya. Otro es iniciar un plan de emergencia que instrumente salidas urgentes a la crisis que padecen importantes sectores de la sociedad, que se complementa con la puesta en marcha de un proyecto de apoyo a la producción nacional, el fomento de la microempresa y el microcrédito. Hay una concepción clara de que la producción nacional sea factor de solución del problema del hambre. En cuanto a la política internacional se ha priorizado el fortalecimiento del Mercosur y de las relaciones con América Latina. Y especialmente existe un fuerte apoyo a la integración de la Comunidad Suramericana de Naciones.

- Usted fue uno de los primeros que predijo el fenómeno Chávez en 1992 luego del golpe que intentó el actual presidente venezolano. Cuando éste ya fue presidente, usted estuvo entre los pocos que analizó en profundidad el proceso bolivariano que se estaba gestando y que el 99 por ciento de los que hoy se dicen bolivarianos criticaban. Ahora es fácil ser bolivariano pero hubo un momento en que ni los sociólogos, ni los movimientos sociales y muchos menos los dirigentes de partidos políticos aventuraban una opinión. ¿Cómo ve el proceso de Venezuela luego de tantos años?
- Ha pasado de un primer momento en que se dedicó a consolidar la correlación de fuerzas a su favor y por lo tanto mostraba cierta ambigüedad en sus posiciones, a otro en el que las fuerzas ya están claramente definidas, y ahora va hacia la construcción de un nuevo modelo social, aunque sabe que no se puede descuidar y no debe dejar de seguir construyendo el poder con todo lo que eso representa. Y me da la impresión de que el presidente venezolano es conciente que hoy en día la transformación social pasa también por consolidar bloques integrados como la Comunidad Suramericana de Naciones a la que, entre otros, viene apostando.

- En la introducción a su libro Rebeliones indígenas y negras en América Latina de 1992, usted analizaba con argumentos políticos la necesidad de integración que tiene el continente. De alguna manera era un adelanto, un esbozo de lo que hoy algunos denominan ALBA...
- En esa oportunidad yo ponía mucho énfasis en lo simbólico de la integración, en lo político y cultural, más que en lo comercial, que también es importante. Siempre creí que es imposible un proceso transformador, de cambio de las estructuras, si no va junto a un proceso de unidad y transformación a nivel de América del Sur. Todo proceso transformador debe ser integrador y toda integración debe ser transformadora. La Comunidad Suramericana de Naciones es un excelente paso en ese sentido.

- Parece que el agudo analista político reconocido en el Ecuador, está dando paso a un Kintto Lucas muy diplomático. ¿Será verdad ese rumor de que podría ser el nuevo Embajador de Uruguay en Quito?
- (se sonríe irónicamente) No estoy enterado de eso. Usted me acaba de dar la noticia (vuelve a sonreír)...

- Entonces dejemos la diplomacia de lado y hablemos de su nuevo libro que a pesar de que todavía no lo terminó, sabemos que ha ido uniendo en un rompecabezas sus retazos de la memoria política. ¿De qué se trata?
- Es un libro en el que a través de una carta imaginaria con un hermano que fue asesinado por el ejército boliviano voy recorriendo la realidad política y los símbolos de los últimos cuarenta años en algunos países de América del Sur por los que he pasado, pero poniendo énfasis en determinados momentos que viví con más fuerza. Es un relato con un tono entre confidencial y literario. Un libro lleno de símbolos... Allí dejamos a Kintto Lucas con su mate. Y aunque no contestó la pregunta pertinente, no sé si por humildad o porque se está volviendo "diplomático", no hay duda que sería un excelente Embajador de Uruguay en Ecuador, no solo por su conocimiento de la realidad social, política y económica ecuatoriana y de la región andina, sino por el respeto que le tienen en distinto ámbitos del país. Se podría decir que Lucas es apreciado en Ecuador como Alberto Spencer en Uruguay, aunque seguramente no soporte diez minutos de fútbol en la altura de Quito.

(S.I.P., Quito, 12 de mayo de 2005)

 
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