| Tintají
Informa - 23 de mayo de 2005
Ecuador: Entrevista a Kintto Lucas
"Todo
proceso transformador
debe ser integrador"
Ana
Molina
Kintto Lucas
es un reconocido escritor, periodista y analista político uruguayo,
que hace trece años vive en Ecuador. Es Premio Latinoamericano de
Periodismo José Martí 1990 y Pluma de la Dignidad 2004 de
la Unión Nacional de Periodistas del Ecuador. En Quito ha sido Editor
Cultural y Editorialista del diario Hoy y Editor de la Revista Chasqui
, columnista de los diarios El Comercio y Expreso y Director Editorial
del Quincenario Tintají. Es corresponsal de la Agencia de Noticias
Inter Press Service (IPS), además de catedrático universitario.
Autor de varios libros de éxito en el país, actualmente está
terminando uno en el que une "retazos" de su memoria política. Además
se ha reeditado El movimiento indígena y las acrobacias del coronel
en el que predecía el destino de Lucio Gutiérrez. En la siguiente
entrevista Lucas habla de su nuevo libro, analiza el proceso que se inició
con el triunfo de la izquierda en su país, el gobierno de Hugo Chávez
y diversos temas de interés.
- Se acaba de reeditar El movimiento
indígena y las acrobacias del coronel, oportuno para entender el
proceso que llevó a Lucio Gutiérrez a la presidencia, su
gobierno y el desenlace final. Desde el exterior en un comienzo se hicieron
críticas a la forma en que fue destituido Gutiérrez. Uruguay
no se pronunció al respecto. ¿Qué piensa de eso?
- Es un error creer que los gobiernos
deben reconocer a un nuevo gobierno. Eso en el ámbito diplomático
ya no se estila. Uruguay desde que asumió el gobierno el presidente
Tabaré Vázquez, está consolidando una nueva política
exterior de Estado, a través de la cancillería dirigida por
el Ministro Reinaldo Gargano, y que tiene como base fundamental el respeto
a la libre determinación de los pueblos. Por lo tanto el gobierno
uruguayo reconoce la libre determinación del pueblo ecuatoriano
de resolver sus problemas internos y encontrar sus propias salidas de las
crisis que se presenten. Creo que estaría de más hacer un
comunicado para reconocer o dejar de reconocer al gobierno del Presidente
Alfredo Palacio. Existe un respeto a la soberanía ecuatoriana y
a la capacidad del país de resolver sus conflictos internos.
- El proceso del Frente Amplio
en Uruguay tiene una larga trayectoria en la que se sufrió cárcel,
muertes, exilios hasta asumir el gobierno en marzo. Hace pocos días
ganó las elecciones en los departamentos (provincias) más
importantes, incluida la capital Montevideo, donde triunfa por cuarta vez
consecutiva. Eso parece consolidar el poder político de la izquierda.
¿Qué es lo más importante de ese proceso?
- Lo más importante del proceso
del Frente Amplio-Encuentro Progresista es que, a pesar de que sufrió
todos los avatares que tu señalas, pudo mantener la unidad de la
izquierda. Con diferencias y discrepancias muy duras internas, pero siempre
poniendo la unidad sin exclusiones por encima de todo. Creo que eso es
lo más destacable del proceso, y para que se fuera consolidando
fue necesario años. Los procesos de transformación profundos
no se construyen en un día, se necesita mucho camino. Como dice
ese viejo sabio que es José Mujica, actual Ministro de Agricultura
uruguayo, no hay arco del triunfo al final del camino, sólo hay
camino. En ese camino se van obteniendo logros importantes y construyendo
más camino, éste nunca se termina. Los indígenas,
que han ido construyendo su proyecto durante siglos, comprenden lo que
significa el tiempo, lo que significa caminar despacio cuando estamos apurados.
- ¿Que señales de
cambio ha dado el nuevo gobierno?
- Hay varios temas. Uno es la decisión
de solucionar el tema de las violaciones a los derechos humanos durante
la dictadura, que mantiene una herida abierta en la sociedad uruguaya.
Otro es iniciar un plan de emergencia que instrumente salidas urgentes
a la crisis que padecen importantes sectores de la sociedad, que se complementa
con la puesta en marcha de un proyecto de apoyo a la producción
nacional, el fomento de la microempresa y el microcrédito. Hay una
concepción clara de que la producción nacional sea factor
de solución del problema del hambre. En cuanto a la política
internacional se ha priorizado el fortalecimiento del Mercosur y de las
relaciones con América Latina. Y especialmente existe un fuerte
apoyo a la integración de la Comunidad Suramericana de Naciones.
- Usted fue uno de los primeros
que predijo el fenómeno Chávez en 1992 luego del golpe que
intentó el actual presidente venezolano. Cuando éste ya fue
presidente, usted estuvo entre los pocos que analizó en profundidad
el proceso bolivariano que se estaba gestando y que el 99 por ciento de
los que hoy se dicen bolivarianos criticaban. Ahora es fácil ser
bolivariano pero hubo un momento en que ni los sociólogos, ni los
movimientos sociales y muchos menos los dirigentes de partidos políticos
aventuraban una opinión. ¿Cómo ve el proceso de Venezuela
luego de tantos años?
- Ha pasado de un primer momento
en que se dedicó a consolidar la correlación de fuerzas a
su favor y por lo tanto mostraba cierta ambigüedad en sus posiciones,
a otro en el que las fuerzas ya están claramente definidas, y ahora
va hacia la construcción de un nuevo modelo social, aunque sabe
que no se puede descuidar y no debe dejar de seguir construyendo el poder
con todo lo que eso representa. Y me da la impresión de que el presidente
venezolano es conciente que hoy en día la transformación
social pasa también por consolidar bloques integrados como la Comunidad
Suramericana de Naciones a la que, entre otros, viene apostando.
- En la introducción a
su libro Rebeliones indígenas y negras en América Latina
de 1992, usted analizaba con argumentos políticos la necesidad de
integración que tiene el continente. De alguna manera era un adelanto,
un esbozo de lo que hoy algunos denominan ALBA...
- En esa oportunidad yo ponía
mucho énfasis en lo simbólico de la integración, en
lo político y cultural, más que en lo comercial, que también
es importante. Siempre creí que es imposible un proceso transformador,
de cambio de las estructuras, si no va junto a un proceso de unidad y transformación
a nivel de América del Sur. Todo proceso transformador debe ser
integrador y toda integración debe ser transformadora. La Comunidad
Suramericana de Naciones es un excelente paso en ese sentido.
- Parece que el agudo analista
político reconocido en el Ecuador, está dando paso a un Kintto
Lucas muy diplomático. ¿Será verdad ese rumor de que
podría ser el nuevo Embajador de Uruguay en Quito?
- (se sonríe irónicamente)
No estoy enterado de eso. Usted me acaba de dar la noticia (vuelve a sonreír)...
- Entonces dejemos la diplomacia
de lado y hablemos de su nuevo libro que a pesar de que todavía
no lo terminó, sabemos que ha ido uniendo en un rompecabezas sus
retazos de la memoria política. ¿De qué se trata?
- Es un libro en el que a través
de una carta imaginaria con un hermano que fue asesinado por el ejército
boliviano voy recorriendo la realidad política y los símbolos
de los últimos cuarenta años en algunos países de
América del Sur por los que he pasado, pero poniendo énfasis
en determinados momentos que viví con más fuerza. Es un relato
con un tono entre confidencial y literario. Un libro lleno de símbolos...
Allí dejamos a Kintto Lucas con su mate. Y aunque no contestó
la pregunta pertinente, no sé si por humildad o porque se está
volviendo "diplomático", no hay duda que sería un excelente
Embajador de Uruguay en Ecuador, no solo por su conocimiento de la realidad
social, política y económica ecuatoriana y de la región
andina, sino por el respeto que le tienen en distinto ámbitos del
país. Se podría decir que Lucas es apreciado en Ecuador como
Alberto Spencer en Uruguay, aunque seguramente no soporte diez minutos
de fútbol en la altura de Quito.
(S.I.P., Quito, 12 de mayo de 2005) |