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28 de mayo de 2005
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Brecha de Uruguay - Nº 1018 - 27 de mayo de 2005

Ecuador

Disputa geopolítica
entre Brasil y Estados Unidos

La caída de Lucio Gutiérrez todavía encierra algunas interrogantes que tal vez se vayan respondiendo con el correr de las semanas, meses y hasta años.

Kintto Lucas desde Quito
La presencia de la embajadora estadounidense en el Palacio de Carondelet el miércoles 20 de abril para retirarle el apoyo al ex presidente y exigirle que renunciara, pone de manifiesto que Estados Unidos ya no veía como viable la continuidad de Gutiérrez. La presión de la embajada de Estados Unidos al coronel a través de sus entidades paralelas tipo usaid, tenía como objetivo hacer definir claramente a Gutiérrez sobre determinados aspectos que atañen a las multinacionales estadounidenses.

PETRÓLEO Y GUERRA

El juicio de las comunidades amazónicas contra Texaco, sobre el que Gutiérrez no había asumido una posición a favor de la trasnacional, era uno de los temas que preocupaban y preocupan a Washington. Los directivos de la compañía se quejaron en carta al presidente George W Bush y al Congreso, pidiendo que retiren a Ecuador del Acta Preferencial de Comercio Andino por no asumir Petroecuador la responsabilidad de la contaminación petrolera por la que se lleva adelante la acción judicial contra Chevron-Texaco.
El caso de la devolución del iva petrolero a la compañía Occidental es otro tema en el que Gutiérrez no se había definido como pretendía la embajada.
El involucramiento directo de las fuerzas armadas ecuatorianas en el combate a la guerrilla colombiana, al que se opusieron y se oponen las propias fuerzas armadas, es otro tema que molestaba a Estados Unidos porque no veía capacidad en Gutiérrez para imponerles a los mandos militares ecuatorianos la participación en esa guerra.
La negativa de las fuerzas armadas a involucrarse en el conflicto colombiano puso al descubierto la participación de la policía ecuatoriana en el Plan Colombia y en la coordinación de acciones represivas con la inteligencia estadounidense y colombiana. Según fuentes militares, eso molestó a Estados Unidos porque dejó ver una carta que debía permanecer oculta para las acciones de inteligencia y coordinación represiva. El nombramiento de Óscar Ayerve (a quien diversas fuentes ubican como la línea directa entre la embajada de Estados Unidos y Gutiérrez, desde que éste pasó a la segunda vuelta electoral en 2002) como ministro del Inerior podría consolidar el papel de la policía dentro del esquema geoestratégico estadounidense, caminando tal vez hacia una mayor militarización policial, teniendo en cuenta que la participación de las fuerzas armadas en ese plan estaba casi descartada.
Los hechos enunciados habrían sido causa suficiente para que la embajadora Kristey Kenney perdiera la confianza dentro del Departamento de Estado, y se hubiese decidido que terminados los tres años para los cuales había sido designada en Ecuador dejara el país.

BRASIL Y CHINA EN ESCENA

Sin embargo hay dos temas que preocupan mucho más a Estados Unidos: la influencia cada vez más importante de Brasil a nivel económico y militar en el país, y el intento de fortalecer la participación de China en la explotación petrolera en detrimento de las empresas estadounidenses.
La influencia brasileña ha ido quedando más clara en los últimos meses, pero los analistas y politólogos, a los que generalmente les falta información y sólo se dejan llevar por las emociones, no la percibieron.
Más de cuarenta años después Brasil comienza a poner en práctica en la lucha por consolidar su hegemonía regional, y contrarrestar la estadounidense, lo que el general Golbery do Couto e Silva manifestara en su ya clásico Geopolítica del Brasil, al concluir que “el camino al (océano) Pacífico es una necesidad brasileña desde ya”. Pero no sólo eso, también el control de la Amazonia es parte de esa geoestrategia brasileña, que no es una política de gobierno sino de Estado, y que se opone y se enfrenta a los intereses geopolíticos de Estados Unidos en la región.
La explotación petrolera y la construcción de una carretera en el Parque Nacional Yasuní por parte de Petrobras habían alertado a Estados Unidos. Pero la construcción del nuevo aeropuerto internacional de Tena en la provincia ecuatoriana amazónica de Napo con capitales brasileños, y futura administración brasileña, fue la gota que colmó el vaso de la paciencia estadounidense con Gutiérrez, porque le abre a Brasil un mayor control geopolítico de la Amazonia, contrarrestando el intento de control estadounidense a través del Plan Colombia. Como es público, Brasil desde un comienzo ha sido contrario a ese plan y a la intervención de Estados Unidos en la Amazonia.
El aeropuerto de Tena le posibilita a Brasil consolidar su presencia económica a través de Petrobras y sus empresas constructoras, le abre la puerta al Pacífico facilitando la comunicación vía Manaos, y le permite una avanzada militar que controle la presencia militar estadounidense en la zona.
La información de que el aeropuerto de Tena podría ser utilizado para el Plan Colombia, como se difundió días antes a la caída del ex presidente, habría sido un mensaje a la embajada de Estados Unidos para intentar tranquilizarla, pero causó risa en ámbitos diplomáticos y militares. ¿Quién podía creer que Brasil construiría un aeropuerto para que Estados Unidos consolide su posición geoestratégica?
Si tenemos en cuenta todos estos elementos de análisis, no debería sorprender que Gutiérrez en lugar de pedir asilo en Chile, Estados Unidos, Panamá, México o Costa Rica, lo hiciera en Brasil, país que no sólo le otorgó el asilo sino que lo mantiene hospedado en un hotel de las fuerzas armadas brasileñas.
Según fuentes militares, Estados Unidos pensó que con la salida de Gutiérrez tal vez podrían truncarse estos proyectos dentro de la supuesta y posible limpieza de todo lo hecho por el gobierno anterior. Si a eso se sumaba el posible rechazo a Brasil por el asilo al ex presidente y se desarrollaban ciertas presiones a un nuevo gobierno débil, podría encausar su proyecto en Ecuador y contrarrestar el brasileño. Pero la apuesta estadounidense no parece haber sido tan favorable a sus intereses, ya que en principio el Departamento de Estado prefería que la salida no fuese la sucesión presidencial, sino una junta de gobierno presidida por alguien como Fausto Cordovez o José Gallardo.
Sin embargo, ya instalado el nuevo gobierno, y vista su debilidad, puso en práctica el plan B, de presión a través de la oea exigiendo elecciones anticipadas. Pero Brasil también se movió rápidamente a través de su influencia en la incipiente Comunidad Sudamericana de Naciones, promoviendo una delegación urgente a Quito encabezada por el propio canciller brasileño y comprometiendo su apoyo al nuevo gobierno. Acto seguido, movió sus fichas dentro de la nueva correlación de fuerzas en la oea para que no prosperaran los intentos de intervención estadounidense en Ecuador.
Todavía restan muchos pasos en esta disputa geopolítica. Ecuador, como país dependiente, parece obligado a participar de uno de los dos proyectos geoestratégicos. ¿Se definirá por el proyecto de Estados Unidos, dentro del cual no tendría ningún tipo de autonomía, o por el de Brasil, que le permitiría una mayor autonomía sin dejar de ser dependiente?

 
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