a Casa Blanca presionó hasta lo indecible para que la revista Newsweek
se retractara de las denuncias estampadas en sus páginas el 2 de mayo
sobre las profanaciones al Corán en la prisión de la base de Guantánamo.
Pero nadie cree en la veracidad de estas excusas, ni en el mundo musulmán
(donde siguen las manifestaciones, ahora extendidas a Irán, al grito de
"¡Muerte a Estados Unidos!"), ni en su propio país. Porque las evidencias
de que los hechos revelados son ciertos provienen de las más diversas
fuentes, y desde hace tiempo.
"Los periodistas de Newsweek son unos hijos de puta"
Lo que se escribió en la revista coincide con lo que se publicó en un
libro escrito por un militar norteamericano afectado a la base de
Guantánamo y al testimonio de un preso afgano liberado el 21 de abril.
Entre otros.
En medio de la conmoción provocada por estas revelaciones, irrumpió un
general del Comando Sur, en cuya jurisdicción se encuentra Guantánamo, con
estas palabras, transcritas por la CNN con puntos suspensivos: "Los
periodistas de Newsweek son unos hijos de puta". Luego aludía a las
bajas que habían sufrido tropas norteamericanas durante las violentas
manifestaciones que se originaron, sobre todo en Afganistán, cuando se
conocieron los agravios cometidos por los torturadores contra las
creencias religiosas de muchos prisioneros, sumando la tortura psicológica
a las tremendas torturas físicas que ya nadie se atreve a poner en tela de
juicio. De más está decir que esas manifestaciones en Afganistán (a las
que se sumaron las que tuvieron lugar en Irak, Egipto, Indonesia,
Pakistán, en los territorios palestinos de Cisjordania y Gaza y ahora en
Irán, mientras desde Pakistán llaman a una jornada internacional el día
27), fueron cruelmente reprimidas por las tropas de ocupación, causando
víctimas entre la población civil. De esto no habló el general del
Pentágono, que una vez más utilizó la técnica de culpar al mensajero por
las consecuencias del mensaje, pero sin un atisbo de crítica a los
torturadores. ¿O acaso pueden negar que lo sucedido en Guantánamo es una
variación de las bestialidades perpetradas en la prisión de Abu Ghraib en
Bagdad, las depravaciones sexuales aberrantes y masivas, lanzando los
perros contra los presos o llevándolos a la rastra como animales, y luego
regodeándose frente a sus víctimas, como hacían los nazis o sus propias
tropas en Vietnam? De paso sea dicho, el gran pintor colombiano Fernando
Botero está exhibiendo en estos momentos una serie de grandes cuadros en
Roma sobre las torturas en Abu Ghraib.
Un preso afgano y un sargento USA testimonian
Un sargento del ejército norteamericano que estuvo afectado a
Guantánamo acaba de publicar un libro titulado "Inside the ware", que en
la versión española se tradujo como "Detrás de las alambradas". Vimos por
TV la tapa del volumen, ilustrada precisamente por alambradas de púa. Allí
se describen hechos idénticos a los expuestos en Newsweek: los guardias
arrancaban las páginas del Corán y las arrojaban al water, o trataban de
obligar a los presos a hacerlo.
Un prisionero afgano detenido durante años en Guantánamo expresó ante
las cámaras del canal francés TV 5 que esas prácticas eran corrientes
desde años atrás. Dijo (según referí en mi nota del día 17, "Acciones
terroristas y protección a los terroristas") que los militares orinaban
sobre los ejemplares del Corán y los arrojaban a los baños. Agregó que,
cuando los presos se quejaban, los guardias les replicaban en términos
repugnantes (que en francés sonaban como "allez vous faire
foutre").
Se recordará que en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU reunida
en Ginebra, la delegación cubana propuso que se investigaran las torturas
de todo orden en Guantánamo, territorio usurpado a su país; y que los
mismos que habían condenado a Cuba en materia de DDHH lo rechazaron de
plano.
La prensa encarcelada
El episodio de Newsweek refleja el destino que el gobierno de EEUU
depara a la prensa en los territorios ocupados por sus tropas. En Irak,
los periodistas norteamericanos remanentes permanecen en la zona verde y
sus correspondencias están dictadas por los mandos. El atentado contra
Giuliana Sgrena guardaba el propósito de que no difundiera la verdad sobre
el arrasamiento de Faluya, donde se usaron armas prohibidas, napalm y gas
nervino. En Bagdad, 9 periodistas independientes están recluidos desde
hace meses en prisiones bajo mando yanki, según lo admitió el vocero del
comando ocupante, coronel Steve Boylan. Hay un informe de que en Irak
murieron 65 periodistas. Los reporteros occidentales abandonaron el país
desde principios de marzo. Eso es precisamente lo que buscan las tropas de
ocupación: la impunidad total.