Niko Schvarz - rodelu.net
25 de mayo de 2005
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El terrorismo del imperio (II)
Niko Schvarz
La Casa Blanca presionó hasta lo indecible para que la revista Newsweek se retractara de las denuncias estampadas en sus páginas el 2 de mayo sobre las profanaciones al Corán en la prisión de la base de Guantánamo. Pero nadie cree en la veracidad de estas excusas, ni en el mundo musulmán (donde siguen las manifestaciones, ahora extendidas a Irán, al grito de "¡Muerte a Estados Unidos!"), ni en su propio país. Porque las evidencias de que los hechos revelados son ciertos provienen de las más diversas fuentes, y desde hace tiempo.

"Los periodistas de Newsweek son unos hijos de puta"

Lo que se escribió en la revista coincide con lo que se publicó en un libro escrito por un militar norteamericano afectado a la base de Guantánamo y al testimonio de un preso afgano liberado el 21 de abril. Entre otros.

En medio de la conmoción provocada por estas revelaciones, irrumpió un general del Comando Sur, en cuya jurisdicción se encuentra Guantánamo, con estas palabras, transcritas por la CNN con puntos suspensivos: "Los periodistas de Newsweek son unos hijos de puta". Luego aludía a las bajas que habían sufrido tropas norteamericanas durante las violentas manifestaciones que se originaron, sobre todo en Afganistán, cuando se conocieron los agravios cometidos por los torturadores contra las creencias religiosas de muchos prisioneros, sumando la tortura psicológica a las tremendas torturas físicas que ya nadie se atreve a poner en tela de juicio. De más está decir que esas manifestaciones en Afganistán (a las que se sumaron las que tuvieron lugar en Irak, Egipto, Indonesia, Pakistán, en los territorios palestinos de Cisjordania y Gaza y ahora en Irán, mientras desde Pakistán llaman a una jornada internacional el día 27), fueron cruelmente reprimidas por las tropas de ocupación, causando víctimas entre la población civil. De esto no habló el general del Pentágono, que una vez más utilizó la técnica de culpar al mensajero por las consecuencias del mensaje, pero sin un atisbo de crítica a los torturadores. ¿O acaso pueden negar que lo sucedido en Guantánamo es una variación de las bestialidades perpetradas en la prisión de Abu Ghraib en Bagdad, las depravaciones sexuales aberrantes y masivas, lanzando los perros contra los presos o llevándolos a la rastra como animales, y luego regodeándose frente a sus víctimas, como hacían los nazis o sus propias tropas en Vietnam? De paso sea dicho, el gran pintor colombiano Fernando Botero está exhibiendo en estos momentos una serie de grandes cuadros en Roma sobre las torturas en Abu Ghraib.

Un preso afgano y un sargento USA testimonian

Un sargento del ejército norteamericano que estuvo afectado a Guantánamo acaba de publicar un libro titulado "Inside the ware", que en la versión española se tradujo como "Detrás de las alambradas". Vimos por TV la tapa del volumen, ilustrada precisamente por alambradas de púa. Allí se describen hechos idénticos a los expuestos en Newsweek: los guardias arrancaban las páginas del Corán y las arrojaban al water, o trataban de obligar a los presos a hacerlo.

Un prisionero afgano detenido durante años en Guantánamo expresó ante las cámaras del canal francés TV 5 que esas prácticas eran corrientes desde años atrás. Dijo (según referí en mi nota del día 17, "Acciones terroristas y protección a los terroristas") que los militares orinaban sobre los ejemplares del Corán y los arrojaban a los baños. Agregó que, cuando los presos se quejaban, los guardias les replicaban en términos repugnantes (que en francés sonaban como "allez vous faire foutre").

Se recordará que en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU reunida en Ginebra, la delegación cubana propuso que se investigaran las torturas de todo orden en Guantánamo, territorio usurpado a su país; y que los mismos que habían condenado a Cuba en materia de DDHH lo rechazaron de plano.

La prensa encarcelada

El episodio de Newsweek refleja el destino que el gobierno de EEUU depara a la prensa en los territorios ocupados por sus tropas. En Irak, los periodistas norteamericanos remanentes permanecen en la zona verde y sus correspondencias están dictadas por los mandos. El atentado contra Giuliana Sgrena guardaba el propósito de que no difundiera la verdad sobre el arrasamiento de Faluya, donde se usaron armas prohibidas, napalm y gas nervino. En Bagdad, 9 periodistas independientes están recluidos desde hace meses en prisiones bajo mando yanki, según lo admitió el vocero del comando ocupante, coronel Steve Boylan. Hay un informe de que en Irak murieron 65 periodistas. Los reporteros occidentales abandonaron el país desde principios de marzo. Eso es precisamente lo que buscan las tropas de ocupación: la impunidad total.<

Publicado en La República el 20 de mayo de 2005

Niko Schvarz
nikomar@adinet.com.uy

* Publicista uruguayo, miembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio.

 
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