EL PRESIDENTE CHIRAC, en una comparecencia lastimosa por TV, insinuó
cambios en el elenco gobernante, ya que todo el mundo reclama la cabeza
del primer ministro Jean-Pierre Raffarin, y prometió un impulso en su
política interna. Una caricatura exhibida en la noche del domingo en un
cotizado panel de TV 5 graficaba ese impulso con la imagen de un puntapié
en el trasero.
Participación y debate público
Este referéndum registra el mayor porcentaje por el NO en la historia
de la V República. Fue notable el grado de participación popular: el 70%
del electorado, en contraste con el escuálido 20% que votó el 22 de
setiembre de 1992 sobre el Tratado de Maastrich que dio origen a la
construcción europea y resultó aprobado a gatas por el 51,05% de ese
reducido número de votantes. El tratado fue objeto de una intensa y
democrática discusión a lo largo del país, que definió el resultado. Los 9
países que ya se pronunciaron, en forma afirmativa, sobre el proyecto de
Constitución europea, lo hicieron mediante decisión parlamentaria. Si se
hubiese procedido en la misma forma en Francia, el tratado habría
resultado aprobado por 92% de los votos. Esto señala el profundo divorcio
entre el poder legislativo y la ciudadanía que ejerció su derecho
soberano, y es un ingrediente significativo de la aguda crisis política
desatada.
La mayoría se pronunció por una Europa social, más democrática, con
mayor protección de los derechos de los trabajadores; contra las políticas
liberales, la desocupación (la palabra "chômage es la que apareció
con mayor frecuencia en los debates), las privatizaciones, la reducción
del poder de compra ligada a la fortaleza del euro, la dislocación de
empresas hacia los países del este con salarios menores y pérdida de
empleos. Se colocó en entredicho incluso la política del Banco Central
europeo.
El gobierno en el banquillo
Chirac se implicó en el debate hasta transformarse en el principal
propagandista del SI. Las gráficas de evolución de las preferencias
ciudadanas revela que su participación fue contraproducente. A principios
de mayo las dos curvas se cruzaban en el 50%; de ahí en adelante, a medida
que Chirac se involucraba más, el NO subía sin pausa y el SI bajaba.
Algunas de sus intervenciones fueron realmente indecorosas, como las
amenazas a los departamentos y territorios de ultramar (DOM y TOM, lo que
resta del imperio colonial francés) de retirarles las subvenciones si no
apoyaban el tratado. Chirac llamó a separar la Constitución europea de los
problemas internos, pero la ciudadanía los unió. Su pronunciamiento fue
contra la orientación económica y social que se está imprimiendo a la
construcción europea, a la Europa de los 15 que ya pasó a 25, pronto a 27,
más el controvertido ingreso (o no) de Turquía; y a la vez, contra la
política del gobierno.
En ese sentido, tanto Olivier Besancenot, de la izquierdista LCR, como
Marie-George Buffet, del PCF, destacaron que en la decisión referendaria
se habían expresado las intensas luchas sociales que sacudieron al país en
los últimos meses, por la defensa de la legislación social, el trabajo y
el empleo. Los sectores laboriosos pusieron de manifiesto su cólera, como
ya lo habían hecho en las elecciones regionales de la primavera de 2004.
Un estudio sociológico publicado en Le Monde indica que ahora votó por NO
el 79% de los trabajadores (un aumento de 18 puntos respecto al voto sobre
Maastricht en 1992) y el 67% de los empleados (una suba de 14 puntos).
Cambió el voto de las capas medias y profesionales, de 62% por el SI a 53%
por el NO, lo que traduce "el profundo malestar social que abarca el país
y subraya el nivel de inquietud frente a una Europa acusada de no proteger
suficientemente a los asalariados frente a la mundialización", dice el
estudio.
Heterogeneidad del NO
Ya se ha anotado la extrema heterogeneidad del NO. Unió a los
socialistas encabezados por Henri Emmanuelli que rechazaron la opción
oficial de su partido, la LCR y el PCF, la Vía Campesina de José Bové, el
Mouvement des Citoyens de Jean-Pierre Chevènement, hasta los llamados
"souverainistes" (o sea soberanistas, de derecha, contrarios al europeísmo
como Philippe de Villiers), y la ultraderecha fascista de Le Pen.
Del otro lado estaba el oficialismo del PS (representada por Hollande,
Dominique Strauss-Kahn, Lionel Jospin, Jack Lang, que recibieron desde
fuera el apoyo de Schröder y Rodríguez Zapatero), aunque las encuestas
indican que los electores socialistas votaron 44% por SI y 56% por NO.
Participaron también desde luego los dos agrupamientos del gobierno,
UMP y UDF, pero más del 20% de ellos votó por NO. La dirección de los
Verdes de Mamère optó por el SI pero el 60% de su electorado votó por NO.
Por otra parte, Nicolas Sarkozy inició su campaña electoral hacia 2007,
distanciándose de Chirac.
Holanda y el efecto dominó
El miércoles vota Holanda. ¿Se dará un efecto dominó? Marie-George
Buffet pronosticó que "otros pueblos se levantarán para decir: '¡Basta
ya!'". De cualquier modo, el futuro de la Unión Europea y su orientación
están en tela de juicio.