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1 de junio de 2005
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La República de Uruguay - 25 de mayo de 2005

La estrategia de Bush

Enrique Ortega Salinas
En su visita a Rusia, George Bush advirtió que los fusiles vendidos a Venezuela podrían terminar en manos de las FARC, a la vez que militares de alto rango y Condolezza Rice recorren Sudamérica alertando a sus ignorantes pueblos sobre el terrible peligro que Chávez representa para la región y, de paso cañazo, prepararlos para aceptar acciones más decididas por parte del imperio contra su ex colonia.

Mientras advertía esto, militares norteamericanos han sido sorprendidos en Colombia intentando vender municiones a grupos paramilitares. Por supuesto que serán extraditados a la madre patria, por supuesto que los soldados jurarán que actuaron por cuenta propia --igual que la torturadora de Irak-- y que la Casa Blanca es ajena al asunto, por supuesto que ya conocen las reglas del juego: "Si te atrapan, no te conocemos. Y si abres la boca, ya sabes lo que te espera..." Siempre les será más leve la pena si asumen toda la responsabilidad.

Aquí, en Colombia, la gente no es tonta; sabe bien que a los Estados Unidos no le sirve que la guerra entre gobierno, narcotraficantes y paramilitares (narcos también) se termine. Si así fuera, los amos del mundo perderían un negocio de 600.000 millones de dólares anuales. Expliquemos esto. A EEUU no sólo le sirve la guerrilla, también le sirve combatirla; no sólo le sirve la guerra, también le sirve trabajar por su fin evitando tener éxito. Si esta guerra finaliza, decenas de miles de norteamericanos y colombianos (militares, políticos, asesores, banqueros, guardaespaldas, espías y varias etcéteras) quedarán sin trabajo. La guerra sirve para justificar préstamos, donaciones (y yo no creo en las coimas, pero que las hay las hay) y elevación del presupuesto de defensa de los Estados Unidos, con los consabidos beneficios para los capitalistas que han financiado la campaña del presidente. Estados Unidos necesita que el conflicto en Colombia perdure, luchar contra el narcotráfico (lo cual da buenos frutos económicos) y trabajar con el narcotráfico (lo cual también da buenos frutos económicos). Si mañana las FARC dicen "Nos rendimos", a George Bush le da un infarto. La estrategia consiste ahora en armar a los paramilitares para enfrentarlos luego, si la guerrilla fuese derrotada, de manera tal que siempre se tenga un enemigo. Ya lo hicieron con Bin Laden.

Esto no es de ahora. Incluso, en la década del 80, Estados Unidos negociaba la paz entre Irán e Irak y, mientras tanto, les vendía armas a ambos. Ahora el tema es Venezuela. Ya halcones y palomas han advertido al terrorista más peligroso del planeta que si ataca a Venezuela, lo de Irak será sólo un juego de niños al lado de lo que tendrán que ver en todo el globo: embajadas ardiendo, barcos, aviones y todo tipo de transportes norteamericanos tomados, chavistas surgiendo detrás de cada muro, de cada casa, de cada columna, chavistas venezolanos y chavistas de las nacionalidades menos imaginables. Como dice Fidel, arderá el continente. Así que la solución pasa por triangular la guerra: por medio de finos --y no tan finos- trabajos de contrainteligencia provocar un conflicto bélico entre Colombia y Venezuela.

Ya comenzaron. De aquí a fin de año surgirán no menos de cinco conflictos entre estos países hermanos.

Lo de triangular guerras tampoco es nuevo. La pregunta es si colombianos y venezolanos han leído el Martín Fierro: "si entre hermanos se pelean los devoran los de afuera". Ya veo los videos mostrando a supuestos soldados venezolanos reuniéndose con las FARC, ya veo supuestas notas del gobierno de Chávez dejando en evidencia que colabora con los enemigos de Uribe, ya veo a los idiotas de siempre cayendo en la trampa y enfrentándose a sus hermanos del Sur.

La economía norteamericana se basa en seis pilares fundamentales:

1) La esclavitud, ahora disfrazada. 2) La colonización, ahora maquillada. 3) La pornografía. 4) El narcotráfico. Tanto al combatirlo como al asociarse (¿O acaso Noriega no era socio de los Estados Unidos antes de caer en desgracia?). 5) La venta de armas. 6) El neoliberalismo, que no es su doctrina económica sino su modus operandi.

Estados Unidos necesita la droga que Colombia le vende; de hecho, es el mejor cliente del país sudamericano. Si desapareciera la droga de las calles norteamericanas, todo su sistema económico colapsaría.

Es un juego maquiavélico. Sí: hay que tener pruebas para sostener algo tan arriesgado; pero ¿no es suficiente recordar que Bill Clinton, en la última semana de su mandato, en enero de 2001, otorgó la gracia presidencial a 30 acusados de narcotráfico y lavado de dinero? Uno de ellos era nada menos que Harvey Weining, del Cartel de Cali, procesado y condenado por la justicia americana.

¿Qué más precisamos para ver la realidad? ¿Cuánta hipocresía hace falta agregar para que digamos basta? George Bush movió cielo y tierra para defender la "vida" de una mujer con el cerebro muerto desde hace varios años, mientras invadía países y tiraba bombas contra tiendas de la Cruz Roja, hospitales de niños, escuelas y familias que celebraban un casamiento.

Claro, es bien sabido que si un avión arroja una bomba contra personas inocentes, será terrorismo si el piloto es árabe, pero será accidente si es norteamericano. También es sabido que si matas a una persona, eres un asesino, pero si matas a decenas de miles, eres un patriota. Eres un patriota, George.

Bush caerá estrepitosamente, y cuando lo haga, aquellos presidentes que le rindan pleitesía serán arrastrados en la caída. Ya pasó con Aznar en España, entre otros.

La guerra de Irak se termina, Bush necesita otra guerra para complacer a sus amos: los fabricantes de armas. Mientras los norteamericanos estén entretenidos con los árabes, tendremos la fiesta en paz.

Habrá que abrir los ojos y armarse; porque a las armas las carga el diablo, pero las descargan los estúpidos.

Si el Norte se atreve contra América la pobre, se llevará la sorpresa del siglo.

No en la guerra formal, claro, sino después de la invasión a cualquiera de sus países. Tendrán que aumentar las penas para los periodistas que publiquen fotos con los ataúdes que regresan a los Estados Unidos.

Los americanos del Sur están dispuestos a entregar hasta la última gota de sangre para defender a Venezuela.

No porque creamos en un paraíso que nos aguarda como premio, sino porque nuestra Jihad será por la dignidad que intentan pisotearnos.

 
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