n su visita a Rusia, George Bush advirtió que los fusiles vendidos a
Venezuela podrían terminar en manos de las FARC, a la vez que militares de
alto rango y Condolezza Rice recorren Sudamérica alertando a sus
ignorantes pueblos sobre el terrible peligro que Chávez representa para la
región y, de paso cañazo, prepararlos para aceptar acciones más decididas
por parte del imperio contra su ex colonia.
Mientras advertía esto, militares norteamericanos han sido sorprendidos
en Colombia intentando vender municiones a grupos paramilitares. Por
supuesto que serán extraditados a la madre patria, por supuesto que los
soldados jurarán que actuaron por cuenta propia --igual que la torturadora
de Irak-- y que la Casa Blanca es ajena al asunto, por supuesto que ya
conocen las reglas del juego: "Si te atrapan, no te conocemos. Y si abres
la boca, ya sabes lo que te espera..." Siempre les será más leve la pena
si asumen toda la responsabilidad.
Aquí, en Colombia, la gente no es tonta; sabe bien que a los Estados
Unidos no le sirve que la guerra entre gobierno, narcotraficantes y
paramilitares (narcos también) se termine. Si así fuera, los amos del
mundo perderían un negocio de 600.000 millones de dólares anuales.
Expliquemos esto. A EEUU no sólo le sirve la guerrilla, también le sirve
combatirla; no sólo le sirve la guerra, también le sirve trabajar por su
fin evitando tener éxito. Si esta guerra finaliza, decenas de miles de
norteamericanos y colombianos (militares, políticos, asesores, banqueros,
guardaespaldas, espías y varias etcéteras) quedarán sin trabajo. La guerra
sirve para justificar préstamos, donaciones (y yo no creo en las coimas,
pero que las hay las hay) y elevación del presupuesto de defensa de los
Estados Unidos, con los consabidos beneficios para los capitalistas que
han financiado la campaña del presidente. Estados Unidos necesita que el
conflicto en Colombia perdure, luchar contra el narcotráfico (lo cual da
buenos frutos económicos) y trabajar con el narcotráfico (lo cual también
da buenos frutos económicos). Si mañana las FARC dicen "Nos rendimos", a
George Bush le da un infarto. La estrategia consiste ahora en armar a los
paramilitares para enfrentarlos luego, si la guerrilla fuese derrotada, de
manera tal que siempre se tenga un enemigo. Ya lo hicieron con Bin Laden.
Esto no es de ahora. Incluso, en la década del 80, Estados Unidos
negociaba la paz entre Irán e Irak y, mientras tanto, les vendía armas a
ambos. Ahora el tema es Venezuela. Ya halcones y palomas han advertido al
terrorista más peligroso del planeta que si ataca a Venezuela, lo de Irak
será sólo un juego de niños al lado de lo que tendrán que ver en todo el
globo: embajadas ardiendo, barcos, aviones y todo tipo de transportes
norteamericanos tomados, chavistas surgiendo detrás de cada muro, de cada
casa, de cada columna, chavistas venezolanos y chavistas de las
nacionalidades menos imaginables. Como dice Fidel, arderá el continente.
Así que la solución pasa por triangular la guerra: por medio de finos --y
no tan finos- trabajos de contrainteligencia provocar un conflicto bélico
entre Colombia y Venezuela.
Ya comenzaron. De aquí a fin de año surgirán no menos de cinco
conflictos entre estos países hermanos.
Lo de triangular guerras tampoco es nuevo. La pregunta es si
colombianos y venezolanos han leído el Martín Fierro: "si entre hermanos
se pelean los devoran los de afuera". Ya veo los videos mostrando a
supuestos soldados venezolanos reuniéndose con las FARC, ya veo supuestas
notas del gobierno de Chávez dejando en evidencia que colabora con los
enemigos de Uribe, ya veo a los idiotas de siempre cayendo en la trampa y
enfrentándose a sus hermanos del Sur.
La economía norteamericana se basa en seis pilares fundamentales:
1) La esclavitud, ahora disfrazada. 2) La colonización, ahora
maquillada. 3) La pornografía. 4) El narcotráfico. Tanto al combatirlo
como al asociarse (¿O acaso Noriega no era socio de los Estados Unidos
antes de caer en desgracia?). 5) La venta de armas. 6) El neoliberalismo,
que no es su doctrina económica sino su modus operandi.
Estados Unidos necesita la droga que Colombia le vende; de hecho, es el
mejor cliente del país sudamericano. Si desapareciera la droga de las
calles norteamericanas, todo su sistema económico colapsaría.
Es un juego maquiavélico. Sí: hay que tener pruebas para sostener algo
tan arriesgado; pero ¿no es suficiente recordar que Bill Clinton, en la
última semana de su mandato, en enero de 2001, otorgó la gracia
presidencial a 30 acusados de narcotráfico y lavado de dinero? Uno de
ellos era nada menos que Harvey Weining, del Cartel de Cali, procesado y
condenado por la justicia americana.
¿Qué más precisamos para ver la realidad? ¿Cuánta hipocresía hace falta
agregar para que digamos basta? George Bush movió cielo y tierra para
defender la "vida" de una mujer con el cerebro muerto desde hace varios
años, mientras invadía países y tiraba bombas contra tiendas de la Cruz
Roja, hospitales de niños, escuelas y familias que celebraban un
casamiento.
Claro, es bien sabido que si un avión arroja una bomba contra personas
inocentes, será terrorismo si el piloto es árabe, pero será accidente si
es norteamericano. También es sabido que si matas a una persona, eres un
asesino, pero si matas a decenas de miles, eres un patriota. Eres un
patriota, George.
Bush caerá estrepitosamente, y cuando lo haga, aquellos presidentes que
le rindan pleitesía serán arrastrados en la caída. Ya pasó con Aznar en
España, entre otros.
La guerra de Irak se termina, Bush necesita otra guerra para complacer
a sus amos: los fabricantes de armas. Mientras los norteamericanos estén
entretenidos con los árabes, tendremos la fiesta en paz.
Habrá que abrir los ojos y armarse; porque a las armas las carga el
diablo, pero las descargan los estúpidos.
Si el Norte se atreve contra América la pobre, se llevará la sorpresa
del siglo.
No en la guerra formal, claro, sino después de la invasión a cualquiera
de sus países. Tendrán que aumentar las penas para los periodistas que
publiquen fotos con los ataúdes que regresan a los Estados Unidos.
Los americanos del Sur están dispuestos a entregar hasta la última gota
de sangre para defender a Venezuela.
No porque creamos en un paraíso que nos aguarda como premio, sino
porque nuestra Jihad será por la dignidad que intentan pisotearnos.