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2 de junio de 2005
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Clarín de Argentina - 1 de junio de 2005

La caída de Nixon:

31 años después
se sabe quién es Garganta Profunda

El fin de un misterio

Era Mark Felt, número dos del FBI. Aportó datos clave en el escándalo que causó la renuncia de Nixon. Lo hizo a dos periodistas de The Washington Post. Su nombre era uno de los mayores secretos periodísticos.

Ana Baron
Washington corresponsal
En la famosa película "Todos los hombres del presidente", Alan Pakula lo filmó en un parking oscuro, vestido con un impermeable beige, aconsejándoles a Bob Woodward (Robert Redford) y a Carl Bernstein (Dustin Hoffman) que "sigan la pista del dinero".

En la pantalla como en la realidad, los dos periodistas del diario The Washington Post y su editor Ben Bradley (Jason Robards) decidieron hacerle caso. Lo bautizaron con un sobrenombre "Garganta Profunda" y se reunieron con él decenas de veces. Cada vez que él colocaba una maceta en el balcón de su casa, los periodistas corrían, hasta que finalmente con la información que les fue brindando provocó la caída estrepitosa de la presidencia de Richard Nixon en medio de un gran escándalo que hoy se conoce como el Watergate.

Durante 31 años, "Garganta Profunda" se mantuvo en el anonimato. Se sabía que fumaba, tomaba whisky. Pero nada más. Sin duda fue el secreto mejor guardado en Washington hasta que ayer, el ex número dos del FBI, el agente Mark Felt, decidió salir de las sombras. Lo hizo a través de una entrevista publicada en la revista Vanity Fair titulada "Yo soy el tipo al que le decían Garganta Profunda".

Tras la explosiva revelación, hubo en Washington varias horas de incertidumbre. Inicialmente ni Woodward ni Bernstein quisieron confirmar la confesión de Felt. Ambos dijeron que en aquel entonces se comprometieron a no decir su nombre hasta su muerte y que la revelación de Felt no cambiaba nada. Pero al final de la tarde, la presión fue aumentando. Y finalmente un comunicado firmado por ambos apareció en la portada de la edición on line de The Washington Post diciendo lo siguiente: "Mark Felt era Garganta Profunda y nos ayudó en la cobertura del Watergate. Sin embargo, como lo muestra nuestro archivo, muchas otras fuentes y otros funcionarios y periodistas nos ayudaron en las cientos de notas que escribimos para The Washington Post sobre el Watergate".

Pocos minutos después el propio Felt, de 91 años, apoyándose en un andador, apareció junto a su hija y sus nietos ante las cámaras de TV en su casa de California. Tenía una sonrisa pícara en su rostro."Está muy contento y muy aliviado por haber revelado el secreto", dijo su hija Joan.

La caída de Nixon fue un escándalo en EE.UU. con repercusiones en el mundo entero. Hoy incluso en la Argentina cuando se produce una situación crítica de corrupción en el gobierno se le agrega el sufijo "gate".

Lo que todavía ayer no estaba claro es porqué Felt decidió transformarse en el informante de Woodward y Bernstein, ni tampoco si puede llegar a ser acusado de haber transgredido las reglas de su profesión por la información confidencial que les brindó. "La familia piensa que mi abuelo, Mark Felt, es un gran héroe norteamericano que fue mucho más allá de su obligación arriesgándose mucho para salvar a su país de una horrible injusticia. Todos esperamos sinceramente que el país lo vea también de esa manera", dijo su nieto Nick Jones, en un comunicado.

Sin embargo los republicanos ayer reaccionaron virulentamente. Ex colaboradores del Nixon, como Pat Buchanan dijeron que la trasgresión de Felt había sido una traición, un acto ilegal, ya que no le correspondía a una agente del FBI hacer justicia por sí solo.

"La caída de Nixon provocó la caída de Vietnam, el Holocausto en Camboya. Los hombres que lo derrocaron eran muchos peores que él", dijo Buchanan.

La nota publicada en Vanity Fair deja entender que el propio Felt tenía muchas dudas con respecto a la legalidad de sus actos. Cuando sus hijos supieron que Felt había sido el confidente le instaron a hacerlo público, sin embargo él no quiso por miedo al deshonor y la justicia.

"Woodward se llevará toda la gloria por ésto, cuando nosotros podríamos hacer dinero suficiente para pagar las facturas, como la deuda que he contraído para la educación de los niños. Hagámoslo por la familia", le imploró su hija Joan, convencida de que lo que había hecho en aquel entonces era honorable.

En aquel momento el departamento de investigaciones que Felt dirigía era el que tenía a cargo la investigación del asalto de la oficina del Partido Demócrata situada en el Edificio Watergate. Nadie mejor que él estaba en posición de descubrir que en plena campaña electoral los que habían ordenado el asalto eran los rivales republicanos. Y decidió filtrar la información.

abaron@clarin.com


La mirada del pasado
Marcelo Cantelmi

Ha sido acaso uno de los episodios más poderosos del periodismo independiente. El Watergate fue un espejo en el que se observó la profesión para renovarse y ganar valor en todo el mundo. Pero en muchos sentidos es el pasado. El periodismo norteamericano, que también lo había hecho bastante bien en Vietnam, perdió en los años siguientes cuotas gruesas de aquel rigor. El sexgate, el escándalo entre Bill Clinton y Mónica Lewinsky, no fue el único pero sí el primer gran caso en el que aparecen noticias inventadas. Esa tendencia a acomodar la realidad al uso tuvo un extremo patente en la cobertura de muchos de los grandes medios, escritos y electrónicos de EE.UU., de la guerra de Irak. La historia a veces solo nos muestra lo que ya no somos. Pero quizá esta vuelta del Watergate aporte el mérito de una confrontación entre el presente y el pasado para volver a hacer las cosas bien.

mcantelmi@clarin.com

 
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