No debemos olvidar a los famosos plomeros del Watergate que dieron
inicio a una profunda crisis de credibilidad de la sociedad norteamericana en su
ejecutivo. Aquellos transgresores que ejecutaban sucias órdenes de espionaje político,
eran cubanos de la mafia de Miami. Como lo eran quienes perpetraron el fraude electoral de
la Florida que llevó a Bush a su primera presidencia.
En este reciente evento se habló reiteradamente del famoso Plan
Cóndor, un proyecto internacional para eliminar a todos los líderes de izquierda y a los
pensadores liberales en nuestra América. Se habló del asesinato del Che Guevara donde
estuvo presente un cubano llamado Félix Rodríguez, quien ya había estado a las órdenes
de la CIA en Laos y Vietnam y en el tráfico de drogas en el sudeste asiático.
Se supo que el asesinato del arzobispo Arnulfo Romero, de El Salvador,
también contó con la participación de los cubanos de Miami, los mismos que son
financiados por la Fundación Nacional Cubano Americana. Los Escuadrones de la Muerte y
las dictaduras militares son los responsables de los 30 mil desaparecidos en Argentina y
de los 90 mil en Guatemala. Individuos como Orlando Bosch han ejecutado, por sí solos,
más de 61 atentados terroristas dentro del territorio de Estados Unidos y siguen en
libertad, paseándose por las calles de Miami. Se habló de la famosa base de Ilopango, en
El Salvador, donde se entrenaba al ejército encubierto que atacó la revolución
sandinista. Los aviones que llevaban armamento a Ilopango regresaban a Estados Unidos
cargados de droga, por cuenta de la CIA. Se recordó el famoso proceso de los
Irán-contras y el desacato que ello implicó a las disposiciones del Congreso de Estados
Unidos por delincuentes patibularios como Oliver North, que traficó con armas y drogas
para sostener a la contrarrevolución centroamericana y aún andan libres por el mundo.
North es ahora comentarista de la CNN.
En el encuentro de La Habana se habló de la asistencia del Mossad, el
servicio de inteligencia israelí, en el suministro de armas a la contra nicaragüense. Se
habló de cómo el FBI de la Florida estaba acechando a cinco cubanos revolucionarios que
informaban de las actividades terroristas mientras que bajo su nariz se entrenaba el
equipo que estrelló los aviones contra las Torres Gemelas sin que fueran detectados, ni
se actuara contra ellos.
Hay actos terroristas de mayor envergadura como han sido las invasiones
contra Granada, Panamá y Santo Domingo, entre muchas otras emprendida por el imperio
contra Latinoamérica. O como los golpes contra Arbenz en Guatemala y Allende en Chile, o
el apoyo al genocida cabecilla Jonas Savimbi, en Angola, para deponer al gobierno
legítimo de Agostino Neto.
Fidel Castro calificó las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki como
los dos actos terroristas más monstruosos en la historia de la humanidad. Aquella
aniquilación era militarmente innecesaria cuando ya el ejército nipón estaba
prácticamente derrotado y se hizo con el único objetivo de amedrentar a la Unión
Soviética.
Estados Unidos ha sido el mayor promotor del terrorismo mundial y la CIA
ha desempeñado un importante papel en esas provocaciones y en el auge del consumo de
estupefacientes que hoy día aflige al mundo. Se demostró los vínculos innegables de la
CIA con el crimen organizado y las mafias norteamericanas.
Siniestras figuras como Otto Reich y Mas Canosa, y su papel en la
sórdida cadena de complicidades en todos esos crímenes y fechorías, fueron analizados
con abundancia de pruebas y documentación. En estos momentos los planes de atentar contra
la vida del Presidente Chávez han crecido y la contrarrevolución en Venezuela se prepara
para dar un nuevo zarpazo.
Fidel Castro en sus intervenciones advirtió que la ampliación del
radio de comunicación de las ideas en el tiempo presente, el aumento de la escolaridad,
el crecimiento de los circuitos de radio y TV, el desarrollo del internet producirá
cambios políticos más rápidos y los períodos históricos se van a acortar. Por ello no
es de un optimismo descabellado suponer que esta lacra de miserables asesinos, de inmundos
criminales, va a desaparecer en un plazo no lejano. Y en la medida que los pueblos tomen
conciencia de estas amenazas y se organicen más rápido van a desaparecer.
* Periodista. (Rebelión)